Cine & Música #55: Dos Hombres y Un Destino


Dos Hombres y un Destino. Película dirigida en 1969 por George Roy Hill bajo el título original Butch Cassidy & The Sundance Kid, y protagonizada por dos de los galanes del momento en Hollywood y probablemente de toda la historia del celuloide: Paul Newman encarnando al bandido Butch Cassidy y Robert Redford en el papel de Harry Longabaugh, apodado The Sundance Kid ( literalmente el chico que baila al sol), acompañados de Katharine Ross en el papel de Etta, la novia de Longabaugh, donde se narran las peripecias de dos de los más famosos forajidos del Oeste, donde lideran una banda de asaltantes en Wyoming cuya característica es no matar a sus víctimas, aunque durante el asalto a un tren se encuentran un escuadrón de policías que les persiguen con denuedo, con lo que tendrán que esconderse en la recóndita y solitaria casa de Etta, la prometida de Longabaugh.
Allí, además de planificar una huida que les llevaría hasta la recóndita Bolivia ( donde al parecer vivieron y llegaron incluso hasta Buenos Aires siendo ambos asesinados en 1911), se creará un triángulo amoroso entre los tres protagonistas, mascándose una tensión que al final se acaba rompiendo en la huida con un apoteósico final digno de un par de genios y sólo al alcance de dos mitos del celuloide.
Este largometraje no pasó ni mucho menos inadvertido, es más, tuvo un éxito arrollador a todos los niveles: en taquilla, en repercusión mediática, en influencias posteriores ( se han hecho como tres remakes del film) y a nivel de premios, obteniendo nada menos que 4 Oscars de la academia en 1969,- Mejor Guión Original para William Goldman, Mejor Fotografía para Conrad Hall, Mejor Banda Sonora para Burt Bacharach y Mejor Canción para B.J. Thomas por la aclamadísima Raindrops Keep Fallin’ On My Head-.
Uno de los grandes aciertos de esta película, aparte del guión y los actores, fue la confianza depositada por George Roy Hill en el grandísimo Burt Bacharach, el cual compuso, junto a Hal David, uno de los scores más originales de cuantos se hayan hecho, y más para su época, puesto que asumió el anacronismo incluyendo música coetánea de los años setenta en un western ambientado a principios del siglo XX. Para ello compuso un tema central que tras muchos devaneos otorgó a B.J. Thomas, relanzando definitivamente su carrera acompañado de otros siete temas instrumentales muy de Bacharach, como The Sundance Kid, South American Getaway o Not Goin’ Home Anymore.
Es una evocadora cinta que me recuerda la primera vez que la vi con  aquella escena de la bici y Katharine Ross encima de Newman dando vueltas mientras Redford les observaba.
Raindrops Keep Fallin’ On My Head…!

Anuncios

Ciudades del Rock #19: Berlín


Berlín. Antigua capital prusiana que para bien o para mal ha sido protagonista de los sucesos más luctuosos y abominables de la historia moderna de Europa. Esta metrópoli de 3,5 millones de habitantes, la quinta de Europa actualmente, ha sufrido esplendores decimonónicos jnto a su vecina Postdam invasiones napoleónicas contra las huestes de Bismarck, particiones, repartos, saqueos, y sobre todo, el drama de ser el epicentro del conflicto post bélico entre el capitalismo de Occidente y el comunismo de la Europa del Este: la Guerra Fría y su muro partieron el corazón berlinés y la nación alemana en dos, aunque sus propios habitantes lo derribarían un 9 de noviembre de 1989, siendo actualmente símbolo de reunificación y recuperando su condición de capital de la Alemania Unificada y Europeísta.
Musicalmente hablando, Berlín tiene un bagaje muy importante ya en el periodo de entreguerras con la famosísima Marlene Dietrich, Gabi Novak, Charlotte Ander, Annemarie Hase o el gran austro-húngaro Leo Koffler. En los últimos sesenta y primeros setenta muchos artistas se inspiraron en Berlín o fueron a grabar allí, como David Bowie, Iggy Pop, Lou Reed o Brian Eno, siendo otros como Nico, cantante de The Velvet Underground o la surrealista y punk Nina Hagen y Rio Reiser con sus Ton Steine Scherben.
Tenemos un fenómeno a finales de los setenta que marcó la pauta en Alemania: el llamado Krautrock, fusión del jazz, rock progresivo y alternativo, con bandas como Can, Cluster, Tangerine Dream, Neu!, Ash Ra Tempel, sus herederos The Notwist, los maravillosos Kraftwerk o los industriales  Einstürzeunde Neunbaten y los post punk Die Toten Hosen. En los ochenta tenemos otra corriente como es la Deutsche Neue Welle, con grupos pop de corte techno como los famosísimos Nena, la cantante Sandra, Peter Schilling, Trio con su Da Da Da,  los célebres Alphaville o los techno moñas Modern Talking.
Pero el gran fenómeno de la música alemana lo tenemos en el Heavy Metal o Hard Rock, con super bandas como los inmortales Scorpions de Hannover, los Accept de Udo, los UFO (aunque la mayoría de sus miembros eran británicos) y MSG de Michael Schenker, Los thrash metal Kreator, Grave Digger, Sodom y Destruction y los grandísimos reyes del Power Metal Helloween, con sus acólitos Running Wild,  Blind Guardian Gamma Ray.
De los noventa en adelante los auténticos amos de la escena alemana son los industriales Rammstein, pero también tenemos interesantes bandas y propuestas como los Indies Wir Sind Helden, el rapero Bushido, Die Ärzte, el DJ Real McCoy, los rockeros Beatsteaks, el folk metal de In Extremo, el reggae y hip hop de Culcha Candela,  el indie rock de Gods of Blitz y Not Called Jinx, el dúo electro punk Stereo Total , los niñatos Tokyo Hotel o los darkwave Pink Turns Blue, entre muchísimas otras bandas de la emergente escena berlinesa.
Y es que la ciudad del oso, de la Berlinale, de la Puerta de Brandeburgo y de los dos ejes en la Guerra Fría sigue manteniendo su estatus de ciudad aglutinadora de tendencias y movimientos, desprendiendo una magia creativa que nos deja resultados musicales realmente asombrosos.