Oasis : Live Forever

Corría el año 1994, hacia finales de septiembre y principios de octubre. Hacía seis meses que Kurt Cobain se había quitado de en medio y los grunges seguíamos de duelo total buscando darle un nuevo sentido musical a nuestras vidas. El movimiento parecía estancado, Pearl Jam, Alice In Chains y Soundgarden seguían sacando buenísimos discos pero experimentando con otros sonidos más maduros y mestizos. Un día estaba viendo la tele, no recuerdo qué cadena ni qué programa, y hablaban del nuevo resurgir de la música británica , un nuevo fenómeno al que llamaban Brit Pop: ya había escuchado a Blur y su Parklife y a Supergrass y su I’m Free. Pero aquel día, aparecieron ellos, de golpe y sin avisar, con un temazo y de repente me robaron el corazón. Esta es la historia de cómo conocí a Oasis.

Un vídeo clip alternando escenas en blanco y negro y color, con un cantante con gafas de sol y un inicio con una batería cadenciosa para explotar en un “Maybe…I Don’t Really Wanna Know…!”. Zas, flechazo inmediato, una semana después ya tenía el disco en mi poder, y es que uno ha sido muy compulsivo con lo que le encanta.

Live Forever, lanzado como tercer single del disco de debut de Oasis, Definitely Maybe, el 8 de agosto de 1994, escrita por Noel Gallagher y producida por Oasis, Mark Coyle y Owen Morris a través del sello Creation, es una inspiración basada en la canción de los Rolling Stones Shine A Light, aunque bebe de su propio sonido y sus propias influencias (Beatles, Bowie, el glam de los setenta, el Mersey Beat y el Rhythm and Blues), interpretándose en ocasiones como un homenaje para Peggy, la madre de Noel y Liam.

Lo que está claro es que,  en contraposición a los mensajes de las canciones coetáneas compuestas por los grupos grunge, Live Forever destila optimismo, un mensaje de esperanza y de autoestima, al fin y al cabo y en resumidas cuentas, la eterna contraposición entre la música británica y la norteamericana.
Bajo estas líneas os dejamos el vídeo oficial de Live Forever en los States ( que resalta curiosamente los valores y personajes míticos británicos ( fútbol y Bobby Moore, Música y Lennon), y además el concierto entero de Madrid en noviembre del 97 donde tuve la oportunidad de verlos y fue una pena que anduvieran tan a la gresca los hermanos con lo buenos músicos que son, pues deslució bastante el show, aunque como casi siempre lo acabo salvando el bueno de Noel.

Bajo estas líneas os dejamos más actuaciones memorables de Live Forever en directo: en Glastonbury 1994; una actuación de 1996; un concierto en su tierra, Manchester, en 2007 y por último en Wembley en su debut en el coliseo londinense en 1995, actuación memorable donde las haya.

Muchos artistas han versioneada Live Forever pero nos quedaremos con los mejores covers en nuestra opinión : una curiosa versión de The Lemonheads de Evan Dando; la magnífica versión de la Royal Philarmonic Orchestra y la versión acústica de los propios Oasis en la MTV en 1994

Live Forever supuso el despertar a la fama de una de las más grandes bandas británicas de la historia , que si bien realizaron dos primeros discos de escándalo: el mencionado debut Definitely Maybe y What’s The Story? (Morning Glory), – cuyo lanzamiento coincidió con o estancia en UK y puedo asegurar que fue una auténtica locura-, luego su nivel bajó bastantes enteros, y aunque consiguieron un estilo propio y su legión inmensa de fans, es este tema el que los convirtió en auténticos, en genuinos, en un grupo a seguir, en unos triunfadores que lo refrendaron con sus dos otras joyas como Wonderwall y Don’ t Look Back In Anger. Oasis, pretenciosos, maleducados, genios inmortales que se dieron a conocer cantando al mundo su anhelo de vivir para siempre.

Maybe I don’t really wanna know
How your garden grows
‘Cause I just wanna fly
Lately did you ever feel the pain
In the morning rain
As it soaks you to the bone

Maybe I just wanna fly
Want to live I don’t wanna die
Maybe I just wanna breath
Maybe I just don’t believe
Maybe you’re the same as me
We see things they’ll never see
You and I are gonna live forever

I said, maybe I don’t really wanna know
How your garden grows
‘Cause I just wanna fly
Lately did you ever feel the pain
In the morning rain
As it soaks you to the bone

Maybe I will never be
All the things that I wanna be
Now is not the time to cry
Now’s the time to find out why
I think you’re the same as me
We see things they’ll never see
You and I are gonna live forever

Maybe I don’t really wanna know
How your garden grows
‘Cause I just wanna fly
Lately did you ever feel the pain
In the morning rain
As it soaks you to the bone

Maybe I just wanna fly
Want to live I don’t wanna die
Maybe I just wanna breath
Maybe I just don’t believe
Maybe you’re the same as me
We see things they’ll never see
You and I are gonna live forever

Gonna live forever

Creedence Clearwater Revival : Have You Ever Seen The Rain?

El ser humano es inconformista por naturaleza. Cuando tenemos poco, queremos mucho, cuando hay mucho, nunca es suficiente; cuando llueve, porque llueve, cuando hace sol porque abrasa. Nuestro incurable y perenne síndrome de perro del hortelano raya la patología cultural y es una característica común a la mayor parte de los mortales, grabada a fuego en nuestro caprichoso ADN. Un deseo que nos inculcan desde críos y hacia el que vamos orientando nuestras vidas es el de la realizacion personal mediante la aceptación del prójimo, a través del reconocimiento, del éxito en definitiva. Pero esto no quiere decir que nuestra expectativas sean colmadas completamente. Siempre suele haber algo que falla. Rara es la felicidad completa, y menos la que se consigue fácilmente.

Esta canción habla un poco de eso, de que hay veces que lo tienes todo, tienes el mundo a tus pies, la gente te adora, eres el ídolo de mucha gente… Pero no es suficiente. Lo que te falta es más importante que lo que tienes, lo valoras más, y eso te hace sumirte en una depresión, en una desilusión que hace que dejes de creer en lo que haces. Es como ver llover en un día soleado.

Have You Ever Seen The Rain?, canción compuesta por el enorme John Fogerty para su inmortal banda, la Creedence Clearwater Revival, fue editada como primer y único single del LP Pendulum (1970), el 23 de enero de 1971, producida por el propio Fogerty a través del sello Fantasy, la cual llegó al número 36 en listas UK, nos viene a decir ( según la explicación del mismo Fogerty), que puede que haya momentos que aunque todo nos vaya sobre ruedas, nos sintamos deprimidos y agobiados, en clara alusión a las fuertes tensiones internas que el grupo estaba atravesando por entonces: de hecho justo un año después de la publicación de este álbum, CCR anunció su disolución.

Interpretaciones ulteriores del tema sugieren que Fogerty compuso Have You Ever Seen The Rain? como metáfora alusiva a las bombas que caían durante la Guerra de Vietnam (constatación nunca efectuada por el autor), ya que se compuso en un cargado ambiente antibelicista y de protesta por la intervención de las tropas norteamericanas en el país asiático. Conjeturas en mi opinión más próximas a la verdad y a los sentimientos de Fogerty nos acercan a otra realidad más general y profunda, como es el desencanto de la generación hippie, el paulatino desengaño que sucesos puntuales como el Concierto de Altamont (donde murieron tres personas) o los atentados de Kent State, unidos a la situación general de regresión del movimiento, que pueden aproximarnos al verdadero significado último de la canción: el desencanto de toda una generación ilusionada por un cambio que nunca llegó.

Este tema lo descubrí por casualidad, como a la música de la Creedence, con 18 años viendo el programa de TVE Plastic; pusieron varios vídeos de la banda, como Sweet Hitch Hiker y Have You Ever Seen The Rain? en directo y me quedé prendado absolutamente de CCR. Días después vi en un kiosco el CD Chronicle con sus grandes éxitos y me dejé la paga en comprármelo. Desde entonces hasta hoy es uno de los discos que más he escuchado en mi vida. He elegido esta cómo podía haber elegido Bad Moon Rising, Lodi, Proud Mary, Born On The Bayou o treinta más. Da igual. En el caso de CCR el margen de error en cuanto a calidad, intensidad y belleza de una canción es mínimo.

Sobre estas líneas os dejamos una apoteósica versión de Fogerty en vivo, aunque lamentablemente no existen muchos documentos audiovisuales más de la CCR interpretando esta maravilla, pero si de algo puede presumir Have You Ever Seen The Rain? es de la cantidad de versiones que se han hecho de la misma. Tenemos covers de Rod Stewart, Bonnie Tyler o el grandísimo Johnny Cash.

Más bandas o artistas que se han atrevido con esta joya son The Ramones, The Fray o Teenage Fanclub. Como curiosidad hemos rescatado una versión en castellano a cargo de la venezolana Ana Gabriel, traducida como Ven A Ver Llover

En cuanto a bandas sonoras, aparece en varias como la australiana December Boys ( Los Chicos de Diciembre, 2007), El Clan de Los Rompehuesos ( The Longest Yard, 2005) o la oscarizada Philadelphia.

Como se puede apreciar, Have You Ever Seen The Rain? Ha tenido una grandísima influencia sobre los artistas y generaciones posteriores (en realidad como casi todos los temas de CCR) y supone un hito cultural, artístico, incluso filosófico, para todos los que amamos el Rock and Roll por encima de casi todo. Porque, a decir verdad, ¿quién no ha visto llover alguna vez en un día soleado?.

Someone told me long ago
There’s a calm before the storm,
I know; it’s been coming for some time.

When it’s over, so they say
It’ll rain a sunny day,
I know; shining down like water.

I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain
Coming down on a sunny day?

Yesterday, and days before,
Sun is cold and rain is hard,
I know; been that way for all my time.

‘Til forever, on it goes
Through the circle, fast and slow,
I know; it can’t stop, I wonder.

I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain
Coming down on a sunny day?

Yeah!

I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain
Coming down on a sunny day?

Antonio Vega : El Sitio De Mi Recreo

En el panorama musical de este país, a lo largo de su ya dilatada historia ( si empezamos a contar desde la irrupción de los primeros artistas pop a mediados de los sesenta) han surgido figuras verdaderamente brillantes y con la suficiente personalidad como para diferenciarse del resto a base de cualidades vocales, compositivas o en algún caso puramente estéticas.
Los ha habido que sobresalían por su registro vocal prodigioso (como por ejemplo, Nino Bravo); los que demostraban dotes para el baile y la pose escénica (como Miguel Bosé) o los que hacían y aún hacen gala de una habilidad proverbial para componer letras que hacen de un tema algo grandioso ( tal es el caso de Joaquín Sabina). Pero alguien tan completo, que supiera aunar una voz melodiosa y muy personal, un físico más que aceptable en sus inicios- aún sin haberse prodigado nunca en las lides del baile- y sobre todo unas dotes líricas y poéticas sobrenaturales, solo he conocido a uno: Antonio Vega.

Este superdotado de la música, a caballo entre Bob Dylan, Joan Manuel Serrat y Johnny Thunders ( por su declarada adicción a la Heroina que acabó sepultando su carrera, su salud y finalmente su vida) nació tocado por la varita mágica de una musa permanente, de una inspiración imperecedera, quizás debido a su experiencia vital y a una sensibilidad fuera de lo común, unido todo ello a unas circunstancias sociales de dependencia que le hacían constantemente estar al filo de la navaja emocionalmente hablando.

Antonio
, ya sea en solitario o con su primo Nacho García Vega en Nacha Pop, es un tío capaz de hacernos tocar el cielo desde su mirada depresiva y melancólica, de trasmitir sensaciones sumamente íntimas pero comunes a todos los mortales, bien con su trémula voz o con sus acertadas palabras. Es alguien, en mi humilde opinión, capaz de haber escrito cuatro de las cincuenta mejores canciones en castellano ( Se Dejaba Llevar, Lucha de Gigantes, La Chica de Ayer y El Sitio de Mi Recreo).

En concreto, la canción que nos ocupa hoy, El Sitio de Mi Recreo, compuesta por Antonio Vega en 1992 y recogida en un álbum homónimo dedicado a un compendio de sus mejores baladas, es sin lugar a dudas una de las mejores canciones jamás escritas en nuestro idioma: destila dulzura, fragilidad, tristeza, desesperanza; dentro de un mundo interior autobiográfico, riquísimo en matices, anegado en un mar de contradicciones, rebosante de melancolía, de aquello que pudo ser y fue pero de otra forma a lo concebido o imaginado. El sitio de mi recreo es un lugar interior que Vega teje magistralmente y quien lo escuche lo siente como propio, como vivido, marcado a fuego en su piel y en sus recuerdos, en una sensación agridulce como la vida misma.

Mientras la azarosa y complicada existencia de Antonio Vega comenzaba a languidecer, su fama y leyenda seguían agrandándose, todos querían colaborar con el, cantar sus canciones, saber de su vida. Fruto de ello comenzaron a lloverle ofertas de programas, conciertos y especiales difíciles de rechazar , rodeándose de gente como Miguel Bosé en la última aparición de Antonio antes de su fallecimiento en 2009 en un dúo soberbio y entrañable.

El ultimo testimonio de un demacrado Antonio, destrozado por la Heroina, unido a un controvertido largometraje documental sobre su vida titulado Tu Voz Entre Otras Mil  ( ya que, según su familia, la cinta se centra demasiado en sus adicciones y menos en sus canciones), nunca empañarán el recuerdo de uno de los más grandes artistas que jamás diera este país.

Como dijo Antonio Vega una vez acerca de El Sitio de Mi Recreo, “Es una canción paisajística, responde a un momento de inspiración en el que encuentras una secuencia que te lleva por un camino. Habla de los lugares donde uno se encuentra a gusto física y espiritualmente. Más que un lugar es un estado de consenso contigo mismo, un lugar no conflictivo”.
Y es que como oí decir a alguien respecto a este genial artista, la naturalidad es la más difícil de las poses. Siempre quedará en nuestro recuerdo la fragilidad de un ser genial que supo estremecernos con su sencillez.

Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
donde se creó la primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací.
De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.
Viento que a su murmullo parece hablar
mueve el mundo con gracia, la ves bailar
y con él, el escenario de mi hogar.
Mar, bandeja de plata, mar infernal
es su temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.
De sol, espeiga y deseo…
Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay fuego, hay deseo,
ahí donde me recreo.

Frank Sinatra : Fly Me To The Moon

A veces sucede que los artistas se benefician del trabajo de otros para sacar provecho del mismo adaptándolo a su idiosincrasia y a sus características vocales y culturales, de tal manera que parezca que el resultado obtenido es única y exclusivamente fruto de su trabajo (o de sus más estrechos colaboradores) y que toda elucubración ulterior a propósito de la procedencia de ese trabajo sea vana y raramente atribuible a alguien ajeno a ellos.
Este hecho fue muy común en el show business norteamericano de mitades de los sesenta, cuando estaba explosionando el fenómeno single y las canciones por sí mismas comenzaron a tener un valor incalculable como vía de éxito inmediato si la misma calaba y gustaba, por lo que hubo verdaderos expertos de búsquedas de temas antiguos ( y no tanto), de calidad y no muy conocidos que se dedicaron a adaptarlos a su conveniencia popularizándolos y en definitiva haciéndolos suyos de una manera irremisiblemente definitiva.

Uno de esos grandes borrowers de la historia de la música fue el grandísimo actor y crooner italoamericano Frank Sinatra, quien sabía mover perfectamente sus hilos para apoderarse de los temas que le hacían tilín y que le iban como anillo al dedo a su portentosa capacidad vocal. Un ejemplo ya lo vimos cuando hablamos de Jim Croce, a quien versioneó Bad Bad Leroy Brown haciéndola suya y pareciendo más antigua que la original. En esta ocasión hablaremos de una de mis canciones favoritas de The Voice – bueno, de las interpretadas por el entre otros muchos artistas-: se trata de Fly Me To The Moon.

Esta espectacular joya de jazz (aunque también se ha convertido en swing incluso bossanova), cuya letra habla de los deseos de alguien de ser encandilado y querido por su media naranja, fue titulada originalmente In Other Words, y su autor fue el compositor neoyorquino Bart Howard, quien la escribió en 1954 para ser cantada en cabarets, principalmente por Felicia Sanders (quien no la grabaría hasta 1959). Debido a su primera estrofa, el tema comenzó a ser conocido como Fly Me To The Moon, aunque pasarían algunos años hasta que Howard le cambiara oficialmente el título. La primera grabación registrada de la canción fue la de Kaye Ballard en ese mismo año en el programa de TV The Mothers in Law a través de Decca Records.En 1956 Portia Nelson la incluiría en su LP Let Me Love You y Johnny Mathis haría lo propio incluyéndola por primera vez como Fly Me To The Moon.

En 1962 Joe Harnell hizo una versión instrumental titulada Fly Me To The Moon- Bossa Nova alcanzando el número 14 en listas, siendo la versión que más lejos llegaría en listas. Así llegamos a 1964, año en que Frank Sinatra la descubre incluyéndola en su LP It Might As Well Be Swing junto al director de orquesta y pianista Count Basie, convirtiéndose en la versión más popular de las mismas y en la que muchos consideran la original. Tony Bennett realizó un cover un año más tarde pero la versión de Sinatra ya se había extendido como la pólvora.

Después de esto, muchísimos artistas  han versioneado el tema ( casi todos basándose en el cover de Sinatra) y tomaremos aquí los ejemplos más relevantes ya que son incontables las veces que se ha retomado.
Tenemos a gente como Shirley Bassey, Nat King Cole o Ella Fitzgerald, monstruos del jazz y del swing que ayudaron a engrandecer aún más el tema.

También artistas como Sara Vaughan,
Tom Jones,
la brasileña Astrud Gilberto o el valenciano Bruno Lomas pusieron su granito de arena en cuanto a versiones de este tema se refiere.

Artistas más contemporáneos también se han sumado a esta gruesa lista como Amy Winehouse, Michael Bublé, la espectacular Diana Krall ( mi version favorita) o su marido Elvis Costello han dignificado aún más esta pieza de jazz universal.

El cine y la televisión también han tenido mucho que ver en difundir este precioso tema con ilustres ejemplos como en el film Wall Street, al inicio de la película Disney Wall E, en Barbarella y también sonó en Pluto Nash.

El film romántico Abajo el Amor también contó con este tema para su score, pero el momento más soberbio de cuantos ha protagonizado Fly Me To The Moon en el celuloide es, en mi opinión, la película Space Cowboys en su escena final, no tiene desperdicio.

Fly Me To The Moon se ha convertido por derecho propio en una pieza universal que es agradecida de reinterpretada y que le debe mucho a un Frank Sinatra que aparte de ser un colosal cantante sabe hacerse como nadie con las canciones. Quien nace maestro muere maestro.

Fly me to the moon and
Let me play among the stars
Let me see what spring is like
On jupiter and mars
In other words, hold my hand
In other words, darlin, kiss me
Fill my heart with song and
Let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore
In other words, please, be true
In other words, I love you
Fill my heart with song and
Let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore
In other words, please, be true
In other words
In other words
I, I love, I love you

  

Jimi Hendrix : Crosstown Traffic

Estar inmerso en un atasco es una de las situaciones más frustrantes en las que puede verse implicado alguien con un coche y con prisa por llegar a tiempo al trabajo. Ver la lentitud con la que avanza la fila de automóviles, furgonetas, camiones o autobuses y lo rápido que lo hacen las agujas del reloj en una frenética lucha por llegar su destino lo antes posible.

Los que somos de ciudad pequeña no solemos andar metidos en estos fregados automovilísticos, pero doy fe de que a veces me toca ( cuando no es o hay algún accidente) y no es agradable en absoluto, aunque no alcanzo a imaginar – solo por referencias externas, testimonios o películas- lo que debe de ser sufrir en las propias carnes las incomodidades y agobios de un atasco mañanero de una hora de duración en urbes como Madrid, Barcelona o Bruselas, la cual he visitado al tener familiares en ella y que a la sazón es la ciudad europea que más embotellamientos diarios sufre. Todo ello en comparación con Nueva York , Manhattan en concreto, en hora punta, resulta una minucia.

Esto es lo que experimentó una mañana de 1968 el grandísimo mago zurdo del Rock Jimi Hendrix, el cual, junto a sus inseparables Noel Redding y Mitch Mitchell, se dirigía a una presentación desde el aeropuerto JFK hasta el Oeste y debían de cruzar Manhattan cuando se encontraron inmersos en un atasco descomunal sin poder salir del taxi. Es así como surgió la idea de grabar Crosstown Traffic, tema publicado como segundo single del soberbio LP Electric Ladyland (1968), el cual es famoso porque Hendrix, aparte de uno de sus famosos y apoteósicos riffs de guitarra, utilizó un instrumento llamado kazoo ( similar a lo que usan las chirigotas gaditanas) para dotar al tema de un característico sonido que se pondría de moda en los primeros setenta.

En cuanto a la letra, Hendrix hace un paralelismo con lo difícil que es acceder a algunas personas comparándolo con un atasco, que hace que la frustración sea latente y que acabe rindiéndose en su intento por conquistar a su pretendiente. El vídeo de esta gran obra fue rodado en plenas calles neoyorquinas, con toda la fauna que campa por las mismas en su máximo esplendor como demostración gráfica e inequívoca de las grandezas y debilidades de la Gran Manzana, haciéndola irresistible y deleznable al mismo tiempo, con personajes que parecen salidos del celuloide pero que encarnan la más cruda realidad de prostitucion, narcotrafico o miseria.

Esta grandísimo canción ha sido versioneada por grandísimos artistas como Red Hot Chili Peppers, los magníficos Living Colour, la youtuber Jess Greenberg o el guitarrista Aynsley Lister.

En el ámbito cinematográfico, Crosstown Traffic ha apreciado no pocas veces, por ejemplo en cintas como S.W.A.T., Open Sesame o en series como El Séquito.

El propio Hendrix también hizo alguna versión del tema sobre todo en directo y además os dejamos con la historia de cómo nació la cXnion contada por Noel Redding y Mitch Mitchell.

Para terminar, decir que si bien no es una de las obras cumbres de la discografía de Hendrix, Crosstown Traffic supone todo un hito en cuanto a modernidad, transgresión de las normas temáticas, frescura y retrato de lo que es la ciudad de Nueva York. Recuerdo mi visita a la gran manzana, paseando por una zona no muy recomendable entre la calle 53 y la sexta avenida y os aseguro que en mi cabeza resonaba incesantemente el Crosstown Traffic de un tal Jimi Hendrix.

You jump in front of my car when you, you know all the time that
Ninety miles an hour, girl, is the speed I drive.
You tell me it’s alright, you don’t mind a little pain.
You say you just want me to take you for a ride.

You’re just like crosstown traffic, so hard to get through to you.
Crosstown traffic, I don’t need to run over you.
Crosstown traffic, all you do is slow me down
And I’m trying to get on the other side of town.

I’m not the only soul who’s accused of hit and run,
Tire tracks all across your back, uh-huh, I can see you had your fun.
But a darling, can’t you see my signals turn from green to red
And with you I can see a traffic jam straight up ahead.

You’re just like Crosstown traffic, so hard to get through to you.
Crosstown traffic, I don’t need to run over you.
Crosstown traffic, all you do is slow me down
And I got better things on the other side of town.

Yeah now crosstown traffic, look out, look out, baby, let me through.
Crosstown traffic yeah, look out.
Crosstown traffic yeah, look out, look out, look out.
Crosstown traffic yeah, look out, watch that street.

Loquillo y Trogloditas : Cadillac Solitario

La ecuación que genera el anhelado resultado del talento ( y que este luego sea efectivo, de tal manera que lleve al éxito y al ansiado reconocimiento) es harto caprichoso, y llegar hasta él resulta intrincado y enrevesado porque muchas veces depende de la conjunción de varias situaciones, circunstancias, emociones o (como en este caso) personas, para que se manifieste en su máximo esplendor y apogeo. Del caso que vamos a hablar, (ya conocido antes en el pop británico de la mano del artista, quien da la cara, Elton John y de su alter ego, menos conocido, compositor, Bernie Taupin), de esa simbiosis creativa, emergió una de las bandas que más glorias y buenos momentos en forma de canciones ha dado al pop rock español: Loquillo y Trogloditas.

Cuando un día de 1983 José María Sanz Beltrán, alias Loquillo, rockabilly empedernido y ex miembro de Intocables puso un anuncio en una tienda de música donde buscaba gente para formar una banda de rock ( donde puntualizaba : “abstenerse hippies”) poco podía imaginarse que iba a juntarse con una de las formaciones más carismáticas de calidad y duraderas del panorama nacional, de la mano del genial guitarrista y compositor Sabino Méndez, el cual mientras sus adicciones y su mal carácter le dejaron- hasta su renuncia en 1989-, aportó brillantes composiciones en forma de canciones que Loquillo, la parte visible, supo interpretar a las mil maravillas y que le le iban como anillo al dedo.

Es así como nació su primer álbum El Ritmo del Garage (1983), producido por ellos mismos a través de DRO Atlantic, nada más desembarcar en Madrid, suponiendo un hito en el momento con canciones como la homónima, Quiero un Camión o la maravillosa Cadillac Solitario, preciosa historia de melancolía y nostalgia por el amor perdido narrada desde el punto de vista de un James Dean barcelonés, con alusiones a la cultura norteamericana ( Cadillac, L.A), a la arrogancia y promiscuidad, pero también al arrepentimiento y al “qué pudo haber sido si…”.
En su momento, publicada como segundo single del anteriormente citado LP, Cadillac Solitario tuvo una repercusión más bien modesta, pero fue tras su reedición en el Doble Dieecto ¡A por Ellos…! Que son Pocos y Cobardes (1989) cuando el tema se convierte en un bombazo y en una de las canciones míticas del pop rock español;  de hecho la revista Rolling Stone la sitúa en el número 35 de las 100 mejores canciones en español.

A partir de entonces, decíamos, Cadillac Solitario se convirtió en un referente de la banda, en una de sus canciones más conocidas y demandadas, en un absoluto himno, pues en directo adquiere la fuerza de la que el original quizás carecía y el ambiente en vivo y las improvisaciones de Loquillo con sus gritos desesperados ( Nena….!!!!) hacen el resto y catapultan a la categoría de leyenda a esta joya a caballo entre Chuck Berry y Lou Reed con mucha dosis urbana nacional.

Sobre estas líneas os dejamos la
mítica actuación de Loquillo en TVE interpretando este temazo y bajo las mismas varias actuaciones en conciertos con este tesoro del pop rock nacional.

También os dejamos  alguna versión del tema como la de Huecco en clave flamenca; una curiosisima versión en inglés o una actuación de 2007 de Loquillo junto a Santi Balmes de Love Of Lesbian.

En definitiva, estamos ante la historia viva del rock de nuestro país a través de un tío integro, feo, fuerte y formal como Loquillo, con una soberbia carrera a sus espaldas y un prestigio intacto pero que además agradece que otro tipo como Sabino Méndez, alma mater de Trogloditas, hubiera sido capaz de componer tamaña joya para su gloria y nuestro regocijo.

Cadillac Solitario
permanecerá siempre como uno de los himnos indelebles de nuestra generación, una sintonía coral etílico-nostálgica que evoca a toda nuestra hornada momentos de alegría y celebración bañados en alcohol y otros no tan alegres de añoranza por lo que ya nunca volverá. Uno de los momentos cumbres sin duda del rock en español. Gracias Loquillo, gracias Sabino.

Siempre quise ir a L.A.
dejar un día esta ciudad.
Cruzar el mar en tu compañía.

Pero ya hace tiempo que me has dejado,
y probablemente me habrás olvidado.
No sé que aventuras correré sin ti.

Y ahora estoy aquí sentado
en un viejo Cadillac de segunda mano
junto al Mervellé, a mis pies mi ciudad
y hace un momento que me ha dejado,
aquí en la ladera del Tibidabo,
la última rubia que vino a probar
el asiento de atrás.

Quizás el “martini” me ha hecho recordar
nena, ¨por qué no volviste a llamar?
Creí que podía olvidarte sin más
y aún a ratos, ya ves.

Y al irse la rubia me he sentido extraño,
me he quedado solo, fumando un cigarro,
quizás he pensado, nostalgia de ti
y desde esta curva donde estoy parado
me he sorprendido mirando a tu barrio,
y me han atrapado luces de ciudad.

El amanecer me sorprenderá
dormido, borracho en el Cadillac,
junto a las palmeras luce solitario
y dice la gente que ahora eres formal
y yo aquí borracho en el Cadillac
bajo las palmeras luce solitario.
Y no estás tú, nena.

The Who : Baba O’ Riley

Aprovechando que el pasado 1 de marzo el gran Roger Daltrey cumplía 72 años, me daré el gustazo y me permitiré la licencia de hablar de una de las mejores canciones del inigualable repertorio de mi banda favorita sin discusión, del grupo de mis amores, el que más alegrías sonoras me ha dado en mi vida y del que probablemente haya escuchado sus canciones más veces.

Estoy hablando sin lugar a dudas de The Who, aquel cuarteto inigualable que primero abanderó el sonido Mod más salvaje con My Generation para posteriormente ir evolucionando hacia un rock más conceptual y profundo , el llamado Arena Rock, ampuloso, experimental e intenso a partes iguales, con cuatro genios inigualables como el cantante de voz rasgada, rizos de oro, micrófono al viento y genio vivo, Roger Daltrey; el mejor bajista de toda la historia del rock, tímido pero genial, John Entwistle; el mago de la batería, un pájaro dentro y fuera del escenario, al que la mala vida se lo llevó pronto, Keith Moon; y por último, el líder y guitarrista eléctrico, bipolar y agresivo, el genio absoluto de la composición y quien llevó al rock a otra dimensión, Pete Townshend.

Con todo ello, me ha costado elegir una canción para esta entrada, ya que si bien en este blog he hablado de ellos como grupo y de su fantástico directo Live At Leeds (1970),la dicotomía de seleccionar un solo tema de entre los míticos de la banda ha resultado una tarea ardua: primero me decanté por la balada Behind Blue Eyes; más adelante me fijé en la legendaria Won’t Get Fooled Again, posiblemente su obra más excelsa.
Pero al final, y explicaré por qué, me he decidido por la sublime, elegiaca y apoteósica Baba O’ Riley.

Esta maravilla del Rock and Roll iba a formar parte de una Ópera Rock que sucedía a Tommy (1969) y precedía a Quadrophenia (1973) y cuyo título sería Lifehouse. El concepto que desarrolló Townshend para esta nueva epopeya sonora era el dotar a la música de una nota global, que emanara de todos los espectadores que acudieran a su show, que fuera una especie de cacofonía universal, para lo que alquiló el Young Vic Theatre con el propósito de encerrarse con la audiencia y que fuera ella quien fuera proponiendo sonidos y notas hasta llegar al summum… Lo complejo y faraónico de la idea fue apartándola poco a poco de las prioridades de la banda y de las doce o trece canciones que The Who habían compuesto para esta nueva Ópera Rock la mayoría fueron a engrosar ( sin ningún nexo aparente ) su disco de estudio paradójicamente más aclamado y exitoso, personalmente mi disco favorito de la historia: Who’s Next (1971).

Baba O’ Riley  toma su nombre de dos figuras veneradas por Townshend como fueron el gurú zoroastra Meher Baba y Terry Riley, un compositor minimalista que extendió el uso del sintetizador al que Townshend estaba empezando a dar mucho protagonismo en sus obras, como bien demuestra el inicio demoledor de la misma ( y por ende del disco) con esa línea de teclados inolvidable a la que se van incorporando batería, bajo , guitarra y voz en una progresión rítmica que desemboca en un todo sonoro implacable, la primera obra por derecho propio del llamado Arena Rock. Los cambios de ritmo, de intensos a tenues, las voces alternas de un Daltrey inmenso y un Townshend melancólico confluyen en un final con violín en estudio y armónica en directo a caballo entre el folklore irlandés y el judío;  un  homenaje a Riley histriónico y trepidante que cierra un tema de ensueño.

Qué decir de los fantásticos créditos con los que comienza el tema, con frases como “No necesito luchar para demostrar que estoy en lo cierto”, “No necesito ser perdonado”, o “es una juventud perdida” ( de hecho la canción se iba a llamar originalmente Teenage Wasteland).  El protagonista, un granjero escocés que decide llevarse a su mujer hacia Londres para ir a buscar a su hija, la cual ha sido atraída por un artista enajenado ( sería el punto de partida de Lifehouse), representa el cambio de lo rural a lo moderno, de las viejas tendencias al
Nuevo Rock and Roll, para Townshend es en parte el inicio de la era post Tommy, los nuevos The Who, más ampulosos, más sonoros, con más presencia del Hard rock en sus composiciones pero también con espacio para sintetizadores (presentes en otros cortes del disco como Bargain, My Wife o Won’t Get Fooled Again.)

Existen muchas versiones de esta grandísima canción como las de Pearl Jam, Dropkick Murphys o la adaptación para la serie de TV CSI New York, pero la genuina es la que más sentimientos de estremecimiento y emoción me han dejado de cuanta he escuchado, con esa rabia, con ese ” They´re All Wasted!” arrebatador, con esa creatividad y virtuosismo propios y exclusivos de genios como estos cuatro londinenses eternos que me robaron el corazón y el sentido desde la primera vez que los escuché.

Out here in the fields
I farm for my meals
I get my back into my living.
I don’t need to fight
To prove I’m right
I don’t need to be forgiven.
yeah, yeah, yeah, yeah, yeah

Don’t cry
Don’t raise your eye
It’s only teenage wasteland

Sally, take my hand
We’ll travel south cross land
Put out the fire
And don’t look past my shoulder.
The exodus is here
The happy wolds are near
Let’s get together
Before we get much older.

Teenage wasteland
It’s only teenage wasteland.
Teenage wasteland
Oh, yeah
Teenage wasteland
They’re all Wasted!

Rodriguez : Sugar Man

Lo verdaderamente grandioso que tiene el Rock and Roll es la cantidad de historias que es capaz de generar provenientes de cualquier personaje anónimo con una guitarra y con capacidad suficiente para contar, narrar, transmitir, denunciar emociones, situaciones, realidades, reflexiones o ensoñaciones de su cosecha y que son capaces de elevar a los altares de su gloria a alguien que otrora fuera denostado, marginado y olvidado para volver a recuperar unas canciones que antaño significaron mucho para unos fans que se empeñaron en revivir su memoria y colocarlo en el honroso lugar que se merece.

Esta es la curiosa y apasionante historia que cuenta el brillantísimo documental Searching For Sugar Man (2012), dirigido por el sueco Malik Bendjelloul y que gira en torno a la enigmática vida del cantautor de Detroit de ascendencia mexicana Sixto Jesús Díaz Rodríguez, más conocido solamente por su segundo apellido.
En esta cinta, galardonada con el Oscar a mejor documental en 2012, se trata de desvelar el misterio en torno a un modesto músico que editó un par de discos a principios de los setenta y del que jamás se supo nada más que el sonido de su voz y de su guitarra y la maravillosa calidad de sus canciones.

Curiosamente, Rodríguez, quien solía tocar en un antro junto al río Detroit llamado The Sewer y que fue descubierto por los productores Mike Theodore y Dennis Coffey publicó sus dos primeros álbumes Cold Fact (1970) y Coming From Reality (1971) bajo el sello Sussex, filial de Motown con nulo éxito en los Estados Unidos, por lo que la compañía le dio de baja en 1975 y tuvo que volver a trabajar en la construcción y en varias fábricas de Detroit.

Pero resulta que por caprichos inexplicables del destino, su disco Cold Fact llegó a Sudáfrica a través de una norteamericana que lo dejó en una tienda de discos y comenzó a extenderse su fama y el número de fans creció hasta hacerse leyenda viva…. Pero nadie sabía nada de él, era un auténtico misterio su identidad y su procedencia; además el país de los Boers estaba sumido en pleno Apartheid y no había posibilidad de escuchar abiertamente los temas censurados por el régimen, ya que estos hablaban claramente de marginalidad, suburbios, pobreza y corrupcion del poder. Incluso se comenzó a rumorear que Rodríguez se había suicidado en el escenario; unas versiones dicen que prendiéndose fuego, otras que pegándose un tiro.

Así fue como, en 1996, dos fans sudafricanos curiosos e inquietos, el propietario de una tienda de discos, Stephen “Sugar” Segerman y el periodista musical Craig Strydom comenzaron a investigar y al final pudieron contactar con Eva Rodriguez, una de las hijas del cantante, quien les contó que su padre seguía vivito y coleando y que seguía viviendo en Detroit, trabajando y apartado de la música. Fue de este modo como se organizó una gira de seis conciertos por Sudáfrica en marzo de 1998, con todo un país entregado a Rodríguez, el cual dijo: “Gracias por mantenerme vivo”.  Fueron unos shows increíbles de los cuales os dejamos nuestra gráfica con el Documental Dead Men Don’t Tour (1998)

Como no podía ser de otra manera, rápidamente se extendió la noticia como la pólvora por todo el mundo, incluidos los States, donde los compañeros de barrio de Detroit no daban crédito al éxito de un anónimo Rodríguez vitoreado como un príncipe en la remota Sudáfrica. Sixto ha visitado ya seis veces el país y fruto de esta bellísima historia surgió el documental Searching For Sugar Man del que hemos hablado antes, el cual os dejamos integro aquí para que lo disfrutéis, ya que no tiene desperdicio. Además os dejamos la mención a Rodríguez en la ceremonia de los Óscar de 2013 y su actuación en un programa de máxima audiencia donde al final está siendo reconocido como el gran artista que es, aunque sigue viviendo en su barrio y dona la mayoría de sus ingresos a familiares y necesitados.

Rodríguez, un tipo de la calle, comprometido, con canciones como Sugar Man, que habla de un camello de Detroit y de sus sustancias ( “Silver Magic Ships You Carry, Jumpers, Coke, Sweet Maryjane”..), de la marginalidad extrema; un tipo censurado y aclamado, a quien se creyó muerto; un tipo trabajador que gracias al tesón de dos fans entregados consiguió revivir el suelo de un perdedor que nunca lo debió ser, porque su alma constante, su talante tranquilo, le hicieron seguir adelante hacia su propio destino: convertirse en el venerado, buscado y por fin renacido Sugar Man.
Una de las historias que más me han llegado de cuantas he oído en torno a la música. Disfrutadla. Yo lo he hecho…

P.D. Gracias a Miguel y a Luis por descubrirme esta maravillosa historia.

Sugar man, won’t you hurry
‘Cos I’m tired of these scenes
For a blue coin won’t you bring back
All those colors to my dreams

Silver magic ships you carry
Jumpers, coke, sweet Mary Jane

Sugar man met a false friend
On a lonely dusty road
Lost my heart when I found it
It had turned to dead black coal

Silver magic ships you carry
Jumpers, coke, sweet Mary Jane

Sugar man you’re the answer
That makes my questions disappear
Sugar man ‘cos I’m weary
Of those double games I hear

Sugar man, Sugar man, Sugar man, Sugar man,
Sugar man, Sugar man, Sugar man

Sugar man, won’t you hurry
‘Cos I’m tired of these scenes
For the blue coin won’t you bring back
All those colors to my dreams

Silver magic ships you carry
Jumpers, coke, sweet Mary Jane

Sugar man met a false friend
On a lonely dusty road
Lost my heart when I found it
It had turned to dead black coal

Silver magic ships you carry
Jumpers, coke, sweet Mary Jane

Sugar man you’re the answer
That makes my questions disappear

Don McLean : American Pie

Hay canciones que trascienden, superan, borran incluso la memoria de quien las interpreta, sobre todo si es el tema más importantes relevante del repertorio del artista o grupo en cuestión. Son elegías míticas, leyendas del rock que entierran la memoria de quién con tesón, talento y pasión hizo el esfuerzo de parirlas para legarnos el fruto de su inspiración a golpe de versos y acordes bien construidos y mejor ejecutados.

American Pie, obra cúspide y maestra del cantautor norteamericano Don McLean editada en 1971 como primer single del disco homónimo, producida por Ed Freeman a través del sello United Artists, es un claro ejemplo del argumento anterior, siendo uno de los emblemas musicales de los setenta norteamericanos y alcanzando el número 1 en listas en multitud de países con un ritmo folkie pegadizo desde el principio, rítmico y con una voz, la de McLean, exenta de clichés, diáfana y muy americana. Éxito asegurado.

Pero no sólo fue eso lo que le dio la gloria al bueno de Don con esta epopeya de principios de los setenta. Fue ese sentimiento de comunidad, de memoria colectiva que tienen los yanquis y que fomentan como nadie, desde el costumbrismo, desde lo cotidiano hasta el imperialismo comercial, cultural y político pasando por hitos históricos y populares, por hechos recientes aparentemente inanes que cambiaron la faz del país en die años , tal como narra American Pie. El día que murió el rock and Roll: se refiere al luctuoso 3 de febrero de 1959 cuando Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Bopper , las tres promesas del rock de por entonces, fallecieron en un fatídico accidente aéreo dejando huérfano el panorama de entonces y significando para McLean la pérdida de inocencia , alcanzar la madurez a base de golpes durisimos. Su ídolo había muerto, pero la música empezaba a florecer con The Byrds, The Beatles, los Stones; emergía la cultura Beat, el eclecticismo imponía su ley mientras el sueño americano se iba desvaneciendo en pro de las libertades individuales.

McLean – no sabemos si con el propósito de dotar a su canción de una aureola mística-, siempre se negó a dar una explicación clara sobre la interpretación correcta de su canción aunque dejó claro que American Pie se refería a dejar de hacer lo que le decían que tenía que hacer, a rebelarse contra lo establecido, con constantes referencias a Elvis, Dylan, la Guerra de Vietnam, en definitiva todo un catálogo de seres y estares, de hechos y dichos en torno a un mundo, su mundo, que estaba cambiando irremisiblemente para nunca más volver a ser el mismo.

Sobre estas líneas os dejamos varios vídeos y entrevistas acerca de las múltiples interpretaciones de una de las canciones más analizadas, controvertidas y por supuesto populares del folk rock.

Pocas canciones, bajo el halo cándido, alegre y voluntarioso de un cantautor con ganas de triunfar, esconden tantos recovecos, alusiones, dobles sentidos y referencias externas como este delicioso pastel americano que no solo fue devorado por Don McLean: otros artistas se han atrevido a probarlo en forma de covers, como por ejemplo la genuina Madonna; Tori Amos; Garth Brooks o una versión para la serie The Brady Bunch.

No solo eso sino que parece ser que American Pie fue responsable e inspiradora de otra grandísima obra de los setenta, Killing Me Softly, a cuyos creadores Norman Gimbel y Charles Fox se inspiraron en un poema de Lori Lieberman, la cual lo escribió poco después de ver una actuación de McLean y que posteriormente encumbraría a la gran Roberta Flack.

Oncluso una saga de películas de desmadrada dos universitarios tomó el nombre de Amercan Pie haciendo alusiones a la canción de McLean

Sea como fuere American Pie nació destinada s la inmortalidad y ninguna canción del repertorio de McLean ha logrado eclipsar su brillantez ( ni Vincent ni Empty Chairs se asoman siquiera a igualarla ).
Es más, resulta chocante que para más de cincuenta artistas sea una de las canciones más influyentes y favoritas de cuantas harán escuchado y no se encuentre entre la lista de las 500 mejores canciones según la revista Rolling Stone. Cuestión de prioridades
En mi caso este tema supuso un impacto brutal por su dinamismo, elegancia y capacidad de transmitir buen rollo ( aunque se me escapaba toda su dimensión en cuanto a significado dado lo extensísimo de su letra).
No obstante esta canción que resucitó en gran parte el rock cuando parecía muerto será recordada por la
memoria colectiva como una amalgama de sabores y sonidos enlatados en ocho insuperables minutos difíciles de igualar.

A long, long time ago
I can still remember how that music used to make me smile
And I knew if I had my chance
That I could make those people dance
And maybe they’d be happy for a while

But February made me shiver
With every paper I’d deliver
Bad news on the doorstep
I couldn’t take one more step

I can’t remember if I cried
When I read about his widowed bride
But something touched me deep inside
The day the music died

[Chorus:]
So bye, bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry
And them good ole boys were drinking whiskey ‘n rye
Singin’ this’ll be the day that I die
This’ll be the day that I die

[Verse 1]
Did you write the book of love
And do you have faith in God above
If the Bible tells you so?
Now do you believe in rock and roll?
Can music save your mortal soul?
And can you teach me how to dance real slow?

Well, I know that you’re in love with him
‘Cause I saw you dancin’ in the gym
You both kicked off your shoes
Man, I dig those rhythm and blues

I was a lonely teenage broncin’ buck
With a pink carnation and a pickup truck
But I knew I was out of luck
The day the music died

[Chorus:]
I started singing bye, bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry
Them good ole boys were drinking whiskey ‘n rye
Singin’ this’ll be the day that I die
This’ll be the day that I die

[Verse 2]
Now for ten years we’ve been on our own
And moss grows fat on a rollin’ stone
But that’s not how it used to be
When the jester sang for the king and queen
In a coat he borrowed from James Dean
And a voice that came from you and me

Oh, and while the king was looking down
The jester stole his thorny crown
The courtroom was adjourned
No verdict was returned

And while Lenin read a book on Marx
The quartet practiced in the park
And we sang dirges in the dark
The day the music died

[Chorus:]
We were singing bye, bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry
Them good ole boys were drinking whiskey ‘n rye
Singin’ this’ll be the day that I die
This’ll be the day that I die

[Verse 3]
Helter skelter in a summer swelter
The birds flew off with a fallout shelter
Eight miles high and falling fast
It landed foul on the grass
The players tried for a forward pass
With the jester on the sidelines in a cast

Now the halftime air was sweet perfume
While the sergeants played a marching tune
We all got up to dance
Oh, but we never got the chance

‘Cause the players tried to take the field
The marching band refused to yield
Do you recall what was revealed
The day the music died?

[Chorus:]
We started singing bye, bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry
Them good ole boys were drinking whiskey ‘n rye
And singin’ this’ll be the day that I die
This’ll be the day that I die

[Verse 4]
Oh, and there we were all in one place
A generation lost in space
With no time left to start again
So come on, Jack be nimble, Jack be quick
Jack Flash sat on a candlestick
‘Cause fire is the devil’s only friend

Oh, and as I watched him on the stage
My hands were clenched in fists of rage
No angel born in Hell
Could break that Satan’s spell

And as the flames climbed high into the night
To light the sacrificial rite
I saw Satan laughing with delight
The day the music died

[Chorus:]
He was singing bye, bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry
Them good ole boys were drinking whiskey ‘n rye
And singin’ this’ll be the day that I die
This’ll be the day that I die

[Outro]
I met a girl who sang the blues
And I asked her for some happy news
But she just smiled and turned away
I went down to the sacred store
Where I’d heard the music years before
But the man there said the music wouldn’t play

And in the streets, the children screamed
The lovers cried and the poets dreamed
But not a word was spoken
The church bells all were broken

And the three men I admire most
The Father, Son and the Holy Ghost
They caught the last train for the coast
The day the music died

[Chorus:]
And they were singing bye, bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry
And them good ole boys were drinking whiskey ‘n rye
Singin’ this’ll be the day that I die
This’ll be the day that I die

[Chorus:]
They were singing bye, bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee but the levee was dry
Them good ole boys were drinking whiskey ‘n rye
And singin’ this’ll be the day that I
die.

Queen & David Bowie : Under Pressure

Cuando los genios se juntan, sobre todo si estos están bien avenidos, siempre surge la magia, prende la chispa de la creatividad, de la sublimación creativa; juntos alcanzan cotas que separados no podrían lograr, porque sumando se gana. Instintivamente, cada uno se (con)centra en aportar algo dentro de su disciplina, faceta o rasgo mas brillante sin tener que pasar criba selectiva por parte del resto, surge como algo natural. Si el mismo talento lo tienen varios componentes de esta sociedad, pueden pasar dos cosas: que haya un choque de trenes y de egos descomunal o que el resultado sea algo soberbio.

Esto fue a grandes rasgos lo que sucedió cuando una de las mejores bandas de la historia del Rock, Queen, con los magníficos Brian May (guitarra), John Deacon (bajo), Roger Taylor (batería) y  el mítico frontman Freddie Mercury unieron sus poderosas y creativas fuerzas al genial y camaleónico Duque Blanco, el grandísimo y recientemente fallecido, David Bowie ( al que vuelvo a rendir homenaje con mucho gusto).
La historia es la siguiente: en julio del 81, la banda se encontraba en los Mountain Studios de Montreux trabajando en su LP Hot Space (1982), concretamente en la canción compuesta por Taylor Feel Like, pero no acababa de convencerles de resultado, cuando apareció David Bowie, quien debía hacer unos coros a petición de la banda para otro tema del disco, Cool Cat, aunque al final tampoco convenció su intervención. En ese instante, se juntaron los cinco genios e iniciaron espontáneamente una jam session con Feel Like como base, a la que Deacon añadiría en el inicio y en el final su famosa línea de bajo ( considerada hoy por hoy la mejor bass line de la historia del rock); Brian May aportaría su granito de arena con varios acordes brillantes de guitarra; Freddie, aparte de la voz, introduciría una serie de scats (técnica vocal jazzística en la que se dicen silabas sin sentido ) como consecuencia de la improvisacion y la falta de texto en algunos pasajes; y finalmente Bowie contribuiría escribiendo la mayor parte de la letra (la frase People On Streets proviene de un tema suyo a medio componer que pensaba incluir en su repertorio) y compartiendo con Mercury la tarea de darle voz  a esta maravilla.

Finalmente, Under Pressure sería incluida en Hot Space y saldría como single el 26 de octubre de 1981 con la producción conjunta de los cinco artistas bajo el sello EMI-Elektra. El video fue encargado a David Mallet quien hizo un collage de imágenes de estaciones de trenes abarrotadas, de la segunda guerra mundial y de atascos automovilísticos. El tema fue número 1 en varios países (UK, Holanda, Australia).
Os dejamos varios vídeos incluyendo actuaciones de Queen en directo interpretando Under Pressure; la fenomenal actuación de David Bowie junto a Annie Lennox en el concierto homenaje a Freddie Mercury poco después de su muerte; la versión de la banda My Chemical Romance; la version orquestada por la Royal Symphony Orchestra y el sample de la línea de bajo de Deacon usada por el rapero Vanilla Ice para su tema Ice Ice Baby.

Deliciosa oda al hombre con prisa, al stress, a la esclavitud del trabajo, se nota la mano de Bowie envalentonando a las masas contra la clase política; y se nota la mano de Freddie proclamando el amor como solución de casi todos nuestros males.
Under Pressure no es una canción, es un himno, es una obra maestra, es coral,  tiene tempos distintos, líneas de bajo, acordes de piano, improvisación por un lado, pero letras trabajadas por el otro, profundidad sonora… Cuesta creer que esta joya se hubiera pergeñado en una jam session de dos o tres horas de duración, aunque todo apunta a que así fue.
En mi caso, pocas canciones me han llegado tanto, me han movido tanto, pocas me dicen tanto estilística y sonoramente, pocas me enardecen tanto y a la vez me hacen sentir como se erizan los pelos de la piel aunque ya la haya escuchado cien mil veces.

[Verse 1: David Bowie]
Pressure pushing down on me
Pressing down on you
No man ask for

[Freddie Mercury]
Under pressure
That brings a building down
Splits a family in two

[David Bowie]
Puts people on streets

[Bridge: Freddie Mercury]
Um ba ba be
Um ba ba be
De day da
Ee day da – that’s okay

[Verse 2: David Bowie]
It’s the terror of knowing
What the world is about
Watching some good friends
Screaming

[Freddie Mercury]
‘Let me out’
Pray tomorrow gets me higher

[David Bowie]
Pressure on people people on streets

[Verse 3: Freddie Mercury]
Day day de mm hm
Da da da ba ba
Okay
Chipping around – kick my brains around the floor
These are the days it never rains but it pours
Ee do ba be
Ee da ba ba ba
Um bo bo
Be lap

[David Bowie] People on streets
[Freddie Mercury] ee da de da de
[David Bowie] People on streets
[Freddie Mercury] ee da de da de da de da

[Verse 4: David Bowie]
It’s the terror of knowing
What this world is about
Watching some good friends
Screaming
[Together] ‘Let me out’

[Freddie Mercury]
Pray tomorrow – gets me higher
Higher
High

[David Bowie]
Pressure on people people on streets

[Freddie Mercury]
Turned away from it all like a blind man
Sat on a fence but it don’t work

[Verse 5: David Bowie]
Keep coming up with love
But it’s so slashed and torn
[Freddie Mercury]
Why – why – why?
[David Bowie]
Love love love love love
Insanity laughs under pressure we’re breaking

[Verse 6: Freddie Mercury]
Can’t we give ourselves one more chance
Why can’t we give love that one more chance
Why can’t we give love give love give love give love
Give love give love give love give love give love

[Verse 7: David Bowie]
Because love’s such an old fashioned word
And love dares you to care for
The people on the (People on streets) edge of the night
And loves (People on streets) dares you to change our way of
Caring about ourselves
This is our last dance
This is our last dance
This is ourselves
Under pressure
Under pressure
Pressure

David Bowie: Life On Mars?

Sé que llego tarde. Sé que debería haber escrito esta entrada hace veinte días, cuando uno de los mayores genios de la historia del Rock pasó a mejor vida y nos dejó huérfanos de talento, creatividad y bellísimas canciones…
Pero me he tomado la licencia, como el Gran Duque Blanco hubiera hecho, de hacer caso a mis anhelos y mi instinto y rendir homenaje al señor Jones cuando realmente me saliera, ya que cuando sucedió no me sentía aún preparado para ello.
Y por fin hoy me he sentido con fuerzas para ello. La razón, una sola, pero de peso: la escucha de un tema inmortal e inigualable que me ha abocado a la aventura de comentar y narrar la increíble historia de una de las canciones más controvertidas, originales y maravillosas jamás compuestas: Life On Mars?

Editada como single de su cuarto álbum, Hunky Dory (1971), Life On Mars? se grabó en diciembre de 1971 aunque no se publicaría como sencillo hasta 1973. Producida por Ken Scott bajo el sello RCA, Bowie asumió la composición de la letra ayudado al piano por el gran Rick Wakeman y a la guitarra ,por su más íntimo colaborador y artífice del eterno rife de Heroes, Mick Ronson, el cual vuelve a salirse con unas líneas absolutamente inolvidables.

La intrincada temática que despliega la canción no sólo trata sobre el mundo de la televisión, la ficción y falsedad que en ella se recrean (incluso hasta se atreve con Mickey Mouse y llama “vendido” a John Lennon), o la falta de valores del mundo occidental de principios de los setenta. No sólo es una abierta crítica al manido y decadente American Way of Life, viniendo de un británico y además socialista convencido como Bowie. No sólo es un velado ataque a la guerra fría, con los marineros liándola en cualquier discoteca de cualquier lugar del mundo cercano a una base americana. Ni tampoco es sólo un feroz embite al sistema judicial yanqui.

Life On Mars? No es sólo la pregunta que plantea Bowie, que puede ser interpretada de dos maneras: Si hay vida en Marte se deben estar riendo de nosotros por lo dantesco de nuestra civilización. El otro sentido que le da el camaleón Bowie es que ojalá hubiera vida en Marte para marcharse allí y no volver a la estúpida tierra.

No es sólo todo eso. Life On Mars? constituye un reto, un desafío, un despecho que el alter ego de Ziggy Stardust sufrió al serle otorgada una canción que iba a ser para él  a otro genio como Frank Sinatra ( el tema en cuestión fue nada menos que My Way). De hecho se lo dedicó sardónicamente en la contraportada del álbum. Fue un desquite británico, con elegancia y estilo, un cruce entre una obra de Broadway y un cuadro surrealista, como viniendo a decir que Él, Bowie, era capaz de eso y más, y que no tenía que envidiarle nada ni a Sinatra ni al resto del show business americano.

De hecho, la repercusión creativa, estilística y musical de Life On Mars? es perfectamente comparable con My Way sin estar ni un ápice por debajo de la misma, aunque, lejos de querer comparar las dos canciones, es el tema de Bowie el que suscita mayor sensibilidad, intensidad y espíritu que la compuesta por Paul Anka ( retomando una canción de Claude François, Comme D’Habitude).
La composición de Bowie destila despecho y desquite por todos los lados, no sólo por lo anteriormente comentado, sino además porque, al parecer, debió sufrir por aquella época un desplante amoroso por parte de  la actriz Hermione Farthingale, (a quien  menciona en  la canción como the girl with the mousy hair, la chica con el pelo de ratón) lo que le sumió en un estado de melancolía creativa que le llevó a componer una melodía inolvidable. Wakeman y Ronson harían el resto al piano y a la guitarra.

Life On Mars?, que alcanzó el número 3 en listas británicas, ha sido muy a menudo versiones da por grandes artistas como Barbra Streisand en 1974; la indonesia Anggun; la popera Michelle Branch o los maravillosos The Flaming Lips.

En cuanto a bandas sonoras también ha sido prolífica en apariciones cinematográficas, como en el film de Lars Von Trier Rompiendo Las Olas (1997) o otras más modernas como Loverboy (2005) o Factory Girl (2006)

Billie Joe Armstrong , cantante de Green Day, ha manifestado muchas veces que en su entierro quiere que suene Life On Mars?

Una de mis canciones favoritas sin duda, a la cual me siento muy agradecido por haber puesto sonido a momentos trascendentales en mi vida y sin la cual no sabría vivir… Ni siquiera en Marte.

It’s a God-awful small affair
To the girl with the mousy hair
But her mummy is yelling no
And her daddy has told her to go
But her friend is nowhere to be seen
Now she walks through her sunken dream
To the seat with the clearest view
And she’s hooked to the silver screen

But the film is a saddening bore
For she’s lived it ten times or more
She could spit in the eyes of fools
As they ask her to focus on

Sailors fighting in the dancehall
Oh man look at those cavemen go
It’s the freakiest show
Take a look at the lawman
Beating up the wrong guy
Oh man wonder if he’ll ever know
He’s in the best selling show
Is there life on Mars?

It’s on America’s tortured brow
That Mickey Mouse has grown up a cow
Now the workers have struck for fame
‘Cause Lennon’s on sale again
See the mice in their million hordes
From Ibiza to the Norfolk Broads
Rule Britannia is out of bounds
To my mother, my dog, and clowns
But the film is a saddening bore
‘Cause I wrote it ten times or more
It’s about to be writ again
As I ask you to focus on

Sailors fighting in the dancehall
Oh man look at those cavemen go
It’s the freakiest show
Take a look at the lawman
Beating up the wrong guy
Oh man wonder if he’ll ever know
He’s in the best selling show
Is there life on Mars?

El Eterno Padrino del Soul


James Brown. Nacido James Joseph Brown un 3 de mayo de 1933 en Barnwell, Carolina del Sur, está considerado como uno de los más grandes intérpretes de Soul y funk de la historia contemporánea de la música. Un ser arrollador, indescriptiblemente embaucador en cuanto a ritmo y talento dose refiere con un don innato y salvaje, con una voz desgarradora y con un timbre peculiar y reconocible, supuso un auténtico soplo de aire fresco en un tiempo donde los cantantes se limitaban a cantar. Brown fue todo un showman, bailarín, intérprete, orador de sermones al modo gospel que le vio nacer, en definitiva un crack, lo que le valió el acertado sido apelativo de El Padrino del Soul, aunque también se le conoce por otros apelativos como Mr. Dynamite ( sobran las explicaciones), The Hardest Worker In Music ( Más de ochenta discos le contemplan, siendo sin duda el músico más prolífico de la Historia) o El Creadorde l funk, ya que dotaba a sus canciones de un ritmo sincopado y continuo más orientado las pistas de baile, todos los instrumentos concentrados en generar un cierto ritmo, a expensas de la melodía. Con la pléyade grandes e improvisadores músicos de los que se rodeó Brown, su estilo único e irrepetible se pouplarizó de tal manera que llegó a gobernar la primera mitad de los setenta y apartó al soul de las listas de éxitos, teniendo que reconvertirse sus intérpretes hacia algo más parecido a lo que Brown proponía.
Pero Brown, no sólo brillaba en los estudios: en el escenario era una auténtica bomba de relojería, con sus poses, sus movimientos, sus frenéticos bailes y su carisma que lo inundaba todo, de hecho artistas como Mick Jagger, Prince o el mismísimo Michael Jackson reconocieron ganar estado incluidos por sus movimientos y sus danzas frenéticas. Aparte de eso, decir que llegaba a dar hasta 300 conciertos al año en sus mejores momentos, que si lo multiplicáramos por sus cincuenta años de carrera nos daría una cifra absolutamente mareante.
Como resumir su discografía sería una tarea harto dificl, pasaremos a seleccionar sus diez mejores temas de peor a mejor en orden descendente: Licking Stick Licking Stick, Say It Loud I’m Black And I’m Proud!, Super Bad, Papa’s Got a Brand New Bag, Cold Sweat, It’s a Man’s Man’s Man’s World, Get Up (Sex Machine), I Got The Feeling, Living in America y la enorme I Got You (I Feel Good).
Canciones trepidantes, intensas, salvajes, sensuales, profundas, emotivas, llenas de soul, de gospel, de funky, fabricadas por un genio que apadrinó el soul y parió el funk y, uno de los más grandes artistas que dio la música, reverenciado, idolatrado, llevado al cine, encumbrado y vilipendiado…el mito negro de la música.
I feel Good…!

Crónica Concierto AC/DC Barcelona 29/05/2015

Llegó el día. Mejor dicho: EL DIA. Un acérrimo fan como yo, que a mis 42 años no había podido disfrutar de la magia en directo de los hermanos Young ( en este caso tío Angus y sobrino), Brian Johnson, Cliff Williams y Chris Slade ( relevando magníficamente a Paul Rudd), me dirigía a Montjuic junto a mis dos amigos -más novatos y menos imbuidos que un servidor en la música de los australianos pero con la misma afición por el rock- con la ilusión y la esperanza de presenciar un muy buen concierto, dadas las circunstancias vitales en las que se encuentra la banda actualmente, con Angus ya casi sexagenario, Malcolm retirado de la vida pública por su grave enfermedad mental, Johnson ya entradito también…

Lo que no me esperaba es lo que tuve la grandísima suerte de presenciar, no en cuanto a despliegue sonoro, técnico y de efectos lumínicos y visuales (campanas, muñecas hinchables gigantes, cañones), sino en cuanto a esa fuerza, esa garra, ese darlo todo en cada minuto, en cada momento del show, con el lema Memento Mori muy presente en cada acción, en cada gesto, con ese incondicional e irracional amor por el rock and roll que les ha acabado convirtiendo en la mejor banda del planeta y una de las diez mejores de la historia. Esto último se explica en directo, y pongo de testigos a mis dos compañeros de viaje que se quedaron anonadados con la energía, la virtuosidad y el despliegue de un diminuto guitarrista de casi sesenta años y apenas 1’60 de estatura.

 

El aperitivo, tras aterrizar y visitar barra y WC, fue de lo más suculento, con unos Vintage Trouble a los que no había tenido el gusto de conocer, pero que me depararon una gratísima impresión con su mezcla de soul, country y rock y con un frontman de color que parecía la mezcla perfecta entre Sammy Davis Jr.,-por su atuendo de crooner afroamericano-, y Sam Cooke, del que ha heredado una magnífica voz. Se han ganado mi respeto y un hueco futuro en este blog, no en vano aparte de AC/DC han teloneado a The Who y The Rolling Stones.
A las 22:00 en punto, como un reloj suizo, se apagaron las luces y comenzó a escribirse una nueva página legendaria rockera con la entrada en escena de AC/DC y la apertura a cargo de Play Ball y Hell Ain’t A Bad Place To Be, del nuevo disco, continuando con Shoot To Thrill y el primer punto álgido de la noche con el glorioso Back in Black, que me hizo rugir desaforadamente y mirar al cielo al acordarme de mi ídolo, el malogrado Bon Scott.
Tras el primer single del nuevo LP Rock Or Bust, empezó el show de verdad con el inmortal Thunderstruck y sus relámpagos de fondo; Dirty Deeds Done Dirt Cheap; High Voltage y sus cadencias in crescendo o la escenografía de Hells Bells y su campana gigante.
El tramo intermedio no tuvo desperdicio con una Shot Down In Flames recuperada para la ocasión, Sin City o el gigantesco y prodigioso solo de Angus en Let There Be Rock, con diez minutos de riffs, tapping, punteo puro y duro, vueltas en el suelo, bailes del pato y demás parafernalia que culminaron con explosivos confetis y la gigantesca Whole Lotta Rosie sucediéndola y acaparando toda su atención con sus atributos de látex gigante.
El set final, tras el parón obligado de los bises, nos trajo un nuevo clásico como Rock and Roll Train y el súmmum con la australiana oda a Bon Scott, Bonnie, como preludio a la panacea de los rockeros, Highway To Hell, con un fondo en llamas y todo Montjuic entregado a un éxtasis coral irrepetible. TNT fue una dinamita bien colocada, en el momento perfecto para cerrar con los cañonazos de adrenalina de For Those About To Rock (We Salute You), que despidió a una banda inmortal de su público más fiel.
Comentando con fans acérrimos que les siguen a todos los conciertos, he extraído la conclusión más significativa de todas cuantas pude extraer del concierto: todos coinciden en que el paso del tiempo no sólo no ha mermado el show de AC/DC en vivo, sino que lo ha macerado, lo ha conservado en formol y lo ha mejorado sobremanera, dándole aires místicos, que por otro lado honran su fama de grupo arrollador en vivo.
Concierto que colma mis expectativas y las supera, hasta tal punto que cierro los ojos y me veo allí en medio de la marabunta, observando un par de cuernos luminosos coronando un arco de neón en el que reza AC/DC y bajo el cual se encuentran los tíos más auténticos e increíbles que musicalmente haya visto jamás en directo… Y todo eso ya a sus casi sesenta primaveras.
Finalmente, me queda agradecer a quien puso su granito de arena para que todo saliera perfecto en nuestro concierto: a Diego, Rubén y Mer por su inestimable compañía y ganas de pasárselo bien, sé que nunca lo olvidarán ( no sólo el concierto, sino también esa gran previa en las escaleras de Montjuic con nuestras amigas Damm y Havana 3 con coca cola); a Luis, que aunque no haya podido asistir , estuvo presente en todos nuestros brindis; a mi familia, que supo comprender que mi pasión por esos descerebrados australianos no dejaría de sufrir hasta lograr poder verlos como así fue; a mi hermana y mi cuñado por alojarme y darme tantísima compañía a pesar de que ellos también tenían su propia embarcada en el Primavera Sound que se desarrollaba paralelamente; a esos descerebrados entrañables que cuando salíamos me cogieron en volandas y me dijeron, Jurgen Klopp, no entrenes al Real Madrid; a los botxos y su ilusión desaforada, que pusieron la nota de color a la noche barcelonesa; y por último a nuestra gran Vicky, sin la cual, sin su esfuerzo, generosidad y tesón por conseguir entradas que ella no pudo disfrutar, todo esto no hubiera sido posible.
Mi sueño se hizo realidad, ya me puedo morir más tranquilo, aunque todavía esperaré a ver cuatro o cinco conciertos que tengo pendientes por ahí…lo que sí tengo claro es que será casi imposible superar las sensaciones que experimenté un 29 de mayo de 2015 en la pista de Montjuic.
Highway To Hell…!

No Me Gustan Los Lunes


The Boomtown Rats. Banda irlandesa creada en Dún Laoghaire, a las afueras de Dublín, en 1976, por su líder y cantante Bob Geldof, el guitarrista principal Garry Roberts, Johnny Fingers a los teclados, Pete Briquette al bajo, Gerry Cott a la guitarra rítmica y Simon Crowe a la batería, famosos más por la labor humanitaria de Geldof con la organización de los conciertos Live Aid por África a partir de su disolución que realmente por su música, aunque sí que aportaron un éxito de enorme repercusión en lo venidero, más que por su calidad musical por lo llamativo y embaucador de su título: I Don’t Like Mondays, No Me Gustan los Lunes. ¿Quién no se ha sentido alguna vez identificado con esa frase?. Realmente Geldof la escribió en respuesta a un tiroteo producido en 1979 por Brenda Ann Spencer en una escuela de California y que produjo varios heridos y dos víctimas mortales, y aunque fue número 1 en listas de casi todo el mundo, fue vetada en Estados Unidos.
The Boomtown Rats, inicialmente llamados The Nightlife Thugs, todos de las afueras de Dublín, se mudaron en 1976 a Londres donde desarrollaron su carrera discográfica con un estilo muy de la época, a caballo entre el New Wave y el punk para más adelante ir desarrollando un estilo más propio e intimista conforme pasaron los años. Sus dos primeros álbumes, The Boomtown Rats (1977) y A Tonic For The Troops (1978), les granjearon varios sencillos de éxito, como Lookin After No.1, Mary Of The 4th Form, Like Clockwork, She’s So Modern y Rat Trap.
Con la edición de I Don’t Like Mondays, se editó en 1979 el disco donde fue incluido, The Fine Art Or Surfacing, que además de la mencionada contenía Diamond Smiles, Someomes’s Looking At You y la crítica a la Irlanda del momento Banana Republic.
Después de la marcha de Cott en 1980 por desavenencias estilísticas ( Geldof se había decantado por un estilo de marcada cadencia reggae), publican Mondo Bongo, V Deep y su último disco In The Long Grass (1985) con algunos singles interesantes como , Alphabet Town y House On Fire.
Hubo una reunión en 2013 con la que Geldof se sintió emocionado, pero aunque seis discos dan para mucho, con lo que realmente pasarán a la posteridad estos irlandeses deslenguados y hedonistas es con ese antihimno que proclamó al mundo su eterno odio hacia el primer día de la semana cuando toca currar.
Tell Me Why…I Don’t Like Mondays…!

Best Live Albums #9: Nirvana- MTV Unplugged in New York


Buenas, hoy en 365RadioBlog regresamos con una nueva entrega de la serie Best Live Albums en la que repasamos los mejores discos en directo. Esta noche le toca a uno de mis grupos fetiche, uno de mis ídolos y uno de los LPs en directo a los que tengo más estima, por su frescura, originalidad y calidez. Estoy hablando, por este orden, de Nirvana, con su frontman Kurt Cobain al frente, y del maravilloso concierto Unplugged (acústico, en este caso semiacústico) que los de Seattle grabaron en los estudios Sony Music de Nueva York para la MTV un 18 de Noviembre de 1993, aunque no salió publicado hasta casi un año después, el 1 de noviembre de 1994. Desgraciadamente, para entonces, Kurt ya nos había dejado.
Esta auténtica joya básica ( en el doble sentido de imprescindible y de concierto básico o acústico) responde afirmativa y rotundamente a la pregunta de si Nirvana eran capaces de una vez por todas de dar la talla en directo, con una puesta en escena soberbia, un elenco inigualable, contando con el apoyo del futuro guitarra de Foo Fighters Pat Smear, de la violonchelista Lori Goldston y de los hermanos Curt y Cris Kirkwood, The Meat Puppets, interpretando junto a Nirvana dos de sus temas; y una selección de canciones y versiones absolutamente fantástica.
El disco abre con About a Girl, lo mejor de su primer LP, Bleach (1989), pero mejoradísima en su versión Unplugged.; el mítico Come As You Are no pierde ni pizca de la intensidad que despedía en el inmejorable e histórico Nevermind (1991) y da paso a un genial cover de The Vaselines, Jesus Doesn’t Want Me For a Sunbeam, continuando con en mi opinión lo mejor de este disco y una de las cimas de su carrera: la preciosa y eterna versión del tema de David Bowie The Man Who Sold The World, donde Kurt se sale literalmente a la voz y guitarra -no en vano era su canción favorita-.
Pennyroyal Tea del In Utero, Dumb y Polly ( que parecen la misma canción) dan continuidad a la melancólica Something in The Way para abrir el mini concierto de los Meat Puppets con sus tres temas, Plateau, Oh Me y Lake Of Fire. La sublime All Apologies y otra versión de un clásico folk arreglada por Leadbelly, Where Did You Sleep Last Night?, cierran una histórica actuación acústica donde tanto Kurt como Novoselic y sobre todo Dave Grohl a la percusión se salen del todo, siendo sin duda el mejor directo de su corta vida como banda.
Todo un homenaje de Nirvana a sus fans entre los que me encuentro, que, a modo póstumo, nos quitó la pena y el mal sabor de boca de la pérdida del gran icono del grunge y que siempre revisitaremos saboreando sus melodías ásperas llenas de lirismo urbano y melancólico. En mi modesta opinión, el mejor Unplugged jamás grabado junto quizás el de Eric Clapton y el de los también grunge Alice in Chains…pero esas serán otras historias.