Creedence Clearwater Revival : Have You Ever Seen The Rain?

El ser humano es inconformista por naturaleza. Cuando tenemos poco, queremos mucho, cuando hay mucho, nunca es suficiente; cuando llueve, porque llueve, cuando hace sol porque abrasa. Nuestro incurable y perenne síndrome de perro del hortelano raya la patología cultural y es una característica común a la mayor parte de los mortales, grabada a fuego en nuestro caprichoso ADN. Un deseo que nos inculcan desde críos y hacia el que vamos orientando nuestras vidas es el de la realizacion personal mediante la aceptación del prójimo, a través del reconocimiento, del éxito en definitiva. Pero esto no quiere decir que nuestra expectativas sean colmadas completamente. Siempre suele haber algo que falla. Rara es la felicidad completa, y menos la que se consigue fácilmente.

Esta canción habla un poco de eso, de que hay veces que lo tienes todo, tienes el mundo a tus pies, la gente te adora, eres el ídolo de mucha gente… Pero no es suficiente. Lo que te falta es más importante que lo que tienes, lo valoras más, y eso te hace sumirte en una depresión, en una desilusión que hace que dejes de creer en lo que haces. Es como ver llover en un día soleado.

Have You Ever Seen The Rain?, canción compuesta por el enorme John Fogerty para su inmortal banda, la Creedence Clearwater Revival, fue editada como primer y único single del LP Pendulum (1970), el 23 de enero de 1971, producida por el propio Fogerty a través del sello Fantasy, la cual llegó al número 36 en listas UK, nos viene a decir ( según la explicación del mismo Fogerty), que puede que haya momentos que aunque todo nos vaya sobre ruedas, nos sintamos deprimidos y agobiados, en clara alusión a las fuertes tensiones internas que el grupo estaba atravesando por entonces: de hecho justo un año después de la publicación de este álbum, CCR anunció su disolución.

Interpretaciones ulteriores del tema sugieren que Fogerty compuso Have You Ever Seen The Rain? como metáfora alusiva a las bombas que caían durante la Guerra de Vietnam (constatación nunca efectuada por el autor), ya que se compuso en un cargado ambiente antibelicista y de protesta por la intervención de las tropas norteamericanas en el país asiático. Conjeturas en mi opinión más próximas a la verdad y a los sentimientos de Fogerty nos acercan a otra realidad más general y profunda, como es el desencanto de la generación hippie, el paulatino desengaño que sucesos puntuales como el Concierto de Altamont (donde murieron tres personas) o los atentados de Kent State, unidos a la situación general de regresión del movimiento, que pueden aproximarnos al verdadero significado último de la canción: el desencanto de toda una generación ilusionada por un cambio que nunca llegó.

Este tema lo descubrí por casualidad, como a la música de la Creedence, con 18 años viendo el programa de TVE Plastic; pusieron varios vídeos de la banda, como Sweet Hitch Hiker y Have You Ever Seen The Rain? en directo y me quedé prendado absolutamente de CCR. Días después vi en un kiosco el CD Chronicle con sus grandes éxitos y me dejé la paga en comprármelo. Desde entonces hasta hoy es uno de los discos que más he escuchado en mi vida. He elegido esta cómo podía haber elegido Bad Moon Rising, Lodi, Proud Mary, Born On The Bayou o treinta más. Da igual. En el caso de CCR el margen de error en cuanto a calidad, intensidad y belleza de una canción es mínimo.

Sobre estas líneas os dejamos una apoteósica versión de Fogerty en vivo, aunque lamentablemente no existen muchos documentos audiovisuales más de la CCR interpretando esta maravilla, pero si de algo puede presumir Have You Ever Seen The Rain? es de la cantidad de versiones que se han hecho de la misma. Tenemos covers de Rod Stewart, Bonnie Tyler o el grandísimo Johnny Cash.

Más bandas o artistas que se han atrevido con esta joya son The Ramones, The Fray o Teenage Fanclub. Como curiosidad hemos rescatado una versión en castellano a cargo de la venezolana Ana Gabriel, traducida como Ven A Ver Llover

En cuanto a bandas sonoras, aparece en varias como la australiana December Boys ( Los Chicos de Diciembre, 2007), El Clan de Los Rompehuesos ( The Longest Yard, 2005) o la oscarizada Philadelphia.

Como se puede apreciar, Have You Ever Seen The Rain? Ha tenido una grandísima influencia sobre los artistas y generaciones posteriores (en realidad como casi todos los temas de CCR) y supone un hito cultural, artístico, incluso filosófico, para todos los que amamos el Rock and Roll por encima de casi todo. Porque, a decir verdad, ¿quién no ha visto llover alguna vez en un día soleado?.

Someone told me long ago
There’s a calm before the storm,
I know; it’s been coming for some time.

When it’s over, so they say
It’ll rain a sunny day,
I know; shining down like water.

I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain
Coming down on a sunny day?

Yesterday, and days before,
Sun is cold and rain is hard,
I know; been that way for all my time.

‘Til forever, on it goes
Through the circle, fast and slow,
I know; it can’t stop, I wonder.

I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain
Coming down on a sunny day?

Yeah!

I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain
Coming down on a sunny day?

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Gary Moore : Over The Hills And Far Away

Escribir sobre un artista tan polifacético, tan completo y tan carismático como el que nos ocupa es una tarea harto difícil de acometer sin dejarse nada en el tintero. Es un reto toparse con un artista que ha tocado casi todos los palos en el mundo del rock (jazz, Beat, pop, Hard rock, heavy metal, blues) con igual destreza aunque distinta suerte, ya que pertenece al club de los elegidos de las seis cuerdas, un tipo al que nunca le tembló el pulso para hacer lo que quiso en cada momento y que supo rodearse de buenos amigos con los que fue colaborando con resultados excelentes. Lástima que en 2011 la muerte se cruzara inesperada e inexorablemente en su camino mientras dormía en un hotel de Estepona. Contaba solo con 58 años pero ya era eterno: esta es la historia de Gary Moore.

Moore nació en Belfast un 4 de abril de 1952 en el seno de una familia británica como uno de los cinco hijos de un promotor inmobiliario y su esposa que al poco de nacer se separaron coincidiendo con el estallido del conflicto norirlandés entre los separatistas y los unionistas, por lo que Moore tuvo que emigrar a Dublín con 16 años, donde empezó a tocar la guitarra en pubs y bares y donde conoció a su gran amigo Phil Lynott ( el mítico bajista mulato de Thin Lizzy) con quien formaría la banda Skid Row ( no confundir con los yanquis de Sebastian Bach).

En 1970 Moore pasó a Inglaterra para establecerse allí, donde tres años más tarde formaría The Gary Moore Band con un solo pero exitoso LP ( Grinding Stone, 1974). En 1975 Lynott le llama para sustituir a Eric Bell en Thin Lizzy, donde permanece intermitentemente hasta 1978, participando en otros proyectos paralelos como Colosseum II.

Es a partir del 79 cuando Moore comienza de verdad su carrera en solitario. Durante los ochenta desarrolla un estilo heavy metal muy melódico, obteniendo resultados magníficos como Wild Frontier (1987) pero ya hacia finales de la década se decanta por el Blues Rock con su discazo Still Got The Blues (1990) y temazos como el homónimo o Walking By Myself que funcionarían muy bien en listas. A partir de aquí, colaboraciones, homenajes, nuevos discos y un carácter voluntarioso y obsesivo por la perfección , hacen que Moore se ganase el derecho a pertenecer al panteón de los más grandes guitarristas.

La canción que hemos elegido, Over The Hills and Far Away , salió como primer single de Wild Frontier, publicada a través de Virgin Records, escrita y producida por él mismo, y trata sobre un preso que busca su libertad para reencontrarse con su amada, todo ello contado en un estilo épico ( muy en el contexto de Out In The Fields de Thin Lizzy, en la que colaboró), y alternando guitarras afiladas con folk irlandés , creando una maravillosa sección de violines y gaitas en un jiggle espectacular a mitad de la canción, siendo fantásticamente ayudada por el vídeo clip en el que destaca la fuerza del tema. Bajo estas líneas os dejamos varias actuaciones en directo de Gary Moore interpretando Over The Fields And Far Away, que realmente es una metáfora del conflicto irlandés.

Varias bandas se han atrevido a versionear esta maravilla, entre las que se encuentran la banda finlandesa Nightwish, la banda sueca de viking metal Thyrfing o la banda española Saurom que la tradujo como La Disolución de la Compañía.

Hoy día la figura de Gary Moore es reverenciada por su polifacética y virtuosa manera de tocar las seis cuerdas, pero también nos dejó un innegable legado de canciones bien construidas y con letras excepcionalmente trabajadas que emanan de un tipo que se supo trabajar con su sudor y su talento un sitio en las primeras filas de los maestros de la guitarra eléctrica de la historia del rock. BB King dijo una vez: ” Ese chico tan pálido , si no lo ves, dirías que es un negro quien toca la guitarra”.

They came for him one winter’s night
Arrested, he was bound
They said there’d been a robbery
His pistol had been found

They marched him to the station house
He waited till the dawn
And as they led him to the dock
He knew that he’d been wronged
You stand accused of robbery
He heard the bailiff say
He knew without an alibi
Tomorrow’s light would mourn his freedom

Over the hills and far away
For ten long years he’ll count the days
Over the mountains and the seas
A prisoner’s life for him there’ll be

He knew that it would cost him deer
But yet he dare not say
Just where he had been that fateful night
A secret it must stay
He had to fight back tears of rage
His heart beat like a drum
For with the wife of his best friend
He’d spent his final night of freedom

Over the hills and far away
He swears he will return one day
Far from the mountains and the seas
Back in her arms again he’ll be
Over the hills and far away

Each night within his prison cell
He looks out through the bars
He reads the letters that she wrote
One day he’ll know the taste of freedom

Over the hills and far away
She prays he will return one day
As sure as the rivers reach the seas
Back in his arms again she’ll be

Over the hills and far away
He swears he will return one day
As sure as the river reach the sea
Back in his arms is where she’ll be

Over the hills and far away
She prays he will return one day
As sure as the rivers reach the seas
Back in her arms is where he’ll be

Over the hills
Over the hills and far away

Over the hills
Over the hills and far away

Nina Simone : My Baby Just Cares For Me

Como ya hemos comentado alguna vez, resulta curioso cómo en ocasiones se descubren canciones, artistas o en este caso, géneros completos de la mano de portadas, carátulas, anuncios o vídeos. La canción que nos ocupa es uno de ellos y además sienta el precedente de ser el primer vídeo musical que yo recuerde hecho con muñecos de plastilina.

El clip mostraba las andanzas de un gato enamorado de una minina cantante de jazz mientras sonaban las notas de un piano, unas escobillas y un contrabajo al son de una voz genuina, inconfundiblemente negra ( o afroamericana), con un timbre que variaba de lo más grave a lo más agudo, guardando silencios, emitiendo susurros y gritando cuando el texto lo requería. Solo una auténtica diva, una reina del jazz, sería capaz de cantar de esa manera.

Nina Simone, nacida Eunice Kathleen Waymon ( que debe su apodo a un novio que la llamaba Niña, en español, y a la cantante francesa Simone Signoret), fue criada en su Carolina del Norte natal en el gospel, destacando ya desde mi joven por su maravillosa voz y por su asombrosa habilidad para tocar el piano, desarrolló una impecable carrera como solista de Jazz, muy influida por el maestro Duke Ellington y siendo musa del compositor George Gershwin, aunque a finales de los sesenta el auge del pop y su compromiso con la liga de los derechos civiles de los afroamericanos ( que desembocaría en el asesinato de Marthin Luther-King) hicieron que emigrara a Europa, primero a Londres y finalmente al sur de Francia donde fallecería a los setenta años de edad en 2003.

My Baby Just Cares For Me, auténtica maravilla del género, fue una composición original de Walter Donaldson con letra de Gus Kahn para la versión cinematográfica obra teatral de 1930 Whoopee!, siendo interpretada en la misma por Eddie Cantor y rescatada por Nina Simone en 1958, quien la adaptó a sus tiempos y mejoró ostensiblemente con alusiones a coetáneas como Lana Turner o Liz Taylor en un alarde de relación posesiva y obsesiva.
Os dejamos una versión de la época a cargo de la banda de Jack Payne y la original de Eddie Cantor para hacerse una idea del cambio que pegó la versión de Simone respecto de la original.

Retomando la versión más conocida de Simone en 1958, incluida en el álbum Little Girl Blue, decir que no obtuvo un éxito inmediato , aunque en los círculos jazzísticos sí fue bastante conocida y reinterpretada por gente como Frank Sinatra.

Pero fue en 1987 a raíz de un anuncio de Chanel Nº 5 protagonizado por Carole Bouquet cuando el estudio Aardman Animations encargó a Peter Lord un vídeo clip de My Baby Just Cares For Me en Claymation ( el arte de la animación con la plastilina como materia prima) que fue todo un éxito llegando al número 5 en UK y al 1 en el Top 50 francés.

Después de esto, la fama de la canción se extendió como la
pólvora y empezaron a llover versiones de artistas prestigiosos como Cyndi Lauper, Natalie Cole o George Michael.

Podríamos añadir mucho más acerca de esta maravillosa pieza de jazz que ha contribuido a dar celebridad al género en los frívolos ochenta y mantenerlo hasta nuestros días más renovado que nunca y en todo su apogeo. No en vano, las ventas de discos de Simone son ahora si cabe mayores que en el momento de su publicación; lo que está claro es que la figura de la llamada “The High Priestess Of Soul” ( la gran sacerdotisa del Soul) salió reforzado suma de cara a las generaciones venideras con esta gloriosa canción que ayudó también a descubrir otros himnos de la artista como I Put A Spell On You, Don’t Let Me Be Misunderstood o la maravillosa Feelin’ Good, todas ellas versioneada a por artistas de nuestro tiempo.

My baby don’t care for shows
My baby don’t care for clothes
My baby just cares for me
My baby don’t care for cars and races
My baby don’t care for high-tone places

Liz Taylor is not his style
And even Lana Turner’s smile
Is somethin’ he can’t see
My baby don’t care who knows
My baby just cares for me

Baby, my baby don’t care for shows
And he don’t even care for clothes
He cares for me
My baby don’t care
For cars and races
Baby don’t care for
He don’t care for high-tone places

Liz Taylor is not his style
And even Liberace’s smile
Is something he can’t see
Is something he can’t see
I wonder what’s wrong with baby
My baby just cares for
My baby just cares for
My baby just cares for me

The Allman Brothers Band : Soulshine

Hoy os hablaremos de un tipo al que en el mundo de la música se le conoce por el apelativo de Soulshine. Un genio orondo, con más de 14o kilos de
peso, melenas pelirrojas y camisas XXXL preferentemente negras, que maneja la Gibson Les Paul con una maestría inusual y cuyo timbre de voz rasgado y muy personal le ha hecho ser reconocido como uno de los
Músicos de Blues Rock más prestigiosos y carismáticos de los últimos veinte años.

Estamos hablando del enorme Warren Haynes, nacido en Asheville, Carolina del Norte un 6 de abril de 1960 y que a los doce años y emulaba a la perfección a sus ídolos Hendrix,  Clapton y Duane Allman. Espoleado por su padre Edward, quien le regaló su primera Les Paul ’59 y a quien debe el apodo de Soulshine ( porque lo iluminaba todo con su ilusión y su calidad con la guitarra), Warren Haynes comenzaría colaborando con David Allan Coe y The Dickey Betts Band, imbuyéndose en una amalgama de estilos a caballo entre el blues, el rock sureño y el jazz fusión con Jimmy Reed, Lightning Hopkins y Johnny Winter como sus referentes de las seis cuerdas.

Es así como en 1990 Warren Haynes pasa a engrosar la carismática lista de músicos de la Allman Brothers Band al ser el propio Gregg Allman quien lo reclutara tras haberle visto en varias actuaciones con su antiguo compañero Dickey Betts y desde 1990 comenzó a deslumbrar a propios y extraños con sus dotes vocales, guitarristicas y compositivas, dejándose el alma en cada canción y aportando destellos de su magia en forma de inolvidables temas como el que nos ocupa.

Soulshine, canción incluida en el álbum de regreso de The Allman Brothers, Where It All Begins (1994), nunca llegó a ser publicada como single, pero fue aclamado desde el primer momento por los fans más acérrimos de The Allman Brothers
Band,
por su cadencia bluesera con tintes rock impregnados de sabor sureño y una letra autobiográfica a cargo de Haynes que evoca sus memorias paternas, un ansia vital de creer en lo más profundo de uno mismo y una esperanza de saber que en el alma de cada uno brilla una luz que no se apaga cuando se alimenta con pasión.

Tras abandonar temporalmente The Allman Brothers, y no sin antes maravillar al mundo con ellos en Woodstock ‘ 94, Warren Haynes se juntó con un par de ex miembros para formar Gov’t Mule, una sensacional jam Band con la que nos ha dado inolvidables actuaciones y geniales trabajos en estudio, recuperando a su vez Soulshine e incorporándola al repertorio de su nuevo grupo en el LP en vivo Live… With A Little Help From Our Friends.
Dejamos aquí un par de actuaciones de Gov’t Mule interpretando Soulshine.

Además esta maravillosa canción ha sido reintegro retada por multitud de artistas de copete como la maravillosa Beth Hart; la original grabación de Larry McCray en 1993 (con el permiso de Haynes, el cual luego la recuperaría para The Allman Brothers Band); la actuación en American Idol de CJ Harris o la del viejo amigo de Haynes David Allan Coe.

Es complicado asimilar que tamaña obra maestra sea menos conocida que cualquier tema de Pitbull o de Melendi, pero la verdad es que a quienes veneramos a Warren Haynes, The Allman Brothers y al Blues Rock en general nos llena de orgullo que el espíritu de Soulshine siga impregnando los repertorios en directo de bandas y artistas que comienzan a salir o despuntar, porque la música así se merece a tipos como este pelirrojo orondo que convierte en oro las notas que salen de su Gibson Les Paul y que desgrana cada verso cantado como si fuera el ultimo que fuera a pronunciar.

When you can’t find the light,
That got you through the cloudy days,
When the stars ain’t shinin’ bright,
You feel like you’ve lost you’re way,
When those candle lights of home,
Burn so very far away,
Well you got to let your soul shine,
Just like my daddy used to say.

He used to say soulshine,
It’s better than sunshine,
It’s better than moonshine,
Damn sure better than rain.
Hey now people don’t mind,
We all get this way sometime,
Got to let your soul shine, shine till the break of day.

I grew up thinkin’ that I had it made,
Gonna make it on my own.
Life can take the strongest man,
Make him feel so alone.
Now and then I feel a cold wind,
Blowin’ through my achin’ bones,
I think back to what my daddy said,
He said “Boy, in the darkness before the dawn:”

Let your soul shine,
It’s better than sunshine,
It’s better than moonshine,
Damn sure better than rain.
Yeah now people don’t mind,
We all get this way sometimes,
Gotta let your soul shine, shine till the break of day.

Sometimes a man can feel this emptiness,
Like a woman has robbed him of his very soul.
A woman too, God knows, she can feel like this.
And when your world seems cold, you got to let your spirit take control.

Let your soul shine,
It’s better than sunshine,
It’s better than moonshine,
Damn sure better than rain.
Lord now people don’t mind,
We all get this way sometimes,
Gotta let your soul shine, shine till the break of day.

Oh, it’s better than sunshine,
It’s better than moonshine,
Damn sure better than rain.
Yeah now people don’t mind,
We all get this way sometimes,
Gotta let your soul shine, shine till the break of day.

Bill Withers: Ain´t No Sunshine

Uno de los temas recurrentes en el mundo de la música es el dolor producido por la ruptura amorosa, por el abandono, por el despecho o por la infidelidad: el desazón que esto crea, la angustia que genera, el vacío que deja.
Pero si además la relación sentimental descrita es de ida y vuelta, intermitente, con sus idas y venidas, entran en juego tres factores adicionales: el primero es la Obsesión, el darte cuenta de que esa persona no te conviene pero sigues con ella por alguna extraña razón, sabiendo que se va a volver a ir irremediablemente, en un bucle sinfín condenado al fracaso.
El segundo factor que entra en escena es el de la Soledad ( una de las señoras más putas que conozco, junto a la Envidia y a la Prisa), el vértigo que produce, la depresión en la que se sume quien la padece, el no creer poder ser uno mismo sin la otra mitad, el faltarnos algo en un sentimiento de frustrante dolor cuasi físico.
Y por último, la Impotencia que nace de no poder hacer nada – o no saber hacerlo-, para evitarlo.
Ain´t No Sunshine When She´s Gone: No brilla el sol cuando ella no está.

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Esta formidable, triste y despechada agonía melódica firmada por el cantautor Bill Withers en 1971 , la cual se extrajo como primer single dentro de su álbum de debut Just As I Am (producido por Booker T. Jones a través del sello Sussex y grabada en Memphis junto al ingeniero Terry Manning y con los grandes Stephen Stills a la guitarra, Donald “Duck” Dunn al bajo – futuro miembro de The Blues Brothers Band– y Al Jackson Jr. a la batería), contiene ese poso Blues pero revestido de Soul ( lo que se denomina hoy día Rhythm & Blues) que tan magistralmente interpretan los artistas afroamericanos.
Withers confiere al tema un cariz obsesivo, obcecado: en un interludio de la canción repite veinticinco veces I Know, lo sé , sé que no me conviene, no es bueno para mí…pero la echo tanto de menos cuando no está…

Por otro lado, el tema destila sabor añejo, de herencia musical, de lamento ancestral , nos transporta a las plantaciones de algodón de su querida Virginia, del sordo quejido sincopado del pasado revivido en los convulsos años setenta pero extrapolado hacia lo sentimental.

El resultado, éxito rotundo en los Estados Unidos llegando al Número 3 en la lista Hot 100 de la revista Billboard y al 6 en listas R & B norteamericanas, hizo que Withers se convirtiera de la noche a la mañana en un artista consagrado y que su segundo álbum ( Still Bill, 1972), llegara al número 1 en listas con temazos como Lean On Me, aunque posteriores disputas legales con su discográfica estancarían su carrera a mediados de los setenta.

El legado de Ain´t No Sunshine es importantísimo a nivel Covers, siendo una de las canciones más versioneadas de la historia, habiendo sido interpretada por gente tan variopinta e importante como Michael Jackson, Paul Carrack, Tori Amos o los metaleros Black Label Society entre más de 130 artistas y grupos que se han atrevido a ejecutarla.

En cuanto a las películas en las que aparece esta joya nos encontramos con la comedia romántica Notting Hill– con un despechado y hundido Hugh Grant vagando por las calles mientras suena la melodía,-; el drama político Munich; la magnífica película protagonizada por Denzel Washington El Vuelo e innumerables programas de reality de TV de todo el mundo (Tipo X Factor, Pop Idol).
Os dejamos varios vídeos al respecto.

Para concluir, no resulta  extraño que la Revista Rolling Stone situara esta canción en el puesto 280 de entre las 500 mejores canciones de la historia.
Y es que Ain´t No Sunshine consagró a Bill Withers por su sencillez, calidad, sensibilidad; pero ante todo y sobre todo, porque tiene la habilidad de penetrar en las entrañas de uno, ponerte la carne de gallina y no dejar de tararearla en todo el día.
Siempre estará entre mis canciones favoritas y, es más ( no me pasa con cualquier canción), me da igual quién la interprete. Siempre suena fantástica.

Ain’t no sunshine when she’s gone
It’s not warm when she’s away
Ain’t no sunshine when she’s gone
And she’s always gone too long
Anytime she goes away

Wonder this time where she’s gone
Wonder if she’s gone to stay
Ain’t no sunshine when she’s gone
And this house just ain’t no home
Anytime she goes away

And I know, I know, I know, I know,
I know, I know, I know, I know, I know,
I know, I know, I know, I know, I know,
I know, I know, I know, I know, I know,
I know, I know, I know, I know, I know,
I know, I know,
Hey, I oughtta leave young thing alone
But ain’t no sunshine when she’s gone

Ain’t no sunshine when she’s gone
Only darkness every day
Ain’t no sunshine when she’s gone
And this house just ain’t no home
Anytime she goes away
Anytime she goes away
Anytime she goes away
Anytime she goes away

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La Profunda Voz Romántica


Barry White. Nacido Barrence Eugene Carter un 12 de septiembre de 1944 en Galveston, Texas, pero criado en el gueto negro de Los Ángeles, está considerado como uno de los más grandes cantantes románticos que haya dado la música, con un inmenso vozarrón grave y profundo tan característico e inconfundiblemente suyo, dotando a sus canciones de un volumen, una dimensión, una trascendencia, que nunca antes nadie había dotado a temas de componente romántico y apasionado.
Y es que ese prodigio de la naturaleza que es su voz asustó a su madre cuando la oyó en su tono masculino la primera vez en su adolescencia, hecho que lo confirmaba como serio aspirante para cantar en el coro gospel de la iglesia y que acabó otorgándole la fama mundial.
No sin problemas, porque el bueno de Barry se dio cuenta de su vocación musical en la cárcel, cumpliendo condena por robo, y ya en los sesenta integró varios grupos como The Upfronts, The Atlantics o The Majestics. Luego creó , como productor, un trío femenino llamado Love Unlimited, y es a partir de 1973 cuando su carrera en solitario comienza a despegar, consiguiendo números 1 casi instantáneos.
Y es que Barry White abrió un nuevo camino dentro de un R&B por entonces estancado, con composiciones orquestadas, arreglos por doquier y su voz inundando hasta el último rincón, intentando que sus canciones tuvieran una unidad en cuanto al tema a tratar, y Barry lo encontró en el amor en todas sus vertientes, dirigiéndose claramente al público femenino, el cual le respondió fenomenalmente con varios números 1.
Por ello, repasaremos la carrera de The Maestro con sus diez mejores canciones de mejor a peor: I’ll Do For You Anything You Want Me To, Love’s Theme, Honey Please Can’t Ya See, What Am I Gonna Do With You, You See The Trouble With Me, I’ve Got So Much To Give, I’m Gonna Love You Just a Little More Baby, Let The Music Play, Can’t Get Enough of Your Love Baby y la magnífica You’re The First The Last My Everything.
Durante los ochenta y noventa se dedicó a grabar discos con su esposa Glodean que pasaron sin pena ni gloria pero también colaboró con artistas de renombre como Lisa Stansfield con un delicioso remake del All Around The World que le venía como anillo al dedo.
Tras ser diagnosticado de hipertensión crónica, el gran Barry fallecería en 2003 sin cumplir 59 años pero habiéndonos dejado un legado imborrable, un sello indeleble y una voz inolvidable.
You’re The First, The Last, My Everything…!

Fe Ciega En El Rock


Blind Faith. Supergrupo británico formado en 1968 por Stevie Winwood (voz y teclados), Eric Clapton (Guitarra y voz), Ginger Baker ( Batería) y Ric Grech (Bajo), destacando por ser el grupo exitoso y legendario más breve de la historia del rock, con tan sólo un álbum en su bagaje de estudio (Blind Faith, 1969) más varios conciertos míticos.
Y es que la existencia de esta banda fue convulsa desde el principio hasta el fin pero por razones colaterales y ajenas a la misma. Winwood acababa de dejar The Spencer Davis Group y se había enrolado en Traffic, aunque este último grupo había hecho un patrón temporal durante el cual aprovechó para realizar sesiones con Eric Clapton, el cual había finalizado recientemente su periplo Cream ( y había acabado con Jack Bruce como el Rosario de la Aurora), y propuso a Ginger Baker formar un trío con ellos, a pesar de que habían pactado no juntarse hasta pasados tres años. Junto a ellos, se unió Ric Grech, ex bajista de Family, a quienes dejó tirados en plena gira.
A pesar de todas las vicisitudes y contrariedades, su unión resultó estratosférica, mágica, apoteósica, jamás un solo disco de una banda tuvo tantísima repercusión mediática en lo estético ( la portada de su álbum, firmada por Bob Seidemann, mostrando una adolescente pelirroja desnuda con un avión – que se asoció a un símbolo fálico- levantó muchas ampollas en la conservadora sociedad británica de la época) y en lo musical, con un estilo rock con ribetes blues, pero también algo de folk, y un aire psicodélico que se entreveía ya en el estilo de la mayoría de las bandas, el cual les llevó a ser número 1 en la lista de álbumes Billboard de Estados Unidos.
Esta joya homónima fue grabada en los Morgan Studios de Londres producida por Jimmy Miller, seguida de una gira por Escandinavia, y alberga tesoros como su éxito más rutilante, mi favorita de Blind Faith, balada de identidad perdida, Can’t Find My Way Home, junto a otras como Presence Of The Lord, Sea of Joy, el cover de Buddy Holly , Well Alright– maravillosamente ejecutado en su concierto de Hyde Park-, la firmada por Baker Do What You Like, y otra versión, Sleeping in The Ground, esta de Sam Myers. Completarían el álbum Hard To Cry Today de Winwood ( que la había compuesto para Traffic pero finalmente la usó aquí), una maravillosa Accoustic Jam y Time Winds, ambos temas editados en el 86 en la reedición del mismo junto a otros dos temas que sirvieron para el debut en solitario de Ric Grech (Exchange and Mart y Spending All My Days).
En definitiva, una de las obras maestras más efímeras del rock que contribuyeron a avanzar en la senda hacia nuevas tendencias como el rock progresivo o incluso el hard rock, y que forjaron la carrera de dos genios como Winwood y Clapton, que a pesar de seguir caminos y carreras por separado, nunca agradecerían lo suficiente aquella maravillosa aventura que les proporcionó su Fe Ciega en aquel mítico 1969.
And I Wasted And…I Can’t Find My Way Home…!

El Irlandés Irredento


Rory Gallagher. Nacido un 2 de marzo de 1948 en Ballyshannon, Donegal, Irlanda, está considerado como uno de los 100 mejores guitarristas de la historia (la revista Rolling Stone lo sitúa en el número 57) y representa una de las mayores figuras del Hard Blues, con una impresionante carrera en solitario, una repercusión de su obra a nivel mundial y un talento a raudales que hicieron de este irlandés uno de los más ilustres embajadores del rock de su país.
Desde su traslado a Cork, adonde se mudaron sus padres desde Donegal, el joven Rory ya mostró sus inquietudes musicales primero con el acordeón y posteriormente con la guitarra, venciendo en un concurso de jóvenes talentos con doce años y tocando con el sexteto Fontana con tan sólo quince. Cuenta la leyenda que a los trece años le sacó cien libras a su madre para comprarse su primera Fender Stratocaster ( y probablemente la primera de Irlanda)  en 1961, la cual conservó durante toda su carrera. Es entonces cuando se empieza a imbuir de influencias como Eddie Cochran, Buddy Holly, Muddy Waters, Chuck Berry o Jimi Hendrix, cogiendo de cada uno lo que más le gustaba.
En 1966 forma junto a Norman Damery y Eric Kitteringham el power trío Taste, con el que practicarán un blues rock clásico pero a la vez con su sello personal, aunque un año más tarde renovará la formación con John Wilson y Charlie McCracken, actuando con ellos en el Royal Albert Hall o el Marquee.
Tras el Festival de la Isla de Wight de 1970 y dos discos a sus espaldas, Rory decide disolver Taste para emprender una carrera en solitario donde logrará desarrollar íntegra y libremente su talento con discazos como Deuce, Blueprint, Tattoo o sus enormes directos cargados de adrenalina y garra que le hicieron legendariamente famoso en directo.
Ahora pasaremos a repasar sus mejores temas de peor a mejor en orden descendente: I Fall Apart, Follow Me, Calling Card, Edged in Blue, Shadow Play, Tatto’d Lady, Loanshark Blues, Moonchild, A Million Miles Away y su pedazo de himno desgarrado y brutal, Bad Penny, canción que desde que la escuché por primera vez me enganchó hasta la médula.
Y es que estamos hablando de un músico racial, entregado, feroz. Lástima que a raíz de un problema de aerofobia le fueran diagnosticadas unas píldoras que le agudizaron una dolencia renal de la que ya no se recuperaría y que acabaría con su vida un 14 de junio de 1995.
Influencia y espejo para músicos como The Edge o Gary Moore (los más grandes guitarras irlandeses después de el) y nuestro Rosendo, que siempre lo cita en sus entrevistas como su mayor ídolo, Rory Gallagher, genio y figura, nos enseñó lo que es disfrutar tocando y tocar disfrutando, vivir a tope la música y fundirse con las seis cuerdas en una actitud vital absolutamente fuera de serie. Una vez le preguntaron a Jimi Hendrix: Oye, Jimi, ¿qué se siente siendo el mejor guitarrista del mundo?. Jimi contestó: Ni idea, pregúntale a Rory Gallagher.
Like a Bad Penny You’ve Turned Up Again…!

El Inefable Jeff


Jeff Beck. Nacido Geoffrey Arnold Beck en Wallington, Greater London, UK, un 24 de junio de 1944, está considerado como uno de los más grandes guitarristas del Rock, aunque siempre ha sido muy difícil encasillarle en un único género, de ahí el adjetivo inefable: que no puede ser explicado con palabras, bien por tener cualidades excelsas o por ser sutil y difuso. Esta definición encaja a la perfección con su personalidad agitada, convulsa e inquieta, buscando siempre nuevos proyectos y metas, así como nuevos sonidos y técnicas a las seis cuerdas – está considerado como uno de los pioneros del Wah Wah-. Jeff Beck comenzó su singladura musical como apoyo rítmico de Lord Sutch, quien le puso en contacto con un grupo emergente que acaban de perder a su guitarrista principal ( The Yardbirds y Eric Clapton) coincidiendo en dicha banda con otro ídolo como Jimmy Page y permaneciendo en la formación desde 1965 hasta finales del 66, con los que grabaría dos discos (Having a Rave Up y Yardbirds) para posteriormente largarse a buscar fortuna por su cuenta. En 1967 se abre otro capítulo en su azarosa vida al crear The Jeff Beck Group con un elenco de lujo: Rod Stewart a la voz, Ronnie Wood a la rítmica, Nicky Hopkins a los teclados y Mickey Waller ( sustituyendo a Aynsley Dunbar) a la batería. Tras la marcha de Stewart y Wood a The Faces, Beck disuelve el grupo en 1970, y tras un accidente de moto que le tiene apartado de los focos casi dos años, vuelve en 1972 para juntarse con dos ex miembros de Vanilla Fudge y Cactus para formar Beck, Bogert & Appice, aunque, – como casi siempre pasaría con el bueno de Jeff-, el efímero grupo duraría solamente un año. En 1975, Beck resurge con Blow By Blow, con producción de George Martin, y colabora con Jan Hammer para hacer su mejor álbum en mi opinión, Wired (1976), tras lo cual emprendería una gira durante un año con el grupo de Hammer. Tres años de silencio precedieron a su siguiente trabajo There & Back y a partir de ahí comienza a destacar más por sus colaboraciones ( con Mick Jagger o con Jon Bon Jovi en su disco en solitario, Blaze of Glory), volviendo a resurgir tras un largo silencio en 1999 cuando obtuvo un Grammy por su canción instrumental Dirty Mind. A partir de aquí, Beck comienza a experimentar con sonidos instrumentales tan de moda en la época con Steve Vai, Joe Satriani o Yngwie Malmsteen, siendo aclamado como uno de los más grandes e imitado en su estilo personal e intransferible con la Fender Stratocaster. Para terminar, haremos una lista de las diez mejores canciones de Jeff Beck de peor a mejor en orden descendente: A Day In The Life, Going Down, She’s a Woman, Cause We’ve Ended as Lovers, Heart Full of Soul, I Ain’t Superstitious, I Put a Spell on You, Freeway Jam, Beck’s Bolero y Hi Ho Silver Lining, su primer gran éxito y la canción que amenizaba los partidos del equipo de mi ciudad británica, Wolverhampton Wanderers. Jeff Beck, según la revista Rolling Stone el quinto mejor guitarrista de la historia. Indomable, inclasificable, tocando todos los palos, rompiendo los nervios a todas las bandas donde estuvo. Así fue, es a sus setenta primaveras y será hasta que el cuerpo le aguante. Hi Ho Silver Lining…Anywhere You Go Now, Baby…!

Y Leonor Salió a Cantar


Marlango. Trío afincado en Madrid formado en 1998 por la musa, actriz y chica Almodóvar, bailarina vocacional y cantante (reconvertida pero muy convincente) Leonor Watling, junto a su socio Alejandro Pelayo y el neoyorquino Óscar Ybarra, -el cual abandonó la formación en 2014-,caracterizados por un estilo muy cercano al jazz y al blues, con reminiscencias de los clubs y cabarets de los años veinte, pero progresiva y claramente convencidos hacia la causa indie pop que tan buenos resultados les está dando.
Marlango ( cuyo nombre fue extraído del tema de su admirado Tom Waits I Wish I Was In New Orleans), responde a la necesidad de Watling de plasmar su talento vocal en una faceta poco conocida en ella pero que, en mi opinión, es la que mejor y más notablemente desarrolla (sin ser ni mucho menos mala actriz). Su intensidad vocal, su profundidad de registros y su sensible elegancia en los sostenidos, unido todo ello a su grata presencia, hacen de ella el alma el grupo, aunque no debemos descuidar el aporte positivo e instrumental de Pelayo e Ybarra, a pesar de que este último haya decidido hacer las maletas y probar suerte en Chicago.
Su homónimo debut, Marlango (2004, precedido de una fabulosa maqueta) les define como una banda con gusto por lo bien hecho y con un toque jazz envolvente, como en sus temas Enjoy The Ride, Madness o It’s Alright. Su segundo LP, Automatic Imperfection (2005), nos sumerge a en un estilo indeleble, con una Leonor inmensa muy bien acompañada por canciones como la homónima, mi favorita, Shake The Moon, Pequeño Vals o Cry. Su tercer trabajo,  The Electrical Morning (2007), supone un giro hacia aires más modernos, aunque igualmente elegantes, como en Walkin’ in  Soho, I Do, o los dúos con Miguel Bosé en Dance!, Dance!, Dance! y con Jorge Drexler, pareja de Watling, en Hold Me Tight.
Tras Life in The Treehouse (2010), con maravillas como The Long Fall ( mi segunda favorita) o The Answer junto a Rufus Wainwright, Marlango dan un giro y se cambian al español como lengua principal de sus temas, así editan sus dos últimos trabajos hasta la fecha, Un Día Extraordinario (2012), con Lo Que Sueñas Vuela, Dame la Razón o Un día Sin Ti; y su último trabajo, el redondo El Porvenir (2014), con un mano a mano con Bunbury en Dinero, otro dúo con Coque Malla en Berlín, la homónima, Puede y una fantástica versión de Ay Penita, Pena!.
Grupo que en un principio aprovechó el tirón de su frontwoman, pero que ha demostrado que nadie les ha regalado la calidad y la elegancia en la ejecución de un estilo muy cuidado y unos temas preciosos de escuchar.
And It Works Out, It Works Out…!

El Camino de Chris


Chris Rea. Nacido en 1951 en Middlesbrough (UK), de ascendencia italo-irlandesa, este cantante, guitarrista, compositor, productor musical, pintor, actor y hasta piloto de carreras ( no en vano dedicó su canción Saudade a Ayrton Senna), pasa por ser uno de los más importantes solistas de la década de los noventa, especializado sobre todo en la técnica Slide, muy influenciado por los autores blues como Jerry Donahue y contemporáneo de otros grandes de las seis cuerdas como Mark Knopfler y Eric Clapton.
Chris Rea, aparte de tener doble influencia musical por su procedencia, con apego por acordeones y mandolinas propias de la tarantella y con fuertes raíces celtas, aporta una sobriedad e independencia que estilísticamente le hacen situarse a caballo entre Knopfler, Leonard Cohen y Joe Cocker, con un rock elegante pero sin concesiones a la galería, privando más el mensaje que la melodía y siendo íntegro como pocos lo han sabido ser en la industria.
Su cima discográfica la encontramos a finales de los ochenta y principios de los noventa con cuatro álbumes consecutivos indispensables : On The Beach (1986), Dancing With Strangers (1987), su mejor álbum The Road To Hell (1989) y Auberge (1991), sin desmerecer los anteriores y posteriores trabajos de una prolífica carrera de una treintena de discos.
Ahora repasaremos su diez mejores canciones en nuestra opinión de peor a mejor en orden descendente: Winter Song, God’s Great Banana Skin, Tell Me There’s a Heaven, If You Were Me, On The Beach, Fool (If You Think It’s Over), Josephine, Auberge, Julia ( dedicada a su hija, que lleva el mismo nombre) y su obra maestra The Road To Hell 1 & 2.
Desde el cambio de siglo, tras haber sufrido varias dolencias serias y ser operado y diagnosticado de diabetes, Rea ha ido cambiando de estilo hacia una mayor propensión por el Delta Blues, más melancólico e introvertido ( que ya se hace de notar en The Road To Hell), añadiendo elementos gospel y jazz que le otorgan una profundidad de sonido de la que muy pocos artistas pueden hacer gala, unido todo ello a un registro vocal resonante, personal, contundente y muy potente en directo que nos hace preguntarnos cómo puede ser que este pedazo de artista no haya conseguido más repercusión y fama en su carrera.
Su independencia y su no alineación con lo establecido, junto con sus ideas profundamente izquierdistas dentro de un país como Gran Bretaña pueden ser la respuesta.
Y es que Chris Rea es un artista que siempre quiso vivir su propio camino, con sus cielos e infiernos. El camino de Chris.
This is The Road To Hell…!

Dame Algo de Amor


The Spencer Davis Group. Banda británica radicada en Birmingham, fundada en 1963 por el guitarrista galés Spencer Davis, el prodigio quinceañero, tecladista, guitarrista, genial cantante, compositor y alma mater de la banda Steve Winwood, su hermano Muff Winwood al bajo y el batería Peter York, célebre por ser la precursora de las Blue Eyed Soul, bandas británicas de los sesenta que practicaban música afroamericana como el soul o el blues, mezclando un poco de skiffle como base rítmica y con referencias reggae y ska en sus composiciones más famosas.
Su estilo, rasgado, muy racial con el espectacular timbre de voz de Winwood dándolo todo unido a un toque gospel y antesala de la psicodelia con el sonido peculiar del órgano Hammond, tuvo un éxito clamoroso tanto en UK como en los States, poniendo varias de sus canciones en el Top Ten y logrando el número 1 con Keep on Running en 1967 y el 2 con Gimme Some Lovin’ en 1966 -sus dos temas más famosos-, en las listas británicas.
A partir del 67 nada fue lo mismo, Steve Winwood se marcha para emprender una brillantísima carrera, primero con Traffic y Blind Faith, luego con el super grupo Go y finalmente en solitario, la banda se hunde en 1969, aunque Davis la reflotaría en el 73 para desintegrarse un año más tarde. En 2006 se volvieron a juntar para una gira revival pero sin Winwood.
Aquí os dejamos sus mejores canciones en nuestra opinión en orden descendente de peor a mejor: Back Into My Life Again, Every Little Bit Hurts, This Hammer, She Put The Hurt On Me, el cover Dimples de John Lee Hooker, Trampoline, Strong Love, la vertiginosa I’m a Man, la genialmente sincopada Keep on Running y su obra maestra, versioneada por muchísimos grandes (los Blues Brothers entre ellos), y la impresionante Gimme Some Lovin’ , la cual se encuentra en la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.
Genial aunque breve formación que nos descubrió a un talento sublime de la generación Beat como fue Winwood (siendo de las poquísimas bandas en la historia en la que el titular del nombre se auto-relegó a un segundo plano abrumado por la calidad de otro componente) y que supo mezclar como nadie los ritmos británicos pop con el alma negra del soul y el blues más desgarradores.
Gimme Some Lovin’…!

Best Live Albums #7: Allman Brothers Band-At Fillmore East


Buenas Noches, hoy 365RadioBlog retoma la serie Best Live Albums en la que repasamos uno a uno los mejores LPs en directo de la historia del rock, y hoy le toca a un disco inmortal, porque, aparte de ser el pináculo, la cima, el summum de sus creadores, todo un hito creativo y estilístico para las tendencias y corrientes venideras, supuso un antes y un después en la forma de grabarse y ejecutarse y fue una piedra de toque a la experimentación del rock con el jazz, el country y el blues.
Estamos hablando de la obra maestra de The Allman Brothers Band, At Fillmore East (1971), producido por Tom Dowd y grabado durante tres mágicas noches del marzo neoyorquino del 71, en la sala de conciertos Fillmore East en la que la banda de los geniales hermanos Gregg y Duane Allman (órgano, voz y guitarra slide respectivamente), junto con el enorme guitarrista Dickey Betts, el genial bajista Berry Oakley, Butch Trucks a la batería y timbales y el percusionista de ébano Jay Johani Johanson, elevó el rock a un estado superior e irreversible como germen de una serie de discos de otros artistas inspirados en esta increíble fórmula.
At Fillmore East, en su primera edición, contenía siete cortes, muy intensos cada uno de ellos y con improvisaciones y solos en su mayoría, siendo casi todos ellos clásicos del blues o del jazz de enormes músicos ya consagrados y re visitados por los hermanos de Nashville.
El show comienza con la enorme elegía del blues rock Statesboro Blues de Blind Willie McTell, con el slide de Duane echando humo y un ritmo trepidante; continúa con Done Somebody Wrong de Elmore James, con una armónica explosiva y el blues que se mete por las venas con el genial Dickey Betts haciendo de las suyas; el tercer corte, Stormy Monday de T Bone Walker, cierra la primera cara del primer disco con diez minutos increíbles llenos de sutileza blues era, clase de la buena, lujazo.
La segunda cara la llena totalmente el corte You Don’t Love Me, veinte minutos donde la mayoría son improvisaciones swing, blues y reminiscencias sureñas y dixie.
El segundo álbum comienza en su cara A con Hot ‘Lanta, de corte más jazz con el órgano y las guitarras en un esplendor jazz ístmico y rockero como jamás se ha visto, siendo uno de mis temas favoritos del grupo. Le sigue In Memory of Elizabeth Reed, compuesta por Betts y rebosante de glamour y guitarras gemelas entrelazadas, muy jazz y evocadora hasta la saciedad, incluso algunos pasajes me recuerdan a Santana (¿quién habría influido a quién?)
Y llegamos al punto álgido, la segunda cara del segundo disco, ocupada íntegramente por mi favorita, el tesoro llamado Whipping Post. Lo tiene todo, ese bajo, esa guitarra que se incorpora, el slide de Duane, el órgano de Gregg en un in crescendo que rompe con la voz cálida que acaba en un estribillo digno de los altares del rock y sus padres el blues y el jazz.
En la edición de luxe se incluyeron cinco cortes más : Trouble No More, Don’t Keep Me Wonderin’, One Way Out, Mountain Jam y Drunken Hearted Boy.
Este disco, aparte de ser grabado con la banda en auge y máximo apogeo ( después de cada día de concierto de los tres que duró la grabación se iban al estudio y repasaban y ensayaban los temas, de ahí que salieran todos ellos tan redondos) estilísticamente es homenaje al pasado y referencia para el futuro, en un año como 1971, clave para la música rock en vivo.
En cuanto al concepto de la portada, sencillamente genial, otro homenaje a la naturalidad de la banda y a su personal (The Crew) que sale retratado en la contraportada con todo el equipo embalado.
At Fillmore East representa el canto del cisne de Duane ( que fallecería poco después en accidente de moto) y a su vez la consagración de una banda excepcional en las improvisaciones y en la presentación de los temas en directo. Nunca me cansaré de escucharlo.
Sometimes I Feel…Tied To The Whipping Post…!

Las Malas Semillas de Nick


Nick Cave & The Bad Seeds. Grupo afincado en Melbourne y formado en 1984 por los australianos Nick Cave, Mick Harvey ( ambos provenientes de The Birthday Party) y el guitarrista Hugo Race, junto con el alemán Blixa Bargeld y el inglés Barry Adamson – luego habría cambios en la formación, a los que se uniría más tarde Thomas Wydler hasta hoy -, los cuales desarrollaron un estilo muy peculiar basado en el Post punk y el rock influido por el jazz y el blues; con grandes dosis líricas en las que el piano de Cave toma un papel preponderante, al que se une una voz especial, de ultratumba pero agradable a la vez, con un timbre similar al de Lee Marvin sin llegar a la ronquera de Tom Waits; con temáticas desgarradoras, truculentas, incluso oníricas ( para muestra, el disco Murder Ballads de 1996, para mí su mejor obra, compuesta de temas en los que habla de asesinatos y sus circunstancias), tratando también de las distintas variantes del sexo, las obsesiones y adicciones. Y así, con una obra extensa en la que han ido puliendo su estilo de un rock agrio y oscuro hacia algo más lírico y orquestado ( sin perder opacidad), Nick Cave y sus malas semillas poseen una reputación fuera de toda duda, una legión de fans fieles y unas ganas locas por parte de sus colegas de profesión por hacer colaboraciones con ellos. Citar a Kylie Minogue, PJ Harvey, Shane McGowan de The Pogues, Marianne Faithfull o Pulp entre otros los que han participado en discos de Cave y viceversa. En solitario, el pianista forma un entente demoledor con Warren Ellis, con quien formó el grupo Grinderman y con quien además ha compuesto scores de películas como El Asesinato de Jesse James Por el cobarde Robert Ford y The Road.
Para ofreceros una muestra de la riqueza de la obra de Nick Cave & The Bad Seeds, aparte de sus múltiples discos tanto en estudio como en directo, repasaremos sus mejores temas de peor a mejor y en orden descendente: Tower of Song (tributo a Leonard Cohen), From Here to Eternity, Into My Arms, Stagger Lee, Tupelo, Jubilee Street, Henry Lee (junto a PJ Harvey), The Ship Song, The Mercy Seat y la preciosa Where the Wild Roses Grow junto a Kylie Minogue, dulce y descarnada a partes iguales, un dúo con voces contrastadas, lo mejor sin duda de ambos artistas.
Grupo que me fascina por su personalidad y originalidad, emanadas directamente de su controvertido frontman. No dejéis de escucharlos, siempre os sorprenderán.

Somos una Banda Americana


Grand Funk Railroad. Power trío estadounidense formado en 1969 y originario de Flint, Michigan (conjunción de vías ferroviarias por donde pasa la Grand Trunk Railroad, de ahí su nombre), compuesto por el guitarrista y vocalista Mark Farner, el bajista Mel Schacher y un genio a la batería y a la voz principal llamado Don Brewer, líder del grupo y rara avis en el mundo del rock junto a Don Henley (Eagles).
Este, proveniente de Terry Knight and The Pack, se juntó con Schacher que procedía de Question Mark And The Mysterians y junto a Farner y Terry Knight (que dejaría el escenario para ser su manager), formaron una banda a imagen y semejanza de Cream, pero a la americana, con influencias Funky, Hard Rock, Soul, incluso Gospel y psicodélicas que les dieron muchos éxitos por lo acertado de la mezcla.
Tuvo que ver mucho su procedencia, Flint, en una intersección ferroviaria por donde pasaba mucha gente y las influencias musicales se intercambiaban constantemente, con aires country al sur, rock al oeste y funk y soul al norte en Detroit donde la Motown imperaba.
Pero pocos grupos se pueden encontrar con tanta personalidad como Grand Funk Railroad, con directos sobrecogedores en los que Brewer llevaba la pauta y desgarraba con su voz, Farner los músculos y la guitarra y Schacher el ritmo y la calidad.
Su primer álbum On Time (1969) fue un escándalo de ventas pero les géneró problemas con su manager. su segundo LP, Grand Funk (1970), conocido como El Álbum Rojo, les catapultaría a la fama con obras maestras de la fusión. En 1971 batieron el récord aún vigente de vender las entradas para su concierto en el Shea Stadium de Queens en tan solo 71 horas. Tras echar a Knight en 1972, se pasaron a llamar simplemente Grand Funk aunque luego recuperarían el nombre completo.
Este cambio se reflejó en una orientación más pop, más Mainstream , menos salvaje, aunque igual de intensa en directo, incorporando además a los teclados a Craig Frost. En 1976 decidieron separarse, Farner se hizo músico cristiano y Brewer se fue con Bob Seger y la Silver Bullet Band, aunque en 1980 unificaría la banda hasta hoy que siguen dando giras y conciertos.
De su excelente legado rescataremos las mejores canciones de peor a mejor en orden descendente: Mean Mistreater, Footstompin’ Music, Rock & Roll Soul, The Loco- Motion (famosísima versión de Little Eva ), la obra maestra funk rock Shinin’ On, el blues rock de la mano de Time Machine, la balada inconmensurable Heartbreaker, otra balada en clave de pop como Bad Time, la increíble versión de The Animals : Inside Looking Out, la elegía anti Vietnam I’m Your Captain / Closer To Home, la desgarrada Walk Like a Man, la conocidísima Some Kind of Wonderful y la excelsa obra maestra del rock yanqui We’re an American Band ( que nació como una reafirmación ante otra superbanda con la que salieron de gira, los británicos Humble Pie).
Grand Funk Railroad entraron tarde en mi vida, demasiado tarde, exactamente hace tres años cuando decidí indagar tirando del hilo de sus canciones más conocidas y encontrándome con un pedazo de grupo de lo mejor que he oído nunca pero casi desconocido en Europa y defenestrado por las emisoras, convirtiéndose injustamente en una pieza de culto que desmerece mucho a quienes mandan en la industria musical, pues estos tres genios de Flint hicieron más por la música que infinidad de bandas que campan hoy a sus anchas. 25 millones de discos así lo atestiguan.
We’re an american band…!