El Efecto ” Anthrash”


Anthrax. El rasgo más característico de esta banda neoyorquina creada a mediados de los ochenta por Scott Ian y Joe Belladonna entre otros y considerada,-junto a Metallica, Slayer y Megadeth- como uno de los abanderados del Thrash Metal es la siguiente: Fuerza, Energía.
A diferencia de sus oscuros primos hermanos, Anthrax hacen de sus conciertos pura adrenalina, mezclando su estilo metalero , en un principio claramente Heavy Metal, con el rap y el Hip Hop, y ya más entrados en los noventa con un marcado acento Post grunge. De ahí que su seña de identidad sean prendas más propias de los skaters de California, con Bermudas y gorras, aunque inicialmente manteniendo sus melenas, alejándose un poco del negro de luto de sus coetáneos.
Su música refleja precisamente ese carácter vitalista, con temáticas basadas en cómics y aventuras ( en un inicio al estilo Manowar), hecho reflejado en su álbum de debut , Fistfull of Metal (1984), y el siguiente Spreading The Disease (1985), los cuales abrirían camino a su mejor álbum para los fans, Among The Living (1987) en el que el estilo Thrash es ya palpable, con Bello y Benante dándolo todo junto a los vertiginosos riffs de Scott Ian. Nos dejaron perlas como I’m The Man, I’m The Law, Caught in a Mosh, Indians o Efilnikufesin (NFL).
Sin duda, la cima de su carrera. aunque se mantuvieron muy bien durante los ochenta, a pesar de que el State of Euphoria (1988) no funcionara bien, salvando solamente el himno Antisocial.
Llega 1990 y con el cambio de década, el sonido es más contundente, se aprecian cambios en la formación pero Scott Ian dirige magistralmente a la banda en este Persistence Of Time (1990) y sus singles Got the Time, Blood o In My World.
En mi opinión, su trabajo de 1993 Sounds of White Noise, es el mejor sin discusión, al menos el que más se ajusta a mi estilo con bombazos como mi favorita Only , donde ya se aprecia un regusto rítmico grunge , o el cover de Thin Lizzy Cowboy Song.
En su gira de finales de 1995 presentando el álbum Stomp 442 tuve oportunidad de verlos en directo en  el Wulfruna Center de Wolverhampton (UK) ante 2.000 enfervorizados fans, con Ian haciendo de las suyas encima de los baffles y sus secuaces llenando de Thrash cada rincón del recinto.
Aunque no los he seguido muy intensamente, reconozco que Anthrax es un grupo diferente, particular, con sus idas y venidas pero al final con ganas de agradar y hacer las cosas bien.
Only…!

Tres Genios Incomprendidos


Rush. Legendario trío canadiense de rock progresivo fundado en 1968 y desde 1974 compuesto por Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart, auténticos genios multi-instrumentistas, y de los mejores del mundo cada uno en lo suyo, con una dilatada carrera a sus espaldas de casi 46 años y 19 álbumes de estudio, sin contar directos, recopilatorios, etc.
Y sin embargo, los de Ontario en Europa son unos perfectos desconocidos. Dos razones poderosas podrían explicar que un grupo tan bueno esté sometido a tamaño ostracismo en el Viejo Continente: en primer lugar, una cuestión de difusión; Rush apenas publicita su obra, apenas hacen promoción de discos, ni siquiera vídeos-tan sólo imágenes de estudio o conciertos-, hasta los ochenta no sacaban singles, son muy atípicos en esto, quizás por su concepción idealista de la industria. La segunda razón es de estilo: su progrock, si bien bebe de las fuentes de los Who de los setenta y de Led Zeppelin en su primera etapa (hasta que Geddy Lee cambiara su registro era muy parecido al de Plant), su historiada y rimbombante orquestación, rozando lo barroco, unido a sus letras y temáticas futuristas, sociales y utópicas pero a la vez superficiales y un tanto naïfs, -a cargo del increíble batería Neil Peart-, sobresaturan a un público acostumbrado a composiciones de tres o cuatro minutos.
Por ello, los primeros discos de la banda eran semiconceptuales, con canciones larguísimas, al límite de lo operístico, sin ningún afán comercial y difíciles de digerir a pesar de su incuestionable calidad, como por ejemplo los buenísimos Fly by Night (1975), Caress of Steel (1975), 2112 (1976), A Farewell to  Kings (1977) o Hemispheres (1978), hasta llegar a un cambio de estilo con la inclusión de sintetizadores y composiciones más cortas con su LP de 1980 Permanent Waves, con el que junto al siguiente, Signals, se forjó parte de lo mejor de su discografía y su mayor éxito en ventas. Después, recopilatorios, directos y algún que otro disco de calidad (como Hold Your Fire , 1987) hicieron que grupos de los noventa como Primus o The Smashing Pumpkins los tuvieran como una de sus mayores influencias.
Para terminar con esta curiosa banda nombraremos sus diez mejores canciones en nuestra modesta opinión y en orden descendente, de la menos buena a la mejor: Closer To The Heart, Subdivisions, Freewill, 2112, YYZ, Fly By Night, Limelight, Working Man, Tom Sawyer y The Spirit of Radio. Como se aprecia, en los títulos se entrevé temática futurista, influencias infantiloides de Mark Twain, referencias obreras, radiofónicas, operísticas; en fin, una amalgama de historias y sonidos de (muy probablemente) tres de los mejores músicos que haya dado Canadá. Ahora bien, a veces tanto talento junto no se hace entender y puede llegar a saturar.
Invisible Airwaves Crackle With Life…!

Cine & Música #29: Matrix

Matrix. La inquietante y perturbadora trilogía de los hermanos Wachowski protagonizada por Keanu Reeves, Lawrence Fishburne, Hugo Weaving y Carrie-Ann Moss, a lo largo de la cual se nos plantea un mundo virtual en el que los humanos han sido sometidos por los ordenadores y viven esclavizados por ellos en una realidad paralela. Neo, Morfeo y Trinity lucharán contra Smith, el agente múltiple que Matrix envía para aniquilar a los rebeldes, y ya en las siguientes secuelas, se mezclarán realidad y ficcion de una manera realmente confusa hasta que por fin Neo logra poner el destino de todos en sus propias manos.

Dentro de toda la parafernalia efectista, de tiros, artes marciales y hologramas virtuales, subyace en esta saga un primcipio filosófico de preguntarse si es mejor vivir con mente y sin cuerpo o con cuerpo y sin mente. El dilema que Morfeo le plantea a Neo: ¿Qué eliges, la pastilla roja o la azul?.
Para poner ritmo a esta trepidante acción, como soporte a la primera pelicula (1999) se editaron dos discos paralelos, uno contenía el score, magistralmente dirigido por Don Davis, y el otro, con canciones contenidas en el film de todo tipo: Wake Up, de RATM, mi favorita; Rock is Dead de Marilyn Manson; la industrial Bad Blood de Ministry; My Own Summer de Deftones; Clubbed to Death de Rob D o la enorme Du Hast de Rammstein.
En la secuela, Matrix Reloaded, tenemos tralla de la buena con Linkin Park, Rob Zombie y nuevos temas de Marilyn Manson y RATM. Para The Matrix Revolutions, ultima de la trilogía, el score vuelve a correr íntegramente a cargo de Davis.
para concluir, decir que la música en The Matrix es un factor importantísimo para el devenir de la trama, tanto es así que no es posible entender mis recuerdos acerca de la misma sin asociarlos al tremendo Wake Up de RATM, como al final de la primera. Nos despedimos con alguna de las míticas frases que Morfeo le dedica a Neo:
“¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.

Ciudades del Rock #5: Río de Janeiro


Río de Janeiro. La maravilla carioca. Una de las ciudades sin duda alguna más bellas del mundo, enclavada en un estuario natural entre el río y el mar y rodeada de montañas como el Pan de Azúcar o el Corcovado (desde donde vigila magnánima la estatua del Cristo Redentor), con playas larguísimas y exuberantes como Ipanema y Copacabana, fue durante muchísimos años la capital de Brasil, siendo ahora el epicentro cultural, social, deportivo y turístico, además de la primera ciudad sudamericana en ir a albergar unos Juegos Olímpicos de Verano.
Colonizada por portugueses pero también poblada con esclavos africanos y emigrantes alemanes, italianos y japoneses, Rio fue adoptando ya desde sus inicios un áurea cosmopolita del que nunca se ha desprendido y que es el santo y seña de su ADN. Fruto de esta mezcolanza nacen sus ritmos musicales, como la samba, originada en los sones africanos de las zonas de Perrnambuco y Bahía y símbolo de una de las fiestas más importantes del mundo: El Carnaval.
La Samba y la llegada de los europeos -con una mayor inclinación hacia estilos como el jazz-, daría lugar a mitades de los sesenta a otro nuevo ritmo genuinamente carioca como es la maravillosa Bossanova, inmortalizada y creada por maestros como Tom Jobim y Vinicius de Morães a través de la sugerente voz de Astrud Gilberto en su ya mítica Garota de Ipanema (La Chica de Ipanema), lo que se aprecia sobremanera en la ciudad con más músicos callejeros del mundo.
En la escena más rockera o popular, Rio nos ha legado personajes como el magnífico Chico Buarque, Roberto Carlos, Milton Nascimento, Marisa Monte ( quien inició el proyecto Tribalistas junto a Carlinhos Brown y Arnaldo Antunes); la magnífica pero difunta Càssia Eller, el grupo Paralamas do Sucesso ( liderado por Herbert Vianna), la increíble banda Post punk Legião Urbana, con el gran Renato Russo al frente;los noventeros Uns e Outros ( contrarrestados en popularidad fuera de Brasil por los mineiros Sepultura y los paulistas Ratos de Porão), o raperos como Marcelo D2. En definitiva! en Rio, más que playas,carnaval, bellezas y fútbol, lo que predomina en todos sus ámbitos y aspectos es la música, en sus playas, sambódromos, estadios y calles esta presente de una forma u otra, sea samba, bossanova, rock, o Hip Hop. Rio suena porque lo lleva en el alma.

Best Covers #4: Jess Greenberg Vs. Grandes Éxitos


Buenas Noches, hoy en 365RadioBlog, dentro de la serie Best Covers, en la que rescatamos a los mejores talentos de la red versioneando a su manera míticas canciones, os traemos a la veinteañera londinense Jess Greenberg, quien con un tremendo Sex Appeal y guitarra acústica en ristre, se atreve absolutamente con todos los palos, adaptándolos a su estilo y gusto, pero haciendo los temas reconocibles y con mucho gusto y talento, la verdad.
Por su guitarra y voz desfilan cosas tan dispares como AC/DC, Rihanna, Foo Fighters, Nirvana, Red Hot Chili Peppers, Extreme, The White Stripes, Frank Sinatra, y un largo etcétera en esta compilación de una hora y media de deleite acústico y visual.
La verdad es que es todo un descubrimiento. Feliz fin de semana!.

Indie Progresivo desde Marte


The Mars Volta. El sorprendente, estratosférico, psicodélico, avasallador, grandilocuente, pseudoétnico y multicultural proyecto del guitarrista Omar Rodríguez López y el vocalista Cedric Bixler- Zavala, los cuales ya coincidieron en la increíble banda postpunk At The Drive-In a finales de los noventa, y que se volvieron a reunir para formar un dúo realmente apoteósico, basando su música en guitarras y voces agudas e inigualables de corte muy progresivo, con ritmos latinos ( Omar es puertorriqueño y Cedric es yanqui de ascendencia mexicana), con múltiples líneas de temas cantadas en castellano, con una temática onírica, surrealista y de realidad poéticamente bizarra, suponen un choque terrible de contracultura culta y reactiva a las corrientes musicales edulcoradas de hoy día. Entre sus influencias, se dejan entrever múltiples como el jazz, el rock experimental y sobre todo el progrock de los setenta con tintes latinos. A todo ello colaboran las copiosas colaboraciones en sus álbumes de músicos reputados, como el guitarrista de los Red Hot Chili Peppers John Frusciante.
Comenzaron en 2003 con el inclasificable De-Loused in the Comatorium, obra inicial que no dejaría indiferente a nadie con temas como Son et Lumière, Tira Me a las Arañas y Roulette Dares. En 2005, discazo en toda regla con Frances The Mute, de donde se extraen sus singles más comerciales (si es que lo son), The Widow y la magnífica L’Via L ‘Viaquez.
Para sus fans más acérrimos su tercer LP, Amputechture (2006), es sin duda el más completo y transgresor, quizás más intimista, pero con una calidad sonora y temática abrumadora. Ejemplos como Víscera Eyes, Asilos Magdalena (cantada de principio a fin en sus conciertos por la parroquia) o Days of The Baphomets, hacen de este trabajo algo realmente soberbio.
Con The Bedlam in Goliath, Cedric y Omar comienzan a moverse por su cuenta y el resultado se nota, aunque siguen haciendo buenísimos cortes como Aberinkula, Goliath o una de mis favoritas , Wax Simmulacra. Tras este LP, Octahedron (2009) totalmente conceptual y Noctourniquet (2012), no están a la altura de lo anterior, con lo que The Mars Volta anuncian en 2013 su inminente disolución, aunque ya tienen un proyecto nuevo, Antemasque, en el que ha colaborado activamente Flea de RHCP. Promete y mucho.
Y es que cuando dos músicos de la talla de Omar Y Cedric unen su talento en cualquier causa o estilo, esto tiene que funcionar sí o sí. Como pasó con At The Drive-In. Como ha pasado con The Mars Volta, un grupo de ensueño y creador de tendencias. Y como probablemente acabe pasando con cualquier cosa que se propongan. Porque tíos como estos no tienen techo.

Jugando a Cantar


Los Toreros Muertos. La irreverente, jocosa e irónica propuesta musical que en 1985, cuando la Movida languidecía, formaron el gallego Many Moure, el argentino Guillermo Piccolimi y el gaditano actor, humorista y lo que haga falta Pablo Carbonell, sin duda el cerebro perpetrador de esta juerga musical.
Porque en el aspecto rítmico o lírico , este grupo bordeaba el estilo desenfadado y crítico la Orquesta Mondragón pero con más sorna y mala leche, con muchas reminiscencias de Madness o Talking Heads es decir, ritmos skas ligeros incluso con toques de fanfarria.
Su primer disco, 30 años de Éxitos (1986) supuso un shock, ya que Carbonell era conocido por sus sketches junto a Pedro Reyes en el mítico programa juvenil de TVE La Bola de Cristal, pero se desconocía su faceta musical. Así, cuando empezó a cantar deja ya de joder Yo no me Llamo Javier o a narrar las peripecias de su orina en Mi Agüita Amarilla, sencillamente causó furor entre los de nuestra generación.
Con su segundo LP llego la fama, los bolos y el despendole en directo muy a lo Siniestro Total. Por Biafra (1987), mi disco favorito de estos difuntos matadores, nos enseñó que el Cielo es Azul, que My pencil and My Book are On The Desk, que a Carbonell le gusta jugar con su amigo Manolito, que Pilar no tiene Bicicleta pero que…bueno, Vámonos al Campo.
Con Mundo Caracol (1989), el grupo sufre un pequeño bajón creativo, aunque nos dejan buenos temas como Falangista o A Tu Casa.
En su cuarto y último trabajo, Los Toreros Muertos Cantan en Español (1992), Carbonell ya está con la cabeza en otro sitio, con miles de proyectos en cine y TV juntos su amigo El Gran Wyoming. Poco destacable de este batiburrillo final, si acaso Tu Madre Tiene Bigote o José Madero.
Al final, siguen reuniéndose para conciertos y giras pequeñas, pero cada uno a su aire.
Carbonell, como siempre sigue haciendo el gamberro en cine, televisión (acordaos de sus gloriosas entrevistas en Caiga quien Caiga) y lo que le dejen. Su última incursión musical la vimos en 2007 con un vídeo sanferminero para Kukuxumusu, El Kalimotxo de Mamá...
Gloriosos momentos de desenfreno y parranda la de estos diestros malogrados que siempre me evocarán recuerdos de noches de adolescencia, en las que berreábamos como locos:
Y creo que he bebido más de cuarenta cervezas hoy…!

La Rubia de la Voz de Trueno


Bonnie Tyler. Nacida Gaynor Hopkins en un pueblecito galés cerca de Port Talbot, pronto empezó a despertar su inquietud por la música, especialmente por el Soul y el Blues, tanto es así que creo su propio grupo, Imagination, hasta que en 1976 consiguió un contrato discográfico que le llevó a una gira promocional demoníaca por todo Gales, debido a lo cual, el esfuerzo vocal le provocó tres nódulos que transformaron su voz en algo rasgado y ronco, sin afectar sin embargo su timbre, por lo que Gaynor pensó que era el final de su carrera.
No obstante su nuevo registro gustó muchísimo, incluso la bautizaron como la Rod Stewart galesa.
Así, tras escarceos con versiones como Nutbush City Limits de Tina Turner, en 1977 edita varios singles que irán progresivamente dándole prestigio: Lost in France, Heaven y la mítica It’s a Heartache, con la que se le identifica inmediatamente y que supuso un bombazo a todos los niveles a finales de los setenta (Me acuerdo de la melodía Que se vayan… en los campos de fútbol y en alguna que otra manifestación).
Tras publicar en 1981 el single Sitting on The  Edge of the Ocean, Bonnie se decidió a ir a Nueva York para realizar un sueño: ser producida por uno de sus ídolos, Jim Steinman (el alter ego de Meat Loaf), con quien alcanzaría su summum creativo y de ventas. Steinman le propuso una versión , Have You Ever Seen The Rain (de la Creedence) pero le tenía preparadas varias perlas: Sus gloriosas e inmortales canciones, por las que se le conocería en todo el mundo y que marcarían una época en el pop rock de los ochenta, Total Eclipse of The Heart (de su Faster than the Speed of Night,1982) y Holding Out For a Hero ( dentro de Secret Dreams y de la BSO de Footloose, 1986). Bonnie Tyler cumplió su sueño del estrellato, Jim Steinman cumplió su palabra.
Posteriormente a ello, tuvo alguna buena canción más, colaborando con Meat Loaf en Heaven & Hell o ya en los noventa su soberbio dúo con Andrea Bocelli en la versión inglesa del Vivo Per Lei.
Múltiples colaboraciones, mucha actividad filantrópica por diversas causas solidarias, y un prestigio intacto (ha pesar de su pequeño batacazo en Eurovisión en 2013) han mantenido a la galesa Gaynor Hopkins, más conocida como Bonnie Tyler, como una de las estrellas absolutas del pop rock de los setenta y ochenta con esa inconfundible voz de leona que tantas veces escuchamos en la radio y en las bandas sonoras de las pelis de la época. Para mí, total Eclipse of The Heart es una de los mejores baladas pop rock de la historia, con ese inconfundible sello Steinman, pelín edulcorada pero intensa y magnífica a partes iguales.
Forever’s Gonna Start Tonight…!

Hermana America


America. Banda curiosamente formada en Londres por dos americanos, Gerry Beckley y Dan Peek, y un británico, Dewey Bunnell, que tuvo (nunca mejor dicho) que hacer las Américas para triunfar. Formados en 1970 en Londres, Beckley y Peek arrastraron literalmente a Bunnell a Sausalito (California) donde en 1972 grabarían el disco que les sacó definitivamente del ostracismo y que les convertiría en una de las más importantes bandas de Folk Rock de los setenta. A Horse With No Name, (de su segundo álbum Homecoming), preciosa balada follkie con tintes a lo Crosby, Still, Nash and Young, es para mi su mejor canción sin discusión, aunque no la más famosa. Ha sido mil veces versioneada y hasta hoy día ponen anuncios con su sintonía.
Pero si un tema ha sido significativo en su trayectoria, aunque más comercial, ese fue Sister Golden Hair, editado en 1975 dentro de su quinto álbum Hearts, un alegato del vivir en pareja sin ataduras, que en su día resultó muy polémico y quizás por eso acabaría cosechando tamaño éxito. Además, sus letras a medio camino entre Jackson Browne y la inspiración del riff del Sweet Lord de George Harrison (tal y como Beckley acabo reconociendo), suponen una mezcolanza que está en su ADN de procedencia. Podemos decir, que a pesar de ser un grupo genuinamente americano, el aporte británico de Bunnell se hace sentir en las composiciones con sus guitarras de doce cuerdas y un tipo de construcción  rítmica en ocasiones cercano al folk británico. Sister Golden Hair, versioneada hasta la saciedad (como el famoso cover femenino de Spanic en 1993), fue el culmen de su carrera, porque aunque America siguió haciendo canciones,- como Ventura Highway, Tin Man, I Need You o You Can Do Magic-, después de la marcha de Dan Peek ( que inició una carrera como cantautor cristiano), el circunstancial dúo se dedicó a sacar álbumes más modestos y hacer giras viviendo de una gloria pasada por otro lado bien merecida.
Would You Meet me in the Middle, Would You Meet me in the Air..?

Cine & Música #28: Regreso al Futuro


Regreso al Futuro. Sin dudarlo una de mis trilogías favoritas, de las más divertidas y trepidantes, narrando las aventuras y desventuras de Marty McFly (a cargo del aniñado Michael J. Fox) con una máquina del tiempo incorporada en un espectacular deportivo marca DeLorean inventada por su amigo el loco Doc (Christopher Lloyd) con la que lo veremos a lo largo de las tres películas, yendo y viniendo al pasado 1955, al futuro 2015 -es curiosa la visión de nuestro tiempo que se tenía en 1985- y al lejano oeste de 1885, para arreglar los desaguisados del forzudo Biff Tannen y lograr que su familia viva en paz y felicidad.
La saga, dirigida por Robert Zemeckis y producida por el mago Steven Spielberg supuso un antes y un después en las películas de acción y comedia, con flashbacks continuos, distintos puntos de vista y emoción a raudales. Es el prototipo de cine de los ochenta pero a su vez sienta las bases de lo que será la peli de aventuras para los adolescentes, en la línea de Los Goonies (otra mítica).
En cuanto a la banda sonora, a lo largo de las tres pelis reina el maravilloso score firmado por Alan Silvestri, un habitual de Zemeckis (Forrest Gump), que se te queda en la memoria días y días y que pertenece a la leyenda de las bandas sonoras de acción y fantasía.
A lo largo de la saga van igualmente desfilando otros intérpretes entre los que destacan Huey Lewis & The News con su The Power of Love ( que he elegido como video principal por ser la canción más asociada con la peli aparte del score ) los ZZTop con Doubleback en la tercera parte (haciendo de vaqueros barbudos muy en su línea), ya en 1955 Mr. Sandman de The Cordettes o Johnny B Goode de Chuck Berry, y otra colaboración de Huey Lewis con Back in Time, poniendo la guinda Eric Clapton con Heaven is  One Step Away.
Es una gozada recordar esos momentos que todavía quedan en mi retina y suelo revisitar de vez en cuando siempre que las reponen en la tele. Genial Michael J. Fox y su enemigo Biff, que se mofaba de él mientras le golpeaba la cabeza con la ya archiconocida frase de nuestra generación: Hay alguien en casa, McFly?.

Una Obra Maestra para un Trozo de Carne


Meat Loaf. La primera acepción que nos encontramos en el traductor para definir este término es Trozo de Carne. Literal. Así es como comenzaron a llamar en la escuela de actores de Los Ángeles al orondo texano Marvin Lee Aday, un tipo grande y hosco pero con mucho talento interpretativo. Tuvo su oportunidad en un género tan en boga en el momento como los musicales y participó en varios tan reconocidos como Hair o The Rocky Horror Show, lo que le impulsó a iniciar una carrera como cantante, con un primer disco compartido con Stoney, su compañera en Hair. Esta decisión vino muy motivada por su encuentro en 1971 con su alter ego y media naranja artística, Jim Steinman, sin el cual hoy no estaríamos hablando de nada de esto. Este genio raro, feo y freaky le iba como anillo al dedo a Meat Loaf, y cuando Steinman compuso Bat Out of Hell fueron rechazados discográfica tras discográfica durante casi seis años. La verdad es que es una obra histriónica, exacerbada, con muchos altibajos, pomposa y recargada, pero a la vez tiene una magia que te atrapa con esos riffs agudísimos, las líneas de piano magistrales, letras juveniles y las notas de tres octavas que se escapan por el vozarrón de Aday. El único que pareció darse cuenta de todo ello fue el ex guitarra de Utopía y productor Todd Rungren, quien no se lo pensó dos veces y les lanzó al estrellato. Hoy Bat Out Of Hell se encuentra entre los diez discos más vendidos de la historia con 34 millones de copias. Para mí lo injusto es que Steinman salió mal parado ya que simplemente figura como pianista y compositor, pero no se le atribuye el gran mérito de haber parido joyas como You Took The Words Right Out Of My Mouth (Hot Summer Nights), el baladón Heaven Can Wait, All Revved Up With No Place To Go o Paradise By The Dashboard Light. Todo el disco es una joya( tildado de nueva ópera rock), en gran parte inspirada por el Born To Run de Springsteen pero con un sello muy personal.
Este fue el techo de Meat Loaf como banda (el actor tuvo papeles en pelis como El Club de la Lucha), aunque tras un segundo disco muy aceptable y en la línea del anterior (inolvidable Dead Ringer For Love junto a Cher), y dos bazofias infumables a continuación que ni mencionaremos, en 1993 Steinman se pone las pilas tras un largo parón de casi diez años sin componer y sale a la luz el Bat Out of Hell II:Back Into Hell, con el que conseguirían el reconocimiento mundial con la celebérrima y laureada número uno mundial I’d Do Anything For Love (But I Won’t Do That) con la colaboración femenina de Lorraine Crosby. Otros temas del reseñables del disco son Rock and Roll Dreams Come Through o Objects in The Rearviewmirror Can apear Closer Than They Are.
Su siguiente trabajo es el título fuera de los Bat Out… que más éxito les dió, Welcome To the Neibourghood (1995), a pesar de des marcharse un poco del anterior consigue muy buenos cortes con cosas como el dueto con Patti Russo I’d Lie For You (And That’s The Truth), con Sammy Hagar en Amnesty is  Granted, o el cover de Tom Waits Martha.
Ya en el Olimpo y sin deber nada a nadie, Meat Loaf y Steinman (que no lo habíamos mencionado antes pero que relanzó la carrera de Bonnie Tyler con temazos como Total Eclipse of The Heart) editaron varios LpS más entre los que se encuentra la parte III del Bat Out of Hell que no he podido acabar de escuchar las tres veces que lo he intentado…porque siempre vuelvo a la primera, a la de 1977, aquel álbum que me compré con diecisiete años por recomendación de un amigo y no ha pasado un año desde entonces si que no la haya escuchado al menos una vez entero. Obra maestra intensa, barroca, a medio camino entre Bruce, Queen o el Metal melódico de fines de los setenta, con influencias de Broadway y dos genios a la voz y al piano que, a pesar de su friquismo consiguieron convertir a su murciélago en leyenda.
Like a Bat Out Of Hell I’ll Be Gone When The Morning Comes…!

Best Covers #3: Steve ‘N’ Seagulls Vs. Rock Classics


Buenas , hoy 365RadioBlog os trae una nueva entrega de Best Covers, en la que rescatamos de la red las versiones más curiosas de clásicos y canciones célebres.
Hoy les toca a unos finlandeses vestidos de granjeros que usan banjos, cucharas, cajones y cellos improvisados para reinterpretar clasicazos como este Thunderstruck, el Holy Diver de Dio, Paradise City de Guns N’ Roses, Over The Hills and Far Away de Gary Moore o The Trooper de Iron Maiden.
Lo más gracioso de todo es que se hacen llamar Steve N’ Seagulls, traducido literal Esteban y Gaviotas, pero se pronuncia como el nombre de un maestro de Aikido y peor actor...
Es curioso ver como estos fineses chiflados reinterpreta a golpe de Dixie y country estas pedazo de canciones Heavy metal eras. Yo me lo he pasado pipa viéndolos y escuchándolos. No os perdáis el gordo con gorro de castor y plumas de indio, no tiene desperdicio…

Fiesta en Helicóptero


Bloc Party. Uno de los mejores grupos británicos que nos ha dejado la última década, sin duda. A medio camino entre el postpunk de The Cure, Siouxsie and The Banshees, con reminiscencias de Franz Ferdinand y Mogwai,-más coetáneos-, y con una evolución hacia lo electrónico tal y como les sucediera en su día a Radiohead, estos cuatro británicos liderados por Kele Okereke a la voz y Russell Lissack a la guitarra están llamados a convertirse en referencia principal de toda una generación si es que no lo son ya, aunque hay que reconocer que en sus dos últimos trabajos su calidad creativa ha menguado sensiblemente.
Inspirados en la dualidad política pero sin tendencias marcadas eligieron el nombre para aludir al Bloque Comunista (Bloc) y los partidos occidentales (Party). Su álbum de debut, Silent Alarm (2005), es todo un soplo de aire fresco, con guitarras muy características, rasgadas, marcando la pauta, con la voz afrobritánica de Kele en una mezcla de quejido y grito rebelde. Para mí, en cuanto a sonido y nivel de las canciones, es de lo mejor del nuevo siglo. Ejemplos como Helicopter, Banquet, Pioneers (colosal videoclip animado), o la depresiva So Here We Are nos dejan clara la idiosincrasia de un enorme grupo.
Con A Weekend In The City (2007) el nivel obviamente desciende por momentos pero tenemos momentos álgidos como The Prayer, I Still Remember o Hunting For Witches. Con el último single publicado de este LP, Flux, dan un giro de tuerca a sí estilo, metiendo sintetizadores y cambiando los riffs de Lissack por las líneas Techno de Gordon Moaker.
Esto se acentúa en su tercer trabajo, Intimacy (2008),en el que lo electrónico impera, dando una sensación de que la banda pasa de lo setentero a lo ochentero pero en sólo cuatro años, como por ejemplo, con Mercury o Talons.
Tras un receso de cuatro años en los que cada componente busca reforzar sus proyectos en solitario, en 2012 publican su cuarto álbum, Four, retornando en gran medida a lo anterior y poniendo énfasis en la distorsión o repetición de ritmos a base de pedales y efectos de guitarra, hecho Latente en mi tema favorito de este LP, Octopus. También son buenos cortes Day Four o Truth.
En concierto, según gente cercana que los ha visto, se salen, se entregan, sobresaliendo Kele y su presencia física y vocal, así como el virtuosismo de sus guitarras y acompañamientos.
Muy buena banda, de las que aportan cosas nuevas, innovan e investigan, aunque siempre esta latente el problema de siempre:la lucha de egos. Bueno, mientras les sirva para crear y no destruir, bienvenida sea. Esperamos un par de “Silent Alarms” más antes de que les dé por parar…
Are You Hoping For a Miracle?…

Autosuficiente Permanente


Parálisis Permanente. Los precursores del Post punk gótico y siniestro en nuestro país. Procedentes de Pegamoides, Eduardo Benavente y Ana Curra , junto con Rafa Balmaseda y Toti Árboles lograron en tan sólo dos años (1981-1983) un éxito inusitado que les llevaría a abanderar la parte punk y contracultural de la Movida madrileña.
El gran culpable de todo esto fue un madrileño llamado Eduardo Benavente, quien con tan sólo dieciocho años, y habiendo ya integrado varios grupos entre ellos los Pegamoides de su amiga Alaska, formó junto a su hermano Javier, Nacho Canut y Ana Curra una escisión amistosa de los primeros que pretendía ser una banda paralela en la que plasmar sus tendencias siniestro-góticas, con una temática auto destructiva y de inclinaciones suicidas pero con un verdadero trasfondo de crítica social dentro de un estilo cercano a Joy Division, Siouxsie and The Banshees o The Cure.
Eduardo, que comenzó como batería, pronto se haría con las riendas del cotarro y tras la marcha de Javier y Canut, ( habiendo colaborado con ellos en algún concierto Jaime Urrutia de Gabinete, por entonces en la onda postpunk) reclutó a Balmaseda de Derribos Arias y a Toti, que luego formaría en Dinarama junto a Alaska y Nacho Canut. En sólo dos años logro una intensidad sonora, compositora y productiva , con nada menos que 24 canciones grabadas en sólo dos años, entre las que se encuentran dos versiones, Quiero ser tu Perro ( de The Stooges) y Héroes, que homenajea de manera magistral a Bowie. Benavente había compuesto Quiero ser Santa para Pegamoides y la rescató como EP haciéndola más dura con su voz desgarrada, acompañándola en el mismo la increíble Unidos y Un Día en Texas, que recuerda la famosa matanza.
Parálisis Permanente únicamente editó un disco, El Acto (1982), pero fue una obra grandiosa dentro de los parámetros de la Movida, con canciones intensas y desgarradas como Autosuficiencia, Esto No Es, Tengo un Pasajero o Todo El Mundo, entre otras.
Nunca sabremos qué hubiera sido de esta pedazo de banda si el coche en el que viajaba Benavente junto a Curra y Toti no se hubiera salido de la carretera en Alfaro camino de un concierto en Zaragoza un fatídico 14 de mayo de 1983 cuando sólo tenía 20 años.
Parálisis estaba preparando su segundo álbum del que tenían un par de canciones que se editaron como Single, Nacidos para Dominar y Sangre.
Realmente fue una pérdida notable y dolorosa ya que el grupo se disolvió y cada uno siguió su camino, aunque su discográfica sacó un recopilatorio con todas sus grabaciones que nos ayuda a recordar su grandeza.
Siempre nos quedará en la retina la palidez aniñada de un crack pueril que revolucionó con sus letras sangrientas y descarnadas el panorama musical español de los ochenta. Corta vida en la tierra, larga vida en nuestros corazones.
Encerrado en mi casa…Todo Me Da Igual…Ya No Necesito A Nadie…No Saldré Jamás!

How How How How!


John Lee H. ooker. Leyenda viva del Delta blues, emblema del Electric Blues y santo y sepa del Bluesman que encanta a los blancos y colabora con ellos.
Nacido en el ya remoto 1917 en Clarksdale, Mississipi en una familia de diez hermanos, heredó de su padre, aparcero y pastor adventista, ese cantar medio hablado que le daría un toque genuino a su estilo.

En 1931 emigró al Norte Industrial y tras emplearse en mil y un trabajos, fichó por el sello VeeJay de Chicago, donde empezaría a sacar singles y obtener contratos.
Su época dorada a nivel solista son los años cincuenta donde compuso su obra más conocida, Boom Boom y otras piezas destacadas como Dimples, I’m In The Mood, Whiskey and Wimmen, I’m So Excited o Onions.
En los sesenta empieza a codearse con músicos folk y rock como Bob Dylan, quien le teloneó en 1960, y se hizo famoso por sus colaboraciones: primero con Canned Heat en el LP Hooker & Heat, luego con The Blues Brothers en la peli de 1980 ( de la que hemos extraído la canción), con Santana en The Healer, ZZTop, Bonnie Raitt o Los Lobos. Para mi su más curiosa y enorme colaboración fue con el furibundo Van Morrison en Gloria.

Y es que John Lee Hooker era dueño de un calificativo en especial: genuino, auténtico.Un artista íntegro, a lo suyo, sin estridencias, con su blues libre de sujeciones, un poco influido por el jazz y de alguna manera antesala del rap por su parloteo.

Respetaba todos los estilos y tocaba con artistas de todos los palos, pero Hooker siempre era Hooker. Siempre se los llevaba a su terreno. Incluso le llegaron a imitar sus muletillas cantando (su familia tuvo que registrar el famoso How How How How).
Nos dejó en 2003 a los 86 años de edad (aunque ni el mismo estaba seguro de su fecha de nacimiento), con un legado imborrable, un sombrero, unas gafas oscuras, unos calcetines al aire y una guitarra magistral. Por eso el Salón de la Fama del Rock le guardó un sitio, con su silla y todo, para que su espíritu recorra los pasillos aullando aquello de Boom Boom Boom Boom ! How How How How!