Cine & Música #9: Full Monty


Full Monty. Podríamos catalogarla como la hilarante historia de la desesperación. Y es que esta película de actores refleja el desaliento de varios parados que ven como la reconversión industrial británica de finales de los ochenta les ha cerrado la mayor parte de la industria siderúrgica de Sheffield en Pleno corazón de Yorkshire ( de ahí el grotesco acento de los personajes en la versión inglesa). Peter Cattaneo dirige magistralmente a Robert Carlyle, Mak Addy, Tom Wilkinson y varios descerebrados más en un drama amable, (o comedia social con trasfondo dramático, mejor dicho) donde el disparate descabellado va tomando forma hasta que deciden juntarse para hacer un Striptease integral no sin multitud de vicisitudes y aventuras, y donde al final prevalece el espíritu de superación y la amistad.
Full Monty no sólo creo escuela y extendió la moda (en mi opinión un tanto friki) de desnudarse para recaudar fondos o simplemente por hacer la gracia. Lo que en verdad nos interesa de esta gran película es, por supuesto, su gran banda sonora, dirigida y compuesta en las partes instrumentales por Anne Dudley, pero integrada por grandes joyas del funky, soul, pop y rock bailongo y sensual muy en la línea del destaparse.
Tenemos el Hot Stuff de Donna Summer en la cola del paro, You Sexy Thing de Hot Chocolate, todo un clásico del género como You Can Leave Your Hat on de Joe Cocker, reinterpretada por Tom Jones; We are Family de Sister Sledge, Make Me Smile (Come Up and See Me) de Cockney Rebel & Steve Harley o la reedición del tema de Flashdance de Irene Cara.
Para concluir, estamos ante una delirante comedia con una magnífica banda sonora que me hizo pasar grandes momentos pero a la vez reflexionar sobre las contradicciones de la vida.
Hot Stuff..!

El Zeppelin que nos llevó al cielo


Led Zeppelin. Banda mítica entre las míticas, con una de las formaciones más estables de la historia del rock: Robert Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham. Los eternos integrantes de una banda nacida entre las dudas, con la alargada sombra de los Yardbirds (anterior banda de Page), rumores constantes de plagio de canciones y de prácticas satánicas ocultas en las letras de los temas más famosos…
Todo ello nunca ha empañado el talento, el carisma, la calidad de la música de estos cuatro británicos visionarios que se pusieron al mundo por montera a lomos de su Zeppelin de plomo con un estilo inconfundible, amalgama de rock, psicodelia, folk celta e incluso hindú y una colosal capacidad para crear letras inmortales.
Con más de 300 millones de discos vendidos, aún hoy siguen haciendo caja, y eso que sólo estuvieron activos desde 1968 hasta 1980 (cuando falleció su mítico batería John “Bonzo” Bonham), aunque con nueve LPs a sus espaldas.
Su debut homónimo, simplemente antológico, por la puerta grande con hitos como Good Times, Bad Times, Babe I’M Gonna Leave You o Communication Breakdown (uno de los mejores inicios de canción que yo recuerde).
A este le siguieron Led Zeppelin II con la maravillosa Whole Lotta Love, Thank You, Heartbreaker o Ramble On; y Led Zeppelin III ( que maravilla de portada) con Inmigrant Song o Since I’ve Been Loving You.
Con esto llegamos al culminar , al súmmum, a uno de los mejores álbumes de la historia del rock, uno de los que cambiaron mi concepción de la música: el no disco, llamado sin título, o Four Symbols, o Led Zeppelin IV. En ella se encuentran joyas del rock universal como Rock and Roll, Black Dog o el lema, el himno, la leyenda, mi canción favorita de todos los tiempos, la que a una la esencia del rock en siete minutos: Stairway To Heaven.
Sus discos posteriores ya no rallaron a tan alto nivel, pero sí que podemos destacar canciones como The Song Remains The Same, D’yer Maker, (Houses of The Holy); Kashmir (Physical Graffiti); o All My Love.
Su disco homenaje Encomium (1995) en la que muchos artistas consagrados les rinden tributo, y su mitad amable (Page y Plant), juntándose para un doble directo apoteósico titulado No Quarter un año antes, son la prueba viviente de que esta banda nunca morirá, siempre habrá alguien en una tienda de música que pruebe una guitarra al son de Stairway To Heaven, en honor a la música. Y de unos de sus más grandes embajadores.
And She’s buying a Stairway To Heaven…!