El Rock le estará Eternamente Agradecido


Rosendo Mercado. Un crack de barrio, un maestro de la sencillez, un fenómeno cercano y campechano, con sus camisetas blancas y sus J’Hayber, con un rock sencillo y directo pero con letras mordientes e hirientes, sarcásticas e irónicas. Es el genio urbano del rock patrio. Criado en Carabanchel en el seno de una familia obrera proveniente de La Mancha, muy pronto empezó a tocar la guitarra en grupos ya legendarios como Fresa, que acabaría llamándose Ñu, momento que compaginó con la mili. Aquí es cuando empieza a descubrir a las que serían sus influencias más notables como Rory Gallagher, Jethro Tull, Deep Purple o Black Sabbath. En 1977, tras sus disputas con el otro líder de Ñu , José Carlos Molina, Rosendo crea Leño junto a Chiqui Mariscal o Ramiro Peñas, con quienes vivió momentos de gloria de la mano del productor Teddy Bautista y con temazos como Maneras de Vivir, El Tren, Este Madrid o Sorprendente, llegando a grabar un disco en directo, -Vivo ’83-, y participando junto a Miguel Ríos en Rock de una Noche de Verano. En octubre del 83, en todo lo alto, en la cumbre de su éxito, Leño decide separarse y es entonces cuando Rosendo debe sacar todo su talento como solista y la verdad es que con su primer LP Loco por Incordiar arrasó creando sus temas más conocidos: el que da título al disco, Agradecido o Pan de Higo. Míticas de los ochenta. Después de Fuera de Lugar (1987), bastante flojo, el carabanchelero retoma la senda del éxito con Jugar al Gua (1988), donde cambia un poco su rumbo sonoro experimentando con reggaes como De Pulmón y creando joyas como su mítico Flojos de Pantalón. A pesar de que siempre ha seguido en la brecha con discazos como Deja que les diga que No (1991) ,  La Tortuga (1992,con su Majete) o  su último gran disco Veo Veo…Mamoneo (2002) con la irónica Masculino Singular, y hacer versiones como No Dudaría de Antonio Flores y colaboraciones con artistas como Sabina o Barricada, Rosendo labró su éxito en sus primeros compases de andadura en solitario. No podemos decir que después viviera de las rentas, más bien el tema es que lo que hizo al principio fue muy difícil de superar. En cualquier caso, mito del rock español, tanto con Leño como en solitario. Independientemente de que pueda gustar más o menos, su infancia es enorme (La Fuga, Reincidentes), por lo que se puede afirmar que nuestro rock le debe estar profunda y eternamente agradecido.

Y Lemmy Apostó al As de Picas


Motörhead. Una de las bandas que sin inventar prácticamente nada, revolucionó el panorama musical de finales de los setenta y principios de los ochenta. Lemmy Kilmister, fundador, mentor, bajista, compositor , único miembro estable y cantante del trío británico pertenece por derecho propio al museo de los horrores idolatrados del panteón rockero. Con un estilo sucio y desdeñoso, desarrolla un sonido con raíz en el Heavy metal pero más trepidante, con su rasgada voz inundándolo todo, con solos de guitarra más cortos y menos adornados, más cercanos al punk y sobrino del sonido garaje. Estamos ante el Speed Metal, precursor en el tiempo del Thrash y sus variantes.
Para entender todo ello, hay que explicar la trayectoria de un Lemmy que antes de fundar Motörhead fue bajista y cantante durante un tiempo de la banda psicodélica Hawkwind (de la que fue expulsado según él por tomar la droga equivocada) y tocó una temporada con los punks The Damned, lo cual le sirvió en su bagaje de estilos e influencias.
Su primer disco, el homónimo Motörhead (1977) refleja no sólo todo esto sino además una estética a camino entre el Heavy y los moteros, con el símbolo característico de la banda en la portada y un grandísima colección de temas.
En este sentido, seleccionando de entre sus veinte discos sus mejores canciones, nos hemos quedado con estas diez, que en nuestra opinión reflejan lo mejor de Motörhead y tratan temas como las drogas (Motörhead es la jerga usada en UK para llamar al consumidor de anfetaminas), la muerte (Ace of Spades, o el as de picas es apostar a perder, a una muerte segura), o la lucha entre el bien y el mal (como se cuenta en The Game).
En nuestra opinión, del uno al diez sus mejores temas son: Ace of Spades, Overkill, The Game, Killed By Death, The Bomber, No Class, Born To Raise Hell, Orgasmatron, King of Kings y Iron Fist, todas ellas verdaderos himnos del género que sus fieles devotos corean sin cesar en los conciertos.
Lemmy y sus dos escuderos (que se han ido sucediendo en el tiempo pero que ahora son) Phil Campbell y Mikkey Dee, representan lo auténtico, el no dejarse llevar por tendencias ni modas, el seguir siempre su camino, el seguir siendo perdedores pero con dignidad, estando siempre orgullosos de apostar al As de Picas.
I Don’t Share Your Greed, The Only Card I Need Is The Ace of Spades, The Ace of Spades…!