Los Labios Ardientes del Rock Espacial


The Flaming Lips. Grupo procedente de Oklahoma City formado en 1983 por el alma mater e inductor de las mejores genialidades surrealistas de la banda, Wayne Coyne, junto a su hermano a la voz ( sólo estuvo dos años en la banda), Michael Ivins al bajo y teclados y Dave Kostka , sustituido por Kiph Scurlock a la batería, caracterizado por practicar un estilo muy personal, que bebe de las fuentes en sus inicios del post grunge, del LoFi, del noise, del indie practicado por Pixies o Mercury Rev, y que luego serían imitados por bandas de este siglo como Tame Impala o Foster The People entre otros, con una temática muy innovadora y a la vez rompedora, fuertemente inspirada en los cómics pero además planteando temas universales como la percepción de la luz, la telepatía o los viajes interplantarios, destacando sus primeros álbumes como Heart It Is! (1986) o Hit To The Death in The Future Head (1992), que significó su firma con Warner Bros. Pero hay tres álbumes que suponen un antes y un después en la carrera de The Flaming Lips: Transmission From The Satellite Heart (1993) del que se extrae este hipnótico y naif She Don’t Use Jelly; el excepcional y rompedor estilístico The Soft Bulletin (1999),con el que su música se vuelve más melódica y sinfónica a lo Mercury Rev; y su mejor trabajo para mí, el increíble álbum conceptual futurista Yoshimi Battles The Pink Robots (2002), que incluso fue merecedor de un Grammy y que es una de las mayores joyas que se hayan grabado en el nuevo siglo hasta el momento.
Ahora repasaremos sus diez menores temas en orden descendente de peor a mejor: The Yeah Yeah Yeah Song, Revenge, Shine On Sweet Jesus, What is The Light?, Fight Test, Moth In The Incubator, Evil, Yoshimi Battles The Pink Robots Part 1, la maravillosa Do You Realize?? y su primer gran Hit She Don’t Use Jelly.
Pero, aparte de su impecable trayectoria discográfica, por lo que realmente destacan The Flaming Lips es en sus impresionantes directos, con naves espaciales, muñecos hinchables, disfraces, pintura, bolas de oxígeno que recorren el público con Wayne Coyne dentro…. Tal es así que se les ha catalogado como uno de los 50 artistas que hay que ver antes de morir.
No he tenido aún el gusto, pero me he deleitado con varios vídeos suyos y es algo espectacular, no sólo la puesta en escena, sino su calidad musical y vocal, mejorando incluso los trabajos en estudio y embaucando a la audiencia en un viaje interplanetario, estrambótico y sonoro que no dejarán a nadie indiferente.
She Don’t Use Jelly…or Any of These… She uses Vaaaaaseline…!

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