El Funeral de los Caballos


Band of Horses. La primera vez que les escuché, precisamente con The Funeral, su gran himno,, en una lista de Spotify, me quedé un poco frío, pero poco a poco vas desgranando la canción, la melodía, esa voz magnética de Ben Bridwell, a medio camino entre Perry Farrell de Jane’s Addiction y Jim James de My Morning Jacket, con un estilo sobrecogedora entre lo country, lo indie y lo folk, tomando reminiscencias tanto de Neil Young en sus primeros tiempos como de los primeros trabajos de The Flaming Lips.
Formados en 2004 a resultas de la escisión de otra banda, Bridwell y los suyos, originarios de Seattle, representan un soplo de aire fresco emocional y sonoro, abanderados del movimiento hipster y sin renunciar a hacer siempre lo que les parezca oportuno.
Su primer album, Everything All The Time (2006), irrumpió con fuerza en los States y metió a sus dos singles- The Funeral y The Great Salt Lake-,en listas Billboard, alcanzando muchísima popularidad en el circuito indie en el año de su publicación, en gran medida gracias a los maravillosos conciertos que celebraron por toda la geografía yanqui.
Con su segundo LP, Cease to Begin (2007), se consolidan como un grupo son fisuras y con mucha proyección, lo que se puede apreciar en temas como Detlef Schrempf,  Is There a Ghost? o No One’s Gonna Love You.
Tanta fue la repercusión que se les invito a formar parte de la banda sonora de la saga Crepúsculo con una maravillosa y sencilla joya country, Life On Earth.
Infinite Arms (2010), su tercer trabajo, fueron directamente nominados al Grammy, además de incorporar a  Ryan Monroe como miembro semi-permanente de la formación. Sus singles Factory, Laredo, Compliments y Dilly demuestran una perfecta evolución de su sonido sin cambiar en demasía.
En su cuarto LP, Mirage Rock (2012), Band of Horses se suman a la tendencia Lo Fi ganando directamente en cinta, lo que otorga un sonido más personal y original, pero el nivel de calidad de las canciones no supera lo anterior, si acaso Knock Knock.
Con su concierto Unplugged Accoustic At The Ryman de 2013, los de Seattle sellan definitivamente su consagración como una d las mejores bandas del noroeste americano de este siglo XXI. Enganchan con su delicadeza y su gusto por lo añejo, lo curioso es que suena muy original esta banda de caballos.
I’m Coming Up Only To Hold You Under…!

El Diamante Elegante


Neil Diamond. Pocos cantantes pueden presumir de su intachable etiqueta de gentleman, refinado, con una envidiable voz, una técnica exquisita y depurada, pudiendo ejecutar enormes clásicos sin despeinar su melena leonina, tales como Sinatra o Burt Bacharach; haciendo gala de un repertorio de quilates como la entrañable Sweet Caroline, la tarantinesca Girl You’ll Be a Woman Soon, He Ain’t Heavy He’s My Brother o I’m a Believer (que popularizarían The Monkees).
En los setenta se vuelve más profundo, con canciones con mensaje como Shilo, con el album Hot August Night (1972), primero en superar los dos millones de copias, con colaboraciones con Robbie Robertson, en Beatiful Noise, con el excelente album para la banda sonora de Juan Salvador Gaviota, con Barbra Streisand en You Don’t Bring Me Flowers, con una consolidada carrera como compositor para otros artistas .(Glenn Campbell o James Darren le estarán agradecidos).
En la década de los ochenta, a pesar de hacer cosas como Yesterday’s Songs, seguir componiendo frenéticamente y retomar los clásicos The Jazz Singer o I Dreamed The Dream (de Los Miserables), comienza su declive, en primer lugar por problemas con su discográfica, y en segundo por una cuestión de estilo: se le comienza a tildar de hortera, de trasnochado, de romanticón, en una década donde comienza a primar más lo visual, el Techno, los video clips y la música de autor se va empezando a guardar en los armarios. Eso es lo que le pasó al de Brooklyn, sencillamente. Un pedazo de artista que se quedó con una reputación y prestigio intactos pero al que cada vez le salían menos bolos porque sencillamente había pasado de moda.
Con la perspectiva que dan los años, Neil Diamond volvió a recuperar su prestigio a base de aparecer continuamente en recopilatorios con canciones suyas o en pelis con covers míticos como el que le hicieron Urge Overkill para Pulp Fiction o el fantástico Sweet Caroline que descubrí por primera vez en Beautiful Girls con Uma Thurman , Timothy Hutton y Matt Dillon cantándola como locos. Por no hablar de su legado de influencias (José  Luis Rodríguez El Puma y Camilo Sesto por ejemplo iniciaron su carrera a su imagen  y semejanza). Y es que el tiempo ha vuelto a colocar a este dandy con talento en el lugar en el que se merece.
Sweet Caroline, pa pa pa…Good Times Never Seemed So Good…!