Los Ángeles de Robbie


Robbie Williams. Puede resultar extraño para quienes me conozcan que a un tío como yo, nacido musicalmente al albor de las super bandas rockeras de los setenta y ochenta, con adolescencia grunge y pseudo-madurez Stoner e Indie le dé por hablar de un personaje como este, fenómeno de fans, ex componente de un grupo de moñas y coleccionista de Grammys y números uno en radiofórmulas.
Bien, me explico ( que no me justifico): con el paso de los años he descubierto que el hecho de que te guste la música de alguien no implica que estés comprometido con ese alguien para siempre, es decir, pueden gustarte aspectos de la carrera de determinado artista sin tener por qué apasionarte ni su estilo ni la mayoría de sus discos. La música básicamente es emoción y el señor Robbie Williams, ex Take That, guapo oficial, ex vicioso empedernido, muy pero que muy Mainstream, ha tenido la dichosa habilidad de emocionarme con varias cosas que ha hecho. Digamos que lo mío con él son escarceos ocasionales pero intensos, concretamente tres.
El primero es Angels, cuarto single de su álbum de debut en solitario, Life Thru a Lens (1997), aclamado y celebrado como uno de los mejores que haya dado la industria británica en los noventa. Intenso, bien construido, con una letra fantástica y vocalmente muy bien trabajado.
El segundo es su disco de versiones y colaboraciones Swing When You’re Winning (2001), en el que el de Stoke-On-Trent se pone el smoking de crooner y se marca un pedazo de álbum de los pies a la cabeza con curiosidades como el Something Stupid a dúo con Nicole Kidman, un aceptable Mr. Bojangles que ya inmortalizara Sammy Davis Jr., Mack The Knife, I Will Talk and Hollywood Will Listen y la versión con Frank Sinatra (editada, pues este ya había fallecido) It Was a Very Good Year. Aquí Robbie está sembrado, vocalmente increíble.
En tercer y último lugar, sus directos. Robbie es un animal de escenario y lo pude comprobar en un avión nocturno destino Bangkok cuando aburrido me puse los cascos y miré la tele donde echaban el Live at Knebworth de 2003 en el que Williams maravilló a los 400.000 fans ( creo que el 70% eran chicas de entre 16 y 30 años) con un show espectacular, metiéndose al personal en el bolsillo desde el minuto uno y coronando como mandan los cánones. Me tragué el show enterito y me quedé boquiabierto y flipado. Uno de los mejores conciertos en video que he visto en mi vida, sí señor.
Del resto, alguna canción como Feel, Let Me Entertain You o el vídeo de Rock DJ; el resto de su carrera me importa más bien poco.
Por todo ello, querido Robbie, porque a pesar de las diferencias de estilos y gustos que nos separan eres un pedazo de artista, te merecías este Post. Pero no te lo creas conmigo…
And Through It All…!

3 comentarios en “Los Ángeles de Robbie

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