Ballet en la prisión


No se lo que habría pensado Rudolf Hess, el último prisionero de la cárcel berlinesa de Spandau, si se hubiera enterado de que unos británicos algo pijos, que empezaron de New Wave y se pasaron al pop romántico, tomaron su nombre del sitio donde pasó sus últimos días.
Lo cierto es que esta banda representa el modelo de grupo medio de los ochenta, es decir, tres o cuatro hits, imagen muy cuidada, sonido sintetizador, batería eléctrica y órgano, voces y coros impecables y una enorme legión de fans detrás del imponente frontman Tony Hadley, que parece sacado de un casino.
En cuanto a sus logros, destacar este Gold por encima de todos, incluido en el álbum que lleva el mismo nombre que otra canción suya igualmente famosa, True. De su última etapa destacar Through The Barricades.
En conclusión, pop elegante, edulcorado con la voz de barítono de Hadley y con coros de sintetizadores por doquier que formaron buena parte dale banda sonora de los ochenta.

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