El Endiablado Juego de Isaak


Chris Isaak. Cantante, compositor y actor ocasional nacido en Stockton, California en 1956, proveniente de una familia de clase media ítalo-estadounidense que ya desde pequeño le inculcó el amor por la música y la devoción incondicional por Elvis Presley y el Rockabilly.
No obstante, Isaak pasó por muchas ocupaciones antes de dedicarse de lleno a la música, una de las cuales, la de boxeador, le configuraría esa rocosa y accidentada nariz que haría furor entre las féminas, acompañada de unos ojos azules que le ayudarían a enganchar mediante una imagen a caballo entre Elvis Presley y Sean Penn.
En 1984 firma un contrato con la Warner para su primer álbum, Silvertone, que no tuvo mucha acogida; algo mejor le fue con su disco homónimo de 1987 , lo que le valió para introducir sus temas en bandas sonoras de series como Detective Privado.
Es en 1989 cuando le llega su éxito masivo, Heart Shaped World, donde se encuentra su joya más brillante, Wicked Game ( con ese personalísimo slide de guitarra que formó parte en su versión instrumental del film de David Lynch Corazón Salvaje protagonizado por Nicholas Cage y de la cual hay un video menos conocido con escenas de la peli) y que es, aparte de una canción, un icono de sensualidad y romanticismo, no sólo por la aparición de la impresionante modelo Helena Christensen en el clip, sino además por la cadencia y tono que aporta Isaak a la canción, una obra maestra. Repasando su obra, nos encontramos con sus diez mejores temas de peor a mejor en orden descendente: Only The Lonely (fantástica versión de Roy Orbison), Two Hearts, Dancin’, Let’s Have a Party, Somebody’s Crying, Baby Did a Bad Bad Thing, Blue Spanish Sky, King Without a Castle, Blue Hotel (maravillosa) y Wicked Game.
Con un estilo muy retro, basándose en los sonidos del estilo americana de los noventa, y aprovechando su profundo timbre de voz, el icónico y carismático Chris Isaak se labró una carrera basada en la fidelidad a sí mismo, la constancia, los padrinos cinematográficos que ayudaron a fomentar su música a través del celuloide ( sobre todo Lynch) y las referencias rockabillys que nunca le abandonaron y que además crearon escuela en artistas posteriores, con versiones como la de los fineses HIM, (incluso Ford Fairlane y Nicholas Cage en Wild At Heart representan personajes que parodian a Isaak constantemente).
Este Elvis de principios de los noventa fue inmortalizado por un par de canciones que marcaron el camino a seguir de toda una generación.
No… i Don’t Want to fall in Love (This World is Only Gonna Break Your Heart) With You…!

Ciudades del Rock #16: París


París. La Ciudad de la Luz. La rutilante, brillante, ordenada , refinada, romántica, hipercentralista y ampulosa capital de Francia también se ha ganado a pulso el título de Ciudad del Amor.
Bañada por el Sena y con siete colinas al igual que Roma, la antigua Lutecia es uno de los centros de las artes con museos como el Louvre o Quai D’Orsay, la cultura con el Centro Pompidou la gastronomía, con restaurantes como Maxim’s, la moda, el entretenimiento (cabarets como Moulin Rouge o Folies Bergère), de la arquitectura con la Tour Eiffel, La Defense, L’Arc du Triomphe, Le Sacré Cœur y multitud de obras más.
Es la ciudad de los bulevares, de los puentes, de los arrondissements o barrios, de la excelsa catedral de Nôtre Dame, de los paseos por el Sena en bâteau-mouche… Y es la ciudad de la música, con su imponente Ópera, sus músicos callejeros, sus acordeones por doquier.
Es hora de hacer un repaso a la música francesa y parisina en particular. Comenzaremos con los mitos de la llamada Chanson Française, heredera de los vodeviles décimo inicios y de la ópera, con el auge de las varietés surgieron figuras como Mistinguet, su amigo Maurice Chevalier, la afroamericana Josephine Baker, el inmortal Jean Gabin, y ya un poco más adelante la reina indiscutible y atormentada Edith Piaff, el belga Jacques Brel, el enorme Yves Montand, Christophe, la chica que popularizó el pelo a lo garçon, Mireille Mathieu, el asombroso armenio de origen Charles Aznavour, Sacha Distel, los cantautores del 68 Georges Brassens y Georges Moustaki, Boris Vian, Charles Trenet y luego las chicas, muy en auge en esa apoca, como Françoise Hardy, Sylvie Vartan, la actriz Brigitte Bardot, France Gall, la británica Jane Birkin que junto a Serge Gainsbourg revolucionó la canción romántica, el célebre Claude François, el rockero Johnny Halliday, el cantautor Renaud, el solista más importante de los ochenta, mi favorito Jean-Jacques Goldman; el rey del tecno futurista Jean-Michel Jarre, hijo del compositor Maurice Jarre. El pop en los ochenta tuvo un marcado acento femenino con Elsa, Viktor Laszlo, Mylene Farmer, Desireless, Patricia Kaas, Vanessa Paradis o Lio, aunque tenemos como exponentes masculinos a Florent Pagny o Patrick Bruel. Como grupos tenemos a L’Affaire Louis Trio, Les Rita Mitsouko, Mano Negra con Manu Chao al frente, Les Négresses Vertes, Images, Indochine, Gold o ya en los noventa los grandísimos Noir Désir (cuyo cantante dio con sus huesos en la cárcel por asesinar a su novia la actriz Marie Trintignant).
En los últimos tiempos, destacar al súper DJ David Guetta, Khaled, Alizée, el grupo Rhinocêrose, Ruda Salska, la ex primera dama Carla Bruni, BB Brunes o Trust.
Mucho solista, pocos grupos, carácter individualista, mucho talento en general. Y muchos recuerdos de mi estancia imborrable en tierras galas que me abrió los ojos y os oídos a una nueva música y que gracias a canales musicales como M6 o RadioNRJ mi afición creció y creció hasta convertirse en la pasión que es ahora.
Au Revoir Paris, à bientôt !

Sombras de Guitarras Mágicas


The Shadows. Banda británica formada en 1958, originalmente llamada The Drifters, compuesta por el excelso guitarrista Hank Marvin, junto al guitarra rítmica Bruce Welch, el batería y pianista Brian Bennett y el bajista Jet Harris ( que en 1962 se marcharía) y eventualmente siendo banda de acompañamiento durante algún tiempo del carismático cantante británico y vencedor de Eurovisión Cliff Richard, con el que figuraron durante una época como Cliff Richard & The Shadows , y con el que obtuvieron éxitos como I’m Walking, I Gonna Get You, She’ s Gone, La más famosa de todas Move It o Twenty Flight Rock entre 1959 y 1960.
Pero por lo que es conocida realmente esta banda de skiffle es por sus asombrosas composiciones instrumentales, llenas de riffs doblados muy al estilo surf americano pero con su toque británico, con un Hank Marvin haciendo de las suyas con rasgados increíbles , reverberaciones y trémolos,  estando muy bien respaldado por Welch y Bennett en la sección rítmica.
En nuestra opinión sus mejores joyas instrumentales, que por otro lado seguro que suenan a la primera escucha, ya que pertenecen a la banda sonora de la historia del Rock, son estas, ordenadas de peor a mejor en orden descendente: Peace Pipe, Kon-Tiki, The Frightened City, Wonderful Land, FBI, Moonlight Shadow (fabulosa versión del clásico de Mike Oldfield), Midnight, The Stranger, Let Me Be The One ( con la que participaron en Eurovisión en 1975), Johnny Guitar, Little B ( increíble solo de batería a cargo de Bennett) y su gloriosa Apache, que me recuerda a multitud de películas del género Western que veía con mi abuelo en mi infancia. Destacar también sus múltiples colaboraciones, como por ejemplo con Mark Knopfler.
The Shadows son un legado musical al buen gusto, una oda a las cosas bien hechas, a la corrección y la devoción por unos instrumentos pulcramente tocados con melodías perfectamente ejecutadas.
Sirva esta entrada de homenaje a todos aquellos de la generación de mis padres que en los años cincuenta y sesenta vivieron en una constante banda sonora de The Shadows, y eso , al fin y al cabo, les alegró un poquito más la vida.

La Luz que Guió a Ray


Ray Charles. Nacido Ray Charles Robinson un 23 de diciembre de 1930 en Albany (Georgia), con tan sólo cinco años de edad un glaucoma truncó su visión y le dejó ciego total para el resto de su vida. Eso no impidió que Ray desarrollara todo su potencial rítmico y vocal y disfrutara de los domingos de gospel en la iglesia aprendiendo de oído a tocar todo lo que le ponían en las manos, aunque se quedó con el piano y maravilló a quienes le escuchaban. Un muchacho invidente que llevaba el ritmo endiabladamente bien al piano y que cantaba como un ángel ronco con un acento sin pulir tan de campos de algodón. Su popularidad en Georgia fue subiendo como la espuma, lo que le llevó a participar en el Newport Jazz Festival donde su mezcla de jazz, blues y gospel le proporcionó un contrato con el sello Atlantic que rápidamente empezó a colocar sus primeros sencillos con gran éxito en las radio fórmulas de la época, hasta que con What I’d Say (1959) consguría su primer número 1 y posteriormente un álbum en vivo que lo consagrarían como uno de los artistas afroamericanos más importantes del momento. Os dejamos el video de una actuación suya de 1981 para que apreciéis todo el talento y el carisma que le salía por los poros.
Sobre todo destacaría de Ray Charles, aparte de su voz y su increíble manejo del piano, dos cosas: la primera, su versatilidad; capaz de emocionar con baladas hondas y desgarradas y de hacer vibrar con melodías trepidantes e intensas. Su segunda cualidad fue su increíble capacidad para adaptarse a todo tipo de artistas y géneros, los cuales lo buscaban desesperadamente para colaborar con él: desde los Blues Brothers ( genial su sketch en la película de 1980), con su amigo Quincy Jones, con el country man Willie Nelson, con la cantante de jazz Diana Krall, con Norah Jones, etcétera.
Su lista de éxitos es interminable, pero nos quedaremos con estas canciones en orden descendente de peor a mejor: Seven Spanish Angels, You Don’t Know Me, I Got a Woman, Mess Around, I Can’t Stop Loving You, What I’D Say, Unchain My Heart (que años después popularizaría Joe Cocker), la frenética Shake Your Tail Feather, la pegadiza e inmortal Hit The Road Jack (junto a sus Raiettes), y el himno de su estado de nacimiento, la gloriosa balada Georgia on My Mind – que al principio iba dedicada a una chica con ese nombre-.
Ray Charles, el mito que nos dejó hace casi once años, que supo sobreponerse a ser invidente toda su vida, heroinómano durante mucho tiempo y afroamericano luchando por sus derechos e incluso siendo arrestado por ello. Ray Charles, a quién se le rindió un excelso homenaje con la película biográfica protagonizada magistralmente por Jamie Foxx. Ray Charles, considerado según Rolling Stone como el mejor cantante masculino de todos los tiempos y segundo mejor por detrás de Aretha Franklin. Mito de la música, siempre lo tendremos en nuestro corazón.
Georgia on My Mind…!

Ciudades del Rock #13: Seattle


Seattle. La Ciudad Esmeralda. Situada en el estado de Washington, al Noroeste de los Estados Unidos y muy cerca de la frontera con Canadá-también llamada La Puerta de Alaska-, rodeada de exhuberantes bosques donde nació la leyenda de Big Foot, es una de las ciudades más prosperas de Norteamérica y tiene fama de ser una de las urbes con mejor calidad de vida del país de las barras y estrellas. Llamada así en honor al jefe indio Ce- Atl, destaca por su Space Needle, torre y símbolo absoluto de la ciudad y que domina todo el panorama de la bahía de Puget Sound, desde donde se divisan las montañas circundantes.
Culturalmente es una ciudad hiperactiva, habiendo heredado un gran bagaje indígena nativo americano y de los inmigrantes procedentes de Europa, lo que creó una atmósfera cosmopolita a modo de una Nueva York en miniatura y se fueron creando grupos y saliendo poco a poco artistas y estilos que hicieron que hoy por hoy Seattle sea una de las referencias del rock a nivel mundial.
En cuanto a los artistas que han salido de aquí, empezaremos destacando el nacimiento de uno de los más grandes guitarristas que ha dado el rock, el mago zurdo Jimi Hendrix. Coetáneos de la ciudad tenemos al productor Quincy Jones, los grupos de folk universitarios The Brothers Four, The Wailers, los instrumentales The Ventures o los Young Fresh Fellows. Tenemos una buena escena de jazz con Los vanguardistas Bill Frisell, Wayne Horvitz y el saxofonista Kenny G. El video lo hemos sacado de la canción dedicada a la ciudad por Perry Como en 1969 ( aunque él era de Pennsylvania).
A finales de los setenta tenemos una banda femenina que lo partió con sus melodías rockeras, las hermanas Wilson con su banda Heart, que daría paso a bandas Heavys como Queensryche, Nevermore, Harvey Danger o Goodness.
Pero el fenómeno por excelencia por el que se conoce a la ciudad es el Grunge, género del que fueron antesala bandas como Green River o Mother Love Bone, lanzadas por el sello Sub Pop, principal responsable de este movimiento tan cercano a mí. A principios de los noventa tenemos las bandas más legendarias del grunge y el mundo de la música se mueve alrededor de Seattle con los míticos Nirvana de Kurt Cobain, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains, Temple of The Dog, Melvins, Mudhoney, Hole, Screamin’ Trees o Tad, con otras formaciones de la época de estilo más independiente como Candlebox, The Posies, The Presidents of the USA, y ya en los noventa 7 Year Bitch, The Gits, Sunny Day Real Estate, o los punkies The Fastbacks o The Fartz
En este siglo la sombra alargada de Dave Grohl, mi batería favorito, sigue planeando por Seattle con sus Foo Fighters encabezando un ramillete de buenas bandas surgidas en este siglo como Band of Horses, Modest Mouse, Murder City Devils, Death Cab For Cutie o The Postal Service.
Al final, Seattle siempre será recordada como aquella ciudad que nos hizo estremecer con una serie de bandas surgidas de sus entrañas y suburbios y que nunca desaparecerán de nuestras vidas ni de nuestras canciones favoritas.

El Rock Retro de Mamá Loba


Wolfmother. Power Trío australiano formado en Sydney en 2000 por el letrista, guitarrista y cantante Andrew Stockdale, el batería Myles Heskett y el fantástico teclista y bajista Chris Ross, caracterizados por practicar un rock muy anclado en raíces setenteras, con transiciones psicodélicas, ritmos frenéticos, voces chillonas y agudas Made in Stockdale, unidos a sonidos de órgano Korg CX-3, clara herencia de clásicos como Deep Purple o The Doors; aunque también podemos hallar posos de bandas como AC/DC, Led Zeppelin, The Who e inspiraciones más modernas como The Strokes o Kyuss, considerándoles en varios círculos como pertenecientes al estilo Stoner.
Habiéndose hecho dueños y señores del circuito de salas y garitos de Sydney con su atractivo estilo, Wolfmother publican en 2004 un EP con tres canciones que sería la antesala (puesto que las tres aparecen en el álbum) de su aclamadísima ópera prima y homónima Wolfmother (2005), producida por el reputado Dave Sardy -RHCP, U2-, convirtiéndose en una de las piezas angulares de la música actual y en uno de los mejores discos de debut de lo que va de siglo.
No sobra ninguna canción, es más, no me canso nunca de oírlo ( lo habré escuchado como cincuenta veces), las canciones se suceden sin tener nada que ver una con la otra, pero todas con un sello inconfundible y genial, a nivel vocal insuperable Stockdale (quizás excesivamente chillón a ratos), y una base rítmica excepcional con Ross haciendo diabluras a los teclados. La mayor parte de los temas son increíbles: Dimension con su ritmo entrecortado, White Unicorn como revival woodstockiano y psicodélico, Woman como cañonazo de single con un puente brutalmente ejecutado por Ross, Colossal como ejemplo de cambios de ritmo sublimes, My Mind’s Eye o un viaje de peyote en pleno sigo XXI, Love Train o la personificación del mejor funk rock, Vagabond como la furia contenida y finalmente mi favorita, Joker & The Thief, como el perfecto resumen de todo lo anterior concentrado en cuatro minutos. Intensísimo, vital, sublime, pocos debuts he oído tan redondos como este.
Claro, el problema fue después, difícil de superar, listón alto, comienzan los problemas, a Andy se le sube el pavo y en un ataque de ira del que aún se arrepiente echa a Ross y Heskett quedándose sólo ( los cuales aunarán fuerzas en su proyecto común, The Slew).
Para su segundo álbum, Cosmic Egg (2009), Stockdale contará con nueva formación, pero el nivel se resentirá notablemente: aún siendo un álbum correcto, no le llega al anterior ni a la suela del zapato. Destacar New Moon Rising o el cover de Hendrix If 6 Was 9.
Otro ataque de ira deja a Stockdale sin banda y experimenta lanzando un álbum en solitario, aunque se echa atrás y vuelve a llamar a Ian Peres y Vin Steele para grabar su tercer disco, New Crown (2014), sin publicidad ni vídeos, colgado directamente en Bandcamp. Lo he escuchado pero no me dice nada, si acaso Heavy Weight, aunque está claro que Stockdale ha perdido el rumbo y sin Ross ni Heskett el nivel baja muchísimo. Siempre nos quedará esa maravilla que les dio la gloria.
So I’ll Tell You All the Story About The Joker and The Thief in The Night…!

Jet Australiano con Destino Rock and Roll


Jet. Banda australiana formada en 2001 en Melbourne por los hermanos Nic (guitarra y voz) y Chris Cester , junto a Cameron Muncey, Mark Wilson y Peibol Nortes, caracterizada por practicar un rock muy en la onda retro, con toques garajeros, potentes casi siempre y con momentos de baladas también, recordando bastante a grupos como The Rolling Stones, Queen, Sweet, sus compatriotas Easybeats o AC/DC. A mí me recuerdan bastante a The Knack, el grupo que popularizó My Sharona, no sólo por su condición de One Hit Wonder (aunque Jet ha obtenido un poco más de éxito con otros singles que los americanos), sino por las similitudes de su canción insignia, la que les catapultó a la fama.
Todo comienza en 2003, cuando después de haber lanzado una maqueta ( Dirty Sweet), consiguen un contrato con Elektra que les permite grabar su primer álbum, el aclamadísimo Get Born, inicio y cúspide de su carrera del cual se llegaron a vender más de 4 millones de copias y con el que alcanzaron el número 1 en listas australianas. La culpa de este bombazo la tuvo su enorme, rotundo y legendario primer single, Are You Gonna Be My Girl?, un pedazo de tema garajero, bailable, con ritmo, frenético, con Nic Cester chillando a todo trapo y con guitarras templadas en riffs melodiosos y vertiginosos a partes iguales. Es su gran legado al rock. De este disco rescatar además la balada Look What You’Ve Done, muy Beatles, o Cold Hard Bitch.
En 2006, tras aprovechar el tremendo tirón de su debut con extensas giras mundiales y un mini álbum directo con 5 temas live, Jet se encierran de nuevo en el estudio para grabar su segundo disco, Shine On (dedicado al padre de los Cester, recién fallecido), bastante más flojo que su predecesor, con poco que destacar, si acaso la homónima o Come On Come On.
Jet (que tomaron el nombre de la canción con ese título del disco Band on The Run de Paul McCartney & Wings) empezarán la cuesta abajo de su carrera, no sin antes publicar su tercer álbum, Shaka Rock (2009), que mejora el anterior pero no llega ni de lejos a las cifras de Get Born. Destacan She’ s a Genius o Don’t Break Me Down, pero la verdad es que ya no llegaron al mismo nivel que al principio, por lo que en 2012 anunciaron su disolución. Y es que este Jet rockero se quedó sin el queroseno del talento, aunque mientras les duró les proporcionó energía suficiente para crear uno de los Hits rockeros de inicios del presente siglo. Por ello serán recordados.
Well I Could See, You Home With Me, But You Were With Another Man, Yeah…!

Especial Navidad II: Villancicos de Siempre

Buenas Noches, 365RadioBlog, por no desmerecer a nuestra gran cultura musical navideña, os trae una selección de los mejores villancicos nacionales en nuestra opinión, cantados de la manera tradicional, saliéndonos un poco día tónica Rock, para conmemorar este día y celebrarlo de una manera especial. Felices Fiestas a todos!!!

El Tamborilero

Los Peces en el Rio

La Marimorena

Campana sobre Campana

Hacia Belén Va una Burra

25 de diciembre Fum Fum Fum

Dime niño de quién eres?

Canta Ríe Bebe

Arre Borriquito

Ay del Chiquirritín

El Mito y La Voz


Frank Sinatra. Nacido en Hoboken, Nueva Jersey, un 12 de diciembre de 1915, hijo de padres de clase media de ascendencia italiana, está considerado como una de las figuras más relevantes de la historia de la música y también con una gran aportación en el cine, no en vano le fue otorgado el Óscar al mejor actor de reparto en 1953 por De Aquí a la Eternidad. Su forma de cantar, su prodigiosa voz, su impecable estilo de Crooner ( como Bing Crosby o tantos otros imitadores como Michael Bublé), su carácter arrollador, su temple pionero – fue de los primeros que usó la técnica de grabación de anteponer la voz a los instrumentos para resaltarla más- y por encima de todo, o más bien lo que explica todo, fue su enorme y gigantesco carisma, amparado en un ego exacerbado y un talento descomunal.
Sinatra nunca fue un compositor puro, siempre se escudó en clásicos de la música americana como la genios George Gershwin, Cole Porter o Tommy Dorsey, de cuya banda fue vocalista en los años cuarenta y del que cogió el concepto de personalizar una canción hasta hacerla suya y tan reconocible que fuera inmediatamente asociada a él.
Paralelamente a su carrera como actor, Sinatra fue evolucionando en su estilo, pasando del crooner de Music Hall puro y duro, al swing, al jingle, atreviéndose con versiones soul, incluso de cantautores como Jim Croce ( quién no recuerda la mítica Bad, Bad Leroy Brown).
En mi opinión todas las canciones que me gustan de Sinatra son imposibles de ser odiadas, de hecho no conozco a nadie que abiertamente me haya comentado que detestas su música, pues, siendo lo más objetivo posible, son un regalo para los oídos, sobre todo por su interpretación.
He seleccionado diez canciones que a mi parecer representan su espíritu fielmente en sus diversas etapas, de peor a mejor en orden descendente: Summer Wind, The Way You Look Tonight, Night and Day, Come Fly With Me, I’ve Got You Under My Skin, That’s Life, New York New York, Strangers In The Night, Fly Me To The Moon y la maravillosa My Way, que me sigue poniendo los pelos de punta.
Recuerdo hablar con mi abuela y contarle acerca de mis grupos, The Clash, The Who, The Jam, etc., y me decía, sí, sí, todo eso está muy bien, pero…¿ a que ninguno de esos melenudos canta como Sinatra?. Y no pude más que callarme y ponerle el disco de grandes éxitos que tanto le gustaba. A ella, que siempre la llevo en el corazón, le dedico esta entrada.
I Did It My Way…!

Lana, la Nueva Diva


Lana Del Rey. Nacida Elizabeth Woolridge Grant un 21 de junio de 1985 en Nueva York en el seno de una familia católica de origen escocés, Lizzy, como la conocen en su casa, está llamada a ser una de las grandes divas de nuestro tiempo, pero lo es de una forma atípica: no tiene una pléyade de escritores o productores que le hagan el trabajo, ella compone, participa en las producciones, modela su estilo y estilismo a su manera, entre lo barroco, lo alternativo y el trip Hop de Portishead o Massive Attack, se graba sus propios vídeos y cuida de su propia imagen. Lana Del rey es, en definitiva, una artista total.
Comenzó grabando una maqueta que se convirtió en EP bajo el título Lana Del Ray a.k.a. Lizzie Grant, donde destacan Kill Kill, Gramma y Yayo.
Es en 2012 cuando lanza su aclamadísimo LP debut Born To Die, una obra de arte moderna, con una soberbia y cuidada producción, un estilo intimista pero intrincado a la vez, quizás algo frío y distante para sus detractores, pero que funcionó en ventas (3.400.000 copias nada menos) y no dejó indiferente a nadie. Sus sencillos Video Games, Born To Die, Blue Jeans, Summertime Sadness y National Anthem firman un álbum de debut absolutamente redondo, que hace que se reedite como The Paradise Edition y una serie de temas y EPs nuevos como Dark Paradise o el cortometraje Tropico.
2013 es el año de su consagración con muchos proyectos como la banda sonora del remake de El Gran Gatsby del australiano Baz Luhrmann, donde aporta la maravillosa Young And Beautiful, sin duda mi canción favorita de Lana Del Rey.
En junio de 2014 , paralelamente al estreno del film Maléfica donde también colabora, publica su segundo disco, Ultraviolence (influida en el título por la temática de La Naranja Mecánica), con los sencillos Ultraviolence, Shades of Cool, Brooklyn Baby y lo mejor del LP, West Coast, con un impacto superior aún al anterior, vaticinando un hecho que ya se preveía: Lana Del Rey no tiene techo.
Guapa, elegante, acusada de fría y calculadora y con un estilo y voz portentosos, Lana Del Rey ha llegado a la música para quedarse y marcar época.
Will You Still Love Me …When I’m No Longer… Young And Beautiful…!

El Curioso Sonido de las Teclas Negras


The Black Keys. Maravilloso, virtuoso y emprendedor dúo de Akron , Ohio, compuesto por el cantante guitarrista y compositor Dan Auerbach y por el baterista, percusionista, arreglista y productor ocasional Patrick Carney, representan una de las mejores y mayores apuestas musicales de lo que llevamos de siglo. Su sonido hunde sus raíces en lo más profundo del blues rock americano, pero añadiéndole en cada canción de talles soul, rock, pop, incluso Techno, siempre adecuados y nunca recargados, que le otorgan a cada tema un cariz diferente y original. No sólo eso, sus técnicas de grabación Lo-Fi, con cintas de 8 pistas, con coros que suenan lejanos y distorsionados, realizando la casi totalidad de las grabaciones en sótanos y garajes, imprimen un sello diferencial e inconfundible que hace que en cuanto se les escucha un par de veces ya se sabe que son ellos. En cuanto a su carrera, 2002 supone el punto de inicio para The Black Keys con su primer LP The Big Come Up del que podemos extraer buenísimos temas como I’ll Be Your Man o su particular versión del She Said , She Said de The Beatles. Con Thickfreakness (2003) continúan su línea ascendente en cuanto a popularidad y experimentación con canciones como Set You Free, aunque sus siguientes álbumes, Rubber Factory (2004) y Magic Potion (2006) bajen un poco el listón cualitativo que no sonoro pues se siguen aportando cosas con temas como 10 A.M. Automatic o You’re The One. Su siguiente disco, Attack & Release (2008), supone un nuevo despegue con un sonido muy garaje y enraizado en el blues pero con toques modernos, ejemplos los tenemos en temas como I Got Mine. 2010 nos trae Tighten Up, un single más soulero, con el que dulcifican un poco su estilo, lo que se recoge en su album Brothers, antesala de lo que vendrá después. Y es que sí hay un disco que refleje todo lo bueno, grande y especial de la banda de Akron, ese es El Camino (2011), con el que al fin consiguieron reconocimiento universal y que cuenta con joyas de diversa índole, como el trepidante y archiconocido Lonely Boy, el glammy Gold on the Ceiling, el más intimista Dead & Gone con esos coros arrebatadores y mi favorita, el sublime in crescendo rockero Little Black Submarines donde Auerbach y Carney rompen sus instrumentos en sonido inigualable. Este 2014 han publicado su último LP, Turn Blue, en mi opinión más flojito que el anterior (hecho por otra parte normal dada las dimensiones del precedente), con más uso de sintetizadores como en el single Fever, con temas retro como Gotta Get Away o inclasificables como Bullet in The Brain. Bueno, la verdad es que da gusto hablar sobre estos dos raritos de Akron que han conseguido hacerme fan hasta los huesos de su sonido Lo Fi con guitarras y baterías contundentes, con su sello intransferible y con la esencia intacta del profundo espíritu del rock. Oh Oh Oh Oh, I got a Love That Keeps me Waiting…!

El Asesino de Pianos


Jerry Lee Lewis. Uno de los primeros salvajes del rock, irreverente, arrogante, vicioso, desenfrenado, desafiante, pendenciero, escandaloso y transgresor; pero sobre todo, genio musical, pianista inefable y mágico, entre lo circense y lo prohibido, rayando las mil y una detenciones y censuras. Uno de los primeros fenómenos de masas, arrastraba miles de fans quinceañeras allá donde iba, con un kilo de anfetaminas en el bolsillo, el descapotable a todo gas y el piano en llamas.
Más que su música (que supone un avance más en el rock a nivel velocidad y ruido), ese chico pobre y rubio de Louisiana vendió actitud, rebeldía, osadía y se enfrentó a todo el show business y al negocio discográfico. No menos sonados fueron sus romances y escándalos amorosos, llegándose a fugar con Myra Gale Brown, la hija de su primo, de tan sólo 13 años cuando el contaba 22. Acumuló divorcios y esposas (seis), en una espiral de inestabilidad que era inversamente proporcional a su creatividad.
Su himno, Great Balls of Fire, fue convertido en película magistralmente protagonizada por Dennis Quaid (de la que hemos sacado el video, que da una idea aproximada de lo tarado que estaba) y Wynona Ryder.
Otros éxitos de The Killer, así apodado por razones obvias, fueron Johnny B Good, cover de su enemigo íntimo Chuck Berry, Whole Lotta Shakin’ Goin’On, Fools Like Me, You Win Again, Breathless o Break Up.
A sus ochenta y tantas castañas sigue al pie del cañón, algo sorprendente dado su ritmo de vida, aunque cada vez que se sienta al piano, le sale el mismo instinto asesino de antaño…
You Broke my Will, Oh What a Thrill, Goodness Gracious, Great Balls of Fire…!

Los Gatos que reinventaron el Rockabilly


Stray Cats. Cuando oigo la palabra Rockabilly, siempre me viene este loco trío a la cabeza.
Lo curioso es que antes, mucho antes de que Brian Setzer, Lee Rocker y Slim Jim Phantom publicaran su primer LP en 1981 y revolucionaran el cotarro con su bajo clásico, su batería de una sola caja y su guitarra retro, con un rimo endiablado y enérgico, este género musical, mezcla de rock and roll y Hillbilly (variante granjera del country), conoció sus mejores tiempos en los cincuenta y primeros sesenta con Bill Haley o Carl Perkins.
Estos yanquis, amantes del género, curiosamente tuvieron que emigrar a UK donde tuvieron una increíble aceptación y empezaron a acariciar un éxito sin precedentes con temas como Stray Cats Srut (su gran himno), Rock This Town, Rumble in Brighton, Runaway Boys o versiones como Summertime Blues.
Tras separaciones y posteriores reconciliaciones por el choque brutal de egos (chulos ellos, como buenos rockers),volvieron con fuerza en el 89 con el LP Blast Off y títulos tan apabullantes como mi canción favorita de la banda, Bring it Back Again, que a la sazón me fue presentada por un conocido mío rockabilly como la banda que superará a Elvis Presley

Cabe poco más resaltar, si acaso, sus enormes directos de los que dejaremos aquí pruebas audiovisuales impresionantes, donde se ve su “attitude” la cual les granjeó infinidad de fans y admiradores en forma de grupos rockabillys nacionales, como los navarros Gene Cats, muy en la línea de estos gatos callejeros endiablados, bañados en bourbon, y con el ritmo metido en el cuerpo.

Bring It Back Again…!

Las gafas de pasta de un visionario del Rock


Buddy Holly. Uno de los pioneros, precursores, promotores de un fenómeno universal llamado Rock and Roll. Con sus gafas de pasta, su smoking, su tacha impecable de niño empollón, con sus inseparables Crickets escoltándole; en cuanto empezaba a cantar, todo cambiaba. La primera vez que lo escuché, pensé: “Hey, este es el cuatro ojos con cara de flipado?. Pues como rasga la guitarra”. Esa legendaria Fender Stratocaster que luego inmortalizarían otros rockeros gloriosos  porque a Buddy le sonaba de maravilla.
Nacido en Lubbock, Texas, a Buddy siempre le gustó la música con raíces, pero no sólo el country o el rockabilly (géneros con los que empezó), sino también la música negra, blues, jazz, etc.
Fue así como Holly, junto a otros visionarios sin gafas y con tupé como Elvis Presley, Eddie Cochran o Gene Vincent, cada uno por su lado, fueron mezclando estos estilos y fusionándolos en el más grande jamás creado.
Pero desgraciadamente el viaje de Buddy Holly, aunque intenso , fue muy corto.
Un maldito 3 de febrero de 1958, el un avión en el que iba junto a Ritchie Valens (el autor de La Bamba) y Big Bopper, se estrelló en Iowa llevándoselo con tan solo 22 años y toda una prometedora carrera por delante. El día que murió la música, titularon los rotativos.
En parte fue verdad. Porque ese suceso, al cercenar la vida  del creador de Peggy Sue, Not fade Away, Oh Boy, That’llBe The Day (su único número 1 en vida) o Words of Love, nos privó de lo que podía haber sido alguien muy muy grande. El genio precoz de las gafas de pasta que abrió camino al rock nunca será olvidado, dan fe de ello todas las influencias posteriores entre las más grandes estrellas del género. Que se lo pregunten a los Beatles, a Elvis Costello o a Weezer, por ejemplo…Descanse en Paz, Buddy Holly.
Peggy Sue…!

Todo o Nada

Esta es la historia del grupo más grande que dio el movimiento Mod, con permiso de los míticos The Who: estamos hablando de The Small Faces, una banda de la que salieron dos bandas y dos estilos distintos (The Faces y Humble Pie), siendo la prueba fehaciente de lo importantes que fueron en la historia de la música, aunque hayan quedado un poco enterrados por sus sucesores.
Formados en 1965 por el guitarrista, cantante y alma mater Steve Marriott, el bajó Ronnie Lane, el teclista Ian McLagan y el batería Kenney Jones (a la postre batería de The Faces y The Who), los cuatro años que estuvieron juntos, hasta 1969, fueron intensos, prolíficos y les aseguraron un lugar en el panteón mod.
Perlas auténticas como este All of Nothing, -himno mod junto a My Generation– , Sha La La La Lee, What’cha Gonna do about It?, la maravillosa y mi favorita del grupo Afterglow (Of Your Love), o las canciones de su era psicodélica Itchycoo Park, Tin Soldier o  The Universal.
En 1969, Marriott formó Humble Pie y Mc Lagan, Lane y Jones se unieron a Rod Stewart y Ronnie Wood para formar The Faces.Dos caminos, dos estilos un pasado común.
All or Nothing…!