No os olvidéis de las mentes simples


Simple Minds. Qué grupazo. Uno de los abanderados de los ochenta y noventa en el panorama pop rock, estos escoceses comandados por Jim Kerr y fundados a finales de los setenta, enarbolaron la bandera New Wave, incorporando elementos electrónicos a la clásica banda post punk, con un éxito impresionante, puesto que el resultado fue un sonido dinámico, pegadizo y populista, rozando lo coral (quién no ha tarareado nunca alguna de sus canciones).
A pesar de que sus primeros trabajos fueron más bien experimentales y alejados del público mainstream, poco a poco fueron encontrando la senda del reconocimiento hasta que les llegó su momento álgido en 1985 con este su himno Don’ t Forget About Me, que aparte de ser súper ventas, a la sazón se convertiría en la banda sonora del film The Breakfast Club (El Club de los Cinco).
A este éxito le siguió el disco Once Upon a Time, quizá el más comercial y reconocido de la banda, con temas tan conocidos como Alive and Kicking, Sanctify Yourself, Ghostdancing o All The Things She Said. Ya en el 89 editaron su LPStreet Fighting Years con dos temas comprometidos como Mandela Day y el fabuloso Belfast Child sobre el conflicto irlandés.
Además, si añadimos que tienen un disco en directo sensacional como es Live in the City of Light (grabado en París ), tenemos una carrera brillante y ejemplar de uno de los mejores grupos de pop rock que ha pisado el planeta.
Don’t You Forget About Me…no, no, no, no…!

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El extrarradio del Rock


La Banda Trapera del Río. Desde los suburbios de Cornellá, extrarradio de Barcelona, tenemos una de las primeras muestras del punk rock en España.
Transgresores, toxicómanos, gente de barrio en definitiva, con El Morfi, El Subidas, Rafi y Fosy, todos motes de barrio, de hampa, de turbiedad de transición española, siendo los primeros en atrevese a cantar en catalán durante la dictadura franquista con Ciutat Podrida
Reñidos con su discográfica desde el principio, fue una de las causas de su escasa repercusión mediática, aunque a nivel clubs y sobre todo en el boca a boca funcionaron bastante bien.
En cuanto a calidad artística, muy cuestionable, con un rock garajeros distorsionado que acaba sonando a punk a la fuerza, letras de cloaca (no destacamos ninguna canción en particular, pero os dejamos con su disco entero para que lo apreciéis).
En el 93 se volvieron a juntar en un directo memorable dedicado a sus fans. Luego jamás se supo.
Pioneros de bandas como Extremoduro, Marea o La Fuga, La Trapera se merece un puesto que nunca tuvieron en la memoria edulcorada del rock patrio, marginados por la industria por no pasar por el aro.

Cuando sube la Marea


Marea. Uno de los mejores exponentes del rock nacional actual.
Con el carismático, orondo y poeta Kutxi Romero al frente, los navarros se caracterizan por hacer un rock and roll fresco, dinámico, que engancha al público y que tiene una legión incombustible de fieles.
Sobre todo, a su ritmo, han pasado por innumerables cambios de formación, pero ahora ya asentados , se toman su tiempo entre disco y disco.
Encima de sus cabezas la sombra de Robe y Extremoduro es muy alargada, su música y temática bebe permanentemente de ahí, aunque se han sabido hacer con su estilo definido, más rockero que los extremeños y con un aroma a Barricada, La Fuga y otras bandas del norte.
En sus inicios llamados La Patera, con su disco de debut Marea, al descubrir que había otro grupo llamado igual, invirtieron los nombres y desde entonces Marea es su enseña, al igual que una de sus canciones más conocidas, junto con esta La Luna me Sabe A Poco y Corazón de mimbre, todas ellas preciosas píldoras urbanas rockeras con poesía de hormigón Made In Berriozar. Kutxi, Kolibri y compañía tiene cuerda para rato.
Que ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco…!